Revista El Muro

 

 

Por: Bibiana Rueda

Los seres humanos experimentamos cotidianamente sufrimiento, dolor y  angustia. Estos elementos están presentes en la vida de todas las personas, independientemente de su nivel socioeconómico, edad o religión que profesen.

El sufrimiento es tan generalizado pues vivimos luchando  por acomodar la realidad a nuestras creencias e ideales, la ignorancia nos lleva a pensar que es posible adaptar las experiencias y en general la vida a nuestros deseos internos; pensamos que podemos cambiar las personas de acuerdo con nuestros propios parámetros y opiniones.

 La incapacidad  de aceptar sucesos, personas y opiniones nos llevan a entrar en una lucha incesante por cambiarlos, gastamos el tiempo quejándonos de nuestro cotidiano, de nuestra realidad, en general de todo lo que no es tal y como deseamos y en vez de adaptarnos sufrimos incesantemente.

Cambiar el entorno que nos rodea es prácticamente imposible, más aun si no forma parte de nuestra función o actividad laboral. Las guerras, los conflictos, las diferencias sociales, las enfermedades, la indiferencia, la intolerancia, la corrupción, los accidentes, en fin toda clase de males siempre han existido y seguirán existiendo, no dependen de nosotros. Desconocemos que la realidad presente tiene una razón de ser que va mas allá de nuestras creencias, todo ocurre por algo y para algo y es necesario aprender de esta realidad por difícil y caótica que parezca.

La aceptación consiste en permitirnos ver mas allá de la situación  como tal, explorar lo que lo ha generado, las emociones que nos produce y la enseñanza intrínseca que nos está mostrando.

En la medida en que comprendamos y aceptemos que el externo esta unido a nuestra experiencia interior, se permitirá el cambio.

Fotografía: Ángela Patricia Perez

A lo mejor suena  sencillo decir que aceptemos, pero es claro entender que no podemos acomodar la realidad externa, se muestra tal  y como es con el único propósito de que aprendamos y entendamos algo, en vez de gastar tiempo y energía, y de liberar cualquier cantidad de emociones negativas alrededor de una situación, permitámonos ir mas allá, entenderla, abrazarla y comprenderla profundamente de manera que entendamos su propósito, su lección, el camino que nos muestra. Seamos nosotros el cambio, tornémonos mas adaptables, sensibles, flexibles, armónicos y respetuosos, cuando empecemos a aceptar y cambiar desde adentro, inmediatamente cambia la realidad, pues las situaciones negativas ya no son necesarias para aprender.

En la medida en que comprendamos y aceptemos que el externo esta unido a nuestra experiencia interior, se permitirá el cambio, tan pronto accedamos a  entender que de alguna manera nuestra experiencia interior genera la realidad, seamos conscientes de ella, nos permitamos aceptar, mutar y cambiar sin esperar que los demás lo hagan, inmediatamente cambia la realidad, al hacernos conscientes y despiertos, responsables de nuestra vida, nos hacemos felices y tranquilos.

Recordemos que invariablemente frente a la aceptación el resultado siempre será de serenidad, calma y paz. 

 

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