Revista El Muro

 

Por: Samuel Arango H.

samuelarangoh@gmail.com

Albertucho; Alberto Romero Nieto. Cantautor sevillano de veintinueve años de edad conocido también -después de su cuarto disco- como el Capitán Cobarde, es una artista que vuela como pájaro con cada acorde que su fiel guitarra le regala. Ha sido ‘víctima’ de Bob Dylan, Tom Waits y Leonar Cohen entre muchos otros quienes poco a poco le han ido delineando su vida discografía, y que tras cuatros discos le han dado “Alegría”, su quinto trabajo musical, inscrito en el género del folk rock.

La fuerte personalidad de su voz fue una de las herramientas con las cuales este capitán logró arrancarle el corazón a sus fans, quienes no pararon de corear sus canciones verso tras verso. El capitán voló en un escenario suerte de teatro tipo cabaret donde su espíritu, rompiéndose la camisa, entregó todo su mundo de fantasía, rebeldía y mucha liberad.

Iniciando la noche, entre la actuación de sus teloneros; Horizontes Ignorados, Albertucho saltó al escenario para cantar una canción titulada: “Veneno”; de esta banda de la capital de la república; muy de Chapinero, muy de los andenes, muy de la pasión de las buenas noches de Bogotá; así la describió Peter, asistente al concierto, admirador de su música. Junto a ellos Albertucho tuvo su primer signo de “Alegría” por parte del público, quien en su actuación central explotó entre las letras y los acordes, tan españoles tan gitanos; con ese gustico andaluz surrealista tan característico del Capitán Cobarde.

 

 

 


 

Las expectativas de la previa se llenaron al ver al Capitán, con su guitarra Martin y su sombrero de andante apasionado; salir a ese cabaretero escenario para iniciar su recital con “Alegría”; canción de su último disco llamado igualmente “Alegría”.

Su voz ronca “andaluza rockera punkera” dio a tono con el público que entre punketo, rockanrollero y “coreador” de buenas letras esperó hasta la última canción; Capitán Cobarde de su cuarto disco: Palabras del Capitán Cobarde, para cantarla desde el grito sin aire que el mismo Albertucho padeció después del final de esta canción (Albertucho cayó en el camerino después de esta canción; le faltaba todo el aire, usó una máscara de aire para recuperarse). El Capitán rompió con su voz ronca, de personalidad desbordante el final del concierto para dejarle a sus asistentes el romance malvado sincero y tal vez desinteresado, de un capitán cobarde, de un hombre que canta desde el corazón, que vuela sin tener mucha razón, que anda marcando y dejando huellas en cada coro cantado entre conciertos “arrancándose la camisa”.

Así fue la presentación de Alberto Romero Nieto, el Capitán Cobarde, en el teatro Ecci del centro de Bogotá, llena de muchos vientos que permitieron a cada asistente enamorado de la libertad un poco de ese motor de los sueños “albertuchanos”; el continuo… VOLAR.

 

“somos pájaros que vuelan hacia una luz, pero yo soy más pájaro que tú”

 

 

 

 

 

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Fotografías: Camilo Cobos camilo.cobos.saa@gmail.com

 

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