Revista El Muro

Presentamos, con la voz de su autora, la obra de piano minimalista “7 valleys”, un trabajo creado por la joven artista bogotana Paloma Marín.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Entre tantas propuestas rock, pop, electrónicas y tropicales contemporáneas, es fácil dejar de lado propuestas clásicas como la de Paloma Marín, una joven pintora, música y joyera bogotana, que además de participar de la agrupación de rock “Infames”, tiene un proyecto de piano minimalista personal que se cristalizó en su primer trabajo musical, presentado el 8 de diciembre del año pasado.

Los 7 valles que componen el trabajo se inspiran en la obra literaria homónima de Bahá’u’lláh, un filósofo y profeta iraní. El libro habla sobre la vida del alma en la tierra, la experiencia humana, identificando siete momentos diferentes del progreso del alma viviendo esa experiencia. La obra parte de la interpretación que hace Marín de este texto y la creencia de que puede convertirlo en sonido, una idea fundamental que se desarrolla en el concepto del disco.

“7 valleys” tomó años para componerse, según el momento espiritual y la comprensión del texto de la artista, que empezó con el trabajo aproximadamente a los quince años. Se grabó en la casa de la artista con el apoyo del productor Daniel Badi Rinaldi de Rinaldi Sound. El diseño de la portada es de Gabriel Elías Jaude y Juan Prieto. Para la grabación, el piano se afinó en 432 Hz en la nota “La” para seguir la teoría que dice que esta frecuencia es más saludable para el cerebro al ser más armónico para la resonancia natural del cuerpo humano. El trabajo cuenta con 8 cortes  para un total de 34 minutos de música.

El trabajo abre con un preludio seguido por el Valle de la búsqueda, que para la artista es “…Cuando nos cuestionamos por qué estamos acá… cuando preguntamos por qué somos conscientes, que existimos y tenemos un nombre”. Esa búsqueda lleva al Valle del Amor, que para Marín es “entender que hay algo que está ahí, que nos puede dar bienestar y paz. En el Valle del Amor encontramos que hay un sentido en todo, pero es como un sentir, que podemos estar en paz, bien con todo y hacemos parte del todo, pero también que eres el todo”.

Una vez esa comprensión se da y se tiene una relación más consciente con la vida, se llega al valle del conocimiento, “entender que todo está conectado… que hay una estructura dentro de esta creación… ser consciente de las interconexiones entre todo, y que se pueden traducir en sonido o imagen”. El valle de la Unidad es el darse cuenta de que los seres humanos no sólo somos uno con el todo, sino entre todos, “que la única forma de evolucionar como especie es a través de la unidad, exaltando las virtudes humanas… ver que cuando reconozcamos que somos parte de algo, y que lo que hagamos lo afecta, si no reconocemos eso, las cosas no van a evolucionar”.

El valle del Contento (Contentment) habla del sentimiento de bienestar al entender que todo está conectado dentro de esos primeros valles, “sentir por un instante o prolongadamente que sí se puede acabar con el sufrimiento. La gente sufre por miles de cosas, pero es porque no hacemos el esfuerzo de entender las cosas de manera más profunda”. El Valle del Asombro es “Maravillarnos del existir, de todo lo que es”. Finalmente, se llega al valle de la Nada Absoluta y la Verdadera pobreza, que es “darnos cuenta de la infinita nada, la consciencia que está más allá de nuestro entendimiento, Dios o como quieras llamarlo. Algo que creo que no vamos a entender hasta que abandonemos estos cinco sentidos”.

Independientemente de las creencias espirituales o la visión que se tenga, “7 valleys” es un trabajo muy interesante. Si he de ser sincero, es la música que pongo cuando necesito concentrarme y calmarme. Lleva al oyente a un estado maravilloso de quietud que permite enfocarse en la tarea necesaria, o simplemente tener un momento de silencio para la mente. Una producción que va mucho más allá de la expresión artística, sino que de manera no mediada por la razón impacta a la persona y produce estados positivos en la mente aclarándola, relajándola y calmándola. De hecho, alguna vez tuve la oportunidad de escuchar el Valle de la Búsqueda en vivo y sencillamente me conmocionó. “7 valleys” es un trabajo que calma, que toca fibras, que inspira armonía y equilibrio, algo que individual y colectivamente necesitamos.

La verdad, me gustaría que el disco estuviera disponible en formato físico. La artista vende discos personalizados con su obra (es decir, son dos obras de arte en una), pero no sé cual sea la disponibilidad más allá de quienes le somos cercanos. Creo que es un trabajo que podría impactar de manera muy positiva la sociedad si tuviera un alcance mayor que las plataformas digitales. Lo cierto es que es una producción que hay que escuchar, que vale la pena tener y apreciar en lo que es. Recomiendo totalmente “7 Valleys”, un hermosísimo trabajo musical que no sólo sirve para ambientar y relajar un buen momento meditativo, sino que ayuda a calmar y aclarar los pensamientos y el espíritu.

                                                                           

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