Revista El Muro

Una millenial que eligió ser nómada y no tener hogar.

Leonie Müller es una joven de 23 años que vivía en un apartamento en Stuttgart, Alemania, y estudiaba a unos 30 KM de su ciudad de residencia. Y un buen día se cansó de ese modo de vida y decidió que era mejor vivir en un tren.

tren2No se sabe muy bien por qué tomó la decisión, en algunas entrevistas se afirma que por disputas con la dueña del edificio (como afirma Metro News), en otras que porque consiguió un novio con el que le tocaría tener una relación a larga distancia (como dice news.com.au), pero lo cierto es que detrás de todo está el dinero: le salía más barato viajar todo el tiempo en el tren que pagar la renta, pues un boleto que le permite montar ilimitadamente cuesta más o menos 1,4 millones de pesos mensuales (al infame precio del dólar en estos días), mientras que el arriendo 1,6.

La joven asegura experimentar una libertad que nunca antes había sentido, además de conocer gente a diario y poder visitar con frecuencia a amigos y familiares que viven a cientos de kilómetros de distancia. Aprendió a llevar sus posesiones terrenales en una mochila y a bañarse en los lavamanos del tren. Sin embargo, teme en ocasiones por la seguridad de sus posesiones, por lo que suele quedarse a dormir en donde su novio o algún familiar. Además, para poder estudiar y concentrarse, requiere usar casi que permanentemente audífonos que aislen el ruido del tren.11903842_1636556183223694_4409369250710770962_n

11067678_1609669312579048_6827907753605289290_nPero el experimento no es simplemente un capricho: está usando sus experiencias y descubrimientos para la creación  de un blog en el que está relatando lo que vive y que será la base de su tesis de grado en Estudios de Medios. Por eso, seguirá viviendo en los trenes hasta abril.Pero más allá de eso, también le interesa ayudar a la gente a cuestionar sus propios modos de vida  y hábitos y re pensar las cosas que consideran normales. De hecho, su actitud no es tan poco común: muchísimas personas permanecen gran cantidad de tiempo en los y el pasaje que usa Müller también lo usan otras 40.000 personas, aunque, por supuesto, ella lo lleva a un nuevo nivel.

Quién sabe si su nueva y posiblemente efímera celebridad resulte contraproducente para su estudio… lo cierto es que como cuenta The Washington Post, a la mayoría de jóvenes les gusta el experimento, pero muchas personas se sienten ofendidas porque se cuestiona su forma de vida. Lo cierto es que al que fijo no le debe gustar el experimento es al de los domicilios, que seguramente debe correr detrás del tren para llevarle la pizza:


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Para saber más sobre el experimento, pueden seguirla en las siguientes páginas… aunque están todas en alemán:

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Todas las imágenes: Facebook de Tyatravel

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