Revista El Muro

Te presentamos La Opera Prima de Carlos Rojas, Un texto que pasó de la autopublicación a aparecer bajo el sello Editorial 531

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Crucé un par de palabras en la feria el libro a Carlos Augusto Rojas. Un “pelado” simpático, se veía mucho más joven que yo, aunque resultó un poco mayor. Es de esas personas joviales, convencidas de su cuento, que hacen sentir a su interlocutor genuinas ganas de leer el libro del que tanto sonríe cuando habla. Tal vez por creerse tanto su cuento es que lanzó en 2016 “La Máquina de niebla”, un libro que presentó como una autopublicación de gran calidad. Sin embargo, un año después, lo presentó una nueva edición bajo el sello Editorial 531.

Es un libro compuesto por 7 cuentos y una especie de colección de otros 4 microcuentos agrupados en un capítulo. Durante sus 172 páginas, vemos la ida de una reina de belleza fea, un escritor anti-social, unos niños mucho más sabios que el alcalde o el cura del pueblo donde viven,  un borracho que se acuesta con una mujer comprometida, variaciones y versiones de un burundangazo y más historias cotidianas, descaradas en sí mismas, y descaradamente cotidianas. El diseño de portada es de Juan Pablo Donoso (DG Comunicaciones), pero en la primera página, tal vez a manera de tributo al camino recorrido por el libro, aparece la ilustración de portada de la primera edición, autoría de Cristian Hoyos.

Lo primero que hay que destacar del libro es su título tan tremendamente bien escogido. “La máquina de niebla” es un nombre que atrapa, que llama la atención y cautiva. Acompañado de un diseño urbano, gris y vaporoso, acaba dando luces sobre el contenido del libro desde antes de abrirlo. La contraportada, además, tiene un pequeño cuento que refleja el espíritu de la publicación, elementos bien interesantes que predisponen al lector de manera, creo yo, positiva, sobre lo que se viene.

Sorprende además lo cotidiano de las historias. No se sienten pretenciosas ni que intenten aleccionar o traten de mostrar sabiduría, erudición o conocimiento. Independientemente de la inteligencia de Rojas (cuando uno habla con él se siente con la versión de carne de Wikipedia), son relatos que se sienten asombrosamente sinceros, de una persona que se sentó a escribir las historias que le iban naciendo con una elegancia y sencillez estilística de la que pocos autores pueden jactarse.

Todas las historias son muy cotidianas contadas de tal manera que se vuelven fantásticas, tan humanas que se hacen dignas de ser contadas. Personajes sencillos pero bien construidos, que no necesitan de mucho más de lo que tienen para que el lector pueda identificarlos incluso con algún conocido, esas historias y personajes con las que uno dice  “ah que Chana se parece a la de la tienda, que lo mismo que le pasó a Edgar le pasó a don Pepe el de la panadería”… una complejidad entregada de manera tan increíble, que se hace sencilla.

Son cuentos en su mayoría muy bogotanos, locales, que permiten ubicar casi que la calle, el rincón, la esquina con olor a orines en la que pasan las cosas (de hecho, paso diariamente por el lugar donde encontraron a uno de los personajes intoxicado y desorientado). Aunque se podría pensar que esta condición tan local puede ir en contra de las historias -pues una persona en Medellín, Lima o el D.F. no tiene por qué saber dónde queda Chapinero- creo que Rojas es bastante hábil pintando los espacios y las situaciones con sus letras, haciendo que tal vez esto no sea tan importante. Y bueno, si hay quienes se ubican en Narnia o la Tierra Media, un paseo mental por el Chorro de Quevedo   o El Nogal es una bobadita topográfica.

Este es un libro que vale la pena leer. Primero, porque es el fruto del trabajo de alguien que creyó tanto en sí mismo, que se publicó sin contar con una editorial, al menos en primera instancia, y qué bonito resulta pensar que una editorial reconoce ese esfuerzo y sobre todo, la gran calidad del trabajo. Además, es una muy buena pieza literaria, no “buena para ser un primer libro”, sino buena sin paras ni peros, cuentos que uno se goza, disfruta y apasionan sin que se sienta o sea relevante que sea una opera prima. Un primer libro que muestra lo que seguramente será una exitosa carrera en el mundo de las letras.

 

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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