Revista El Muro

Hablamos con 4 cabezas, uno de los grandes referentes del hip hop y el funk en Medellín, sobre su historia, música y mensaje.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Se apagan las luces y seis cabezas empiezan a agitarse. Tres MCs acompañados de tres músicos empiezan a disparar rimas que pasan por lo espiritual, lo político, lo social, la fiesta… lo humano. En tarima están 4 cabezas, una de las agrupaciones más interesantes del Hip Hop y el funk de Medellín y Colombia. Y así, Diego (Libre y Ligero), Juan Fernando (J-Efe), Pablo (MC Masta), Daniel (Mencho), Camila y Andrés (KrBass) conquistan el escenario con música de primera y rimas conscientes que hablan de la vida, la sociedad, la espiritualidad y la política.  Hablamos con Pablo y Daniel sobre la historia de la banda tras diez años en tarima.

4 Cabezas nace cuando los tres MCs estaban en los últimos años del colegio y los primeros de la universidad, y empezaron a conocer la onda del RAP español, representada en Violadores del Verso entre otros. “Les picó el bichito” y se pusieron a escribir letras y cantarlas entre ellos. Juan Fernando cantaba en una agrupación de Funk llamada Puro Feeling, la cual les abrió espacio en tarima durante sus presentaciones. Sin embargo, aún no existía siquiera la idea de una agrupación.

El nombre nació cuando Diego vio en el VHS de su casa la frase “4 Cabezas de Diamante”. Y aunque lo de los diamantes no pasó, les quedó gustando lo de las cabezas. Pero luego se dieron cuenta de la importancia del número cuatro en la cultura: cuatro son las estaciones, cuatro los puntos cardinales, cuatro los elementos… Y además, cuando los tres se unían para cantar, se hacía una conexión con el público tan importante, que el público se volvió la cuarta cabeza.

En un principio, no había música o sonido definido aún, sólo MCs tirando rimas. Un primo de los hermanos Ortiz creyó en ellos desde el principio. En una pequeña tarima frente a una panadería que ya no existe conectaron un inversor a la batería de un carro y montaron su primer show. Llenaron la calle de personas y armaron una fiesta que terminó apagándose por la intervención de la policía, un problema que ellos mismos se buscaron al molestar con sus letras a unos oficiales que de inmediato pidieron apoyo.

Pero un domingo cualquiera les salió un concierto y llamaron a algunos amigos: Daniel “Mencho” Durán, Camila Noreña y Daniel “Pali” Palacio, quien posteriormente fue reemplazado por Andrés “KrBass” cuando se fue a estudiar fuera de Colombia. Ese concierto tuvo un total de ocho vocalistas y una banda de soporte con bajo, guitarra, teclado y batería. Fue un Jam de improvisación de hora y media en el que nació 4 Cabezas y la Funk Soul Band. Siguieron una serie de conciertos que les exigía tener canciones preparadas, no solo jams. Mencho y Pali se unieron para crear la base musical de esas primeras composiciones, y así, fue creciendo un grupo que con el tiempo creció para incluir también teclados y vientos invitados, y una familia que “parcha” dentro y fuera del escenario.

En su música hay muy diversas influencias. Cuenta Mencho, por qjemplo, que al componer lo influencian desde Bach hasta Piazolla y el Jazz que aprendió en la academia. Camila, por su parte, aunque sigue en una exploración permanente para encontrar su camino académico y sonido propio, ha llegado a “descrestar” a Mark Levine y aporta también con sus conocimientos, particularmente en sonidos colombianos. Así mismo, aporta a su sonido la experiencia de Krbass, que ha tenido que aprender a tocar de todo para poder “guerrearla”, además de conocer muy bien el negocio de musical y la friolera de haber abierto el show a Metallica (dos veces) con Nepentes.

Las letras, por su parte, nacen tanto de la lectura de Deleuze y Sartre por parte de Mc Masta como del autoconocimiento, meditación y viaje espiritual de Libre y Ligero, así como de la experiencia de vida del guerrerísimo J-Efe, que esconde su experiencia entre metáforas elaboradísimas. La métrica es pensada y elaborada, no nace en caliente, sino que se estructura como se hace en la poesía, no son meras ideas con sentido o palabras que suenan bonito. Son diferentes maneras de saber y hacer mundo que se complementan para crear letras inteligentes, divertidas y profundas, más cercanas al ensayo que a la misma poesía, acompañadas de músicas diversas y elaboradas.

Le cantan a muchas cosas. En sus canciones hay metáforas, crítica social y hasta un poquito de sensualidad. No les ha interesado sacar canciones de amor, aunque sus dos últimos temas tienen contenidos muy sensuales. Mezclan Funk, hip hop y consciencia porque para ellos, cuando se “pone el culo en modo sex movimiento”, la cadera lubrica el cerebro para que entren las ideas. Música que, a pesar de haber nacido en un jam, es muy pensada y cuidadosamente elaborada. No tienen la canción “dedicable”, pues aunque tal vez algún día le canten al amor y al despecho a su manera, pero por ahora les interesa más madurar su sonido y letra, crear coros en sus canciones y llegar más lejos, que hacer canciones para dedicar.

Para crear, se proponen riffs y letras y se empiezan a ensamblar. Cada quién llega al ensayo con una idea diferente de cómo debe sonar cada tema, así que buscan y ensamblan lo que tienen, se graban en un celular, se les olvidan al siguiente ensayo, se ríen de su mala memoria, se escuchan y reinterpretan la canción a partir de la grabación. Y así, cada integrante pone su grano de arena desde su conocimiento para construir cada tema y evolucionarlo con el tiempo, evolución que también se debe a las nuevas experiencias y aprendizajes que cada uno va obteniendo en su vida y la academia.

Pero también, han aprendido de sus amigos tanto en temas de negocios como en cuestiones musicales. La idea de tener coros para hacer las canciones más recordables, por ejemplo, nació de su experiencia tocando con Flying Bananas. Esas amistades, además, se expanden, unen bandas y crean escenas, por eso están trabajando en participaciones y vínculos entre agrupaciones para crecer como banda y hacer aún mejor su próximo trabajo, pero lo están logrando desde la amistad y de manera natural, no pensando en sacar grandes hits, sino grandes canciones. La idea es unir la escena funkera de Medellín y Colombia, superar los imaginarios del “metalmedallo” y el “punkmedallo” y mostrar que la ciudad tiene muchísimo talento para ofrecer en otros géneros.

Pero se enfrentan a los mismos problemas que el resto de bandas de su escena. Hacer funk en la capital mundial del reggaetón siempre será un gran reto, pero no es la mayor dificultad, a la larga es música y si la gente lo escucha, está bien, es sólo el género que aprovechó fenómenos más grandes como la narcocultura y modelos de vida rápidos y lujuriosos como ese. La culpa no es de un género u otro, es de una cultura en la que la gente vive sola, muere joven y quiere todo rápido. Y eso pasa desde mucho antes de que el reggaetón se volviera un género Mainstream: antes era el pop y también lo fue el rock, siempre hay un género que se consume más y ante el que otros sonidos deben buscar los pocos espacios que quedan.

Más allá de tener que luchar una pelea inexistente con otros géneros, es más difícil hacer una carrera en un país donde impera la cultura de lo gratis, donde es difícil cobrar un cover porque la gente no quiere apostar por lo local o lo novedoso. Pero más allá de eso, le ponen ganas y se guían de su conocimiento y experiencia, además de tener una propuesta que aunque no tengan que sienta su sello propio, ya se diferencia de cualquier proyecto y por eso tiene un gran potencial de ser escuchado más allá de sus fronteras.  La cuestión está en salir y tocar para tener nombrey crecer.

Son una agrupación talentosísima, pero en gran medida, aún no se la creen: tienen  reconocimiento del público, que la gente los salude en la calle por hacer la música que hacen. Incluso, hay dos personas que tienen tatuados el logo y la carátula del disco, lo que les hacer ver que su público hace las letras suyas, se las aprende, las apropia y vive con ellas. Pero eso les muestra la importancia de ser conscientes y dimensionar el gran impacto de la música y el arte: Para MC Masta, eso conlleva una gran responsabilidad, y aunque su música no vaya a cambiar el mundo, hay que aprovechar esa posibilidad para dejar algo bueno y bonito para los demás. Mencho, por su parte, considera que el arte está al servicio del arte antes que del artista, por eso hay que crear algo de calidad, interesante, porque aunque sea innecesario en sí mismo, nos ayuda a entendernos y vernos a nosotros mismos, y por eso se hace necesario para vivir y evolucionar como personas y sociedad.

Actualmente, tras un receso de dos años en los que Pablo viajó a estudiar escritura para aplicarla a la composición, están dedicados a reconquistar Medellín. También visitarán Bogotá en una fugaz pero rica serie de conciertos en el marco del BOMM 2017, y además empiezan a vislumbrar un 2018 en el que esperan expandirse y viajar más allá de sus fronteras. Pero lo que tienen claro es que seguirán creando de manera sincera, con espacio para equivocarse y haciendo lo que se quiere, con pureza y amor por el arte y no simplemente por negocio, seguir construyendo ese sueño, así sea de esos sueños que suenan ridículos a uno mismo cuando se dicen en voz alta. En últimas amar lo que se hace y trabajar en ello, nada es gratis ni instantáneo, pero hay que seguir adelante sin importar las experiencias de los demás o críticas de los demás. Porque si hay potencial y constancia, el camino se abre por sí mismo.

Los dejamos con el video de “Camino” en Sesione Amalgama

Para saber más, sigue a 4 Cabezas en:

 

                              

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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