Revista El Muro

Hablamos con la controversial activista, alma libre, escritora, artista, feminista, fotógrafa, viajera y actriz porno Amarna Miller.  

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Imagen: Cortesía de Amarna Miller

   Siempre la pregunta por sus padres, siempre la pregunta por la familia, siempre la pregunta por sus relaciones… todo el mundo quiere saber siempre las mismas cosas. Amarna Miller, algo acostumbrada, responde de manera directa, sincera, inteligente y algo desparpajada sobre su vida como actriz de películas para adultos. Pero tras sus respuestas siempre hay algo más: una visión de mundo alejada de lo común, la idea de un porno ético, de feminismo, de veganismo, de la economía sostenible, del amor en libertad… de un mundo distinto.

Aunque nació con otro nombre, decidió llamarse Amarna por la capital egipcia durante el reinado de Akhenatón (esposo de Nefertiti), y apellidarse Miller en honor al escritor Arthur Miller. No le interesa encubrir su identidad, pero lo prefiere así para mantener alejados de la vida pública a sus seres queridos. Desde que tenía 18 años sintió curiosidad por el mundo de la pornografía, pero tras escribir a algunas productoras y recibir respuestas que consideró horribles, sintió que el porno no era para ella. Siguió estudiando Bellas Artes en la Universidad y allí encontró su pasión por la fotografía. Y empezó a tomar fotos de sus amigas, haciendo tomas cada vez más explícitas hasta que llegó al desnudo y a contenidos relativamente pornográficos.

Sin tener mucha idea de lo que era tener una empresa, montó una productora de pornografía llamada Omnia X. El primer año fue de ensayo y error, de conocer el negocio y de empezar a moverlo hasta hacerlo crecer y ganar cierto reconocimiento con producciones hechas según su visión. Fue allí que empezó a rodar sus primeras escenas como actriz durante un poco más de un año antes de empezar a trabajar con otras productoras. Sin darse cuenta, se empoderaba de su feminidad frente a un problema que no sabía que existía del todo: la necesidad de una ética del porno.

Amarna siempre ha cuestionado mucho su contexto, y su naturaleza curiosa la llevó a ver situaciones irregulares que, a su juicio, nacen de prejuicios morales frente a la industria del porno y a los trabajos sexuales en general, en tanto supuestamente lo hacen por razones que no son “dignas”, lo que implica, según esa línea de razonamiento, que las condiciones de trabajo tampoco deban serlo. Por eso, su lucha busca que en la industria pornográfica y en el trabajo sexual en general, las condiciones laborales del trabajador sean iguales a las de cualquier empleo.

Imagen: Cortesía de Amarna Miller

Sin embargo, también considera que para que la industria cambie, la demanda debe ser coherente: se juzga y critica la pornografía, pero se consumen contenidos que representan cosas como violaciones o pedofilia creadas por productoras que no tienen las mejores prácticas laborales. En ese sentido, el consumidor debe, desde la demanda, poner su dinero en contenidos que retribuyan socialmente. Así como no es coherente quien quiere acabar con la desigualdad pero compra camisetas que cuestan dos dólares, no es coherente criticar una industria y pagar a las compañías que representan exactamente aquello que se critica, además, pagando por el porno que se quiere consumir y no sólo viéndolo de manera gratuita o pirata.

Ella, sin embargo, debe mantenerse en la línea del porno mainstream. A pesar de sus ideas sobre consumo responsable y muchas creencias que cuestionan la idea misma de propiedad, base de la economía en la que vivimos, es consciente de que necesita pagar sus facturas y comprar comida. No es la sociedad ideal, pero es en la que vive. Se amolda al modelo que tiene que vivir, sin que por ello renuncie a sus ideas. Debe en ocasiones dar su brazo a torcer dentro de la industria y la sociedad, pero considera que la lucha a nivel ideológico desde el ámbito personal es primordial para buscar el cambio. La vida no es perfecta y no todo es ideal, pero como individuos hay que encontrar el medio entre lo que se cree y aquello en lo que hay que ceder.

Imagen: Cortesía de Amarna Miller

Eso implica que a veces tenga que actuar de manera incoherente con sus principios y ceder ante una sociedad con reglas que debe seguir. Pero intenta cambiar las reglas desde dentro del sistema: Actualmente usa su influencia en medios y redes para promover e inspirar a modelos de vida alternativos como el veganismo, el consumo responsable o cómo logra vivir en su camioneta. Aprovecha su posición como trabajadora sexual con discurso público para hablar al mundo sobre los vicios que se pueden superar si se piensa de manera diferente, con menos prejuicios y tabúes.

YouTube es el canal por el que está difundiendo actualmente sus ideas de manera más libre, aunque allí también se encuentre con ciertos límites y censuras. Los medios tradicionales no están interesados en hablar de cosas como la ecología, sostenibilidad, gobierno responsable, discriminación a las trabajadoras sexuales o la normalización de este tipo de trabajo. Por supuesto, se amolda también a esa plataforma, pero aunque nada sea perfecto, recalca que hay que luchar por lo que se cree e inspirar a otros a hacerlo.

En sus videos, hablando desde una perspectiva más personal y su experiencia, ha logrado mostrar que no sólo ella, sino cualquiera puede lograr cambios importantes como vivir sin producir basura. Según ella, si alguien con una vida tan “inestable, loca y viajera” como la de ella puede ser vegana, cualquiera con una vida más estable puede. Son cosas que parecen utópicas, que muchos decimos que “quisiéramos hacer” justo de poner un “pero” para no hacerlas, sin embargo, ella muestra con el ejemplo que se pueden alcanzar con voluntad, preparación y perseverancia.

También habla de política, un campo donde muchos prefieren callar pero ella habla, y fuerte. Incuso, llegó a desnudarse para apoyar a un candidato en su momento. Obviamente, lo hizo porque quiso, por apoyar a su candidato, pero en el fondo, la idea era invitar a la gente a votar. Amarna cree que es por medio de la participación política y el sistema que se pueden cambiar las cosas, y no por medio de la violencia. Dice a los jóvenes que hay que dejar de quejarse e ir a las urnas para lograr el cambio: ella no acepta quejas de quien no va a votar. Se autodefine como una “quejicas”, alguien que -así como toda la gente que Amarna admira- lucha por lo que cree, contra todo los convencionalismos y lo que se espera de ella en estos tiempos de conformismo.

Su mensaje, por supuesto, no pasa desapercibido por un público escudado en las redes sociales, quienes han llegado a cuestionarla de manera altisonante y amenazante por sus creencias. Se ha acostumbrado a denunciar los mensajes de acoso que le llegan por redes sociales para mostrar que la forma de evitar ese fenómeno no es simplemente mirando hacia otro lado. Por supuesto, en ocasiones siente miedo frente a amenazas y similares, especialmente con su trabajo periodístico, pues lo que piensa y escribe molesta a personas en altas esferas, hay muchos hilos moviéndose por encima de ella. Pero tiene claro que no va a callar por miedo.

Imagen: Cortesía de Amarna Miller

Amarna, tan inteligente y aguda como hermosa, es también una prolífica escritora. Actualmente trabaja en su segundo libro. El anterior, “Diarios de Psiconáutica”, se publicó en 2015. El libro es una colección de imágenes y textos que no resulta sencillo incluir en ningún género literario. No creyó llegar a ver publicada su obra y le sorprende aún que la llamen escritora. Así mismo, participó como actriz en la película que verá la luz próximamente, y le gustó tanto la experiencia, que está abierta a recibir libretos.

Sin embargo, al escribir o actuar no le interesa insinuar que da un paso más allá del trabajo sexual, que deja atrás el porno. Muy por el contrario, para ella representa un paso más allá para mostrarle al mundo quién es Amarna Miller, una muestra más de la multidimensionalidad de su ser y su intelecto. Pero ha tenido que aprender a vivir con una letra escarlata: siempre, en cualquier ámbito, se enfrentará a las preguntas, los tabúes y las ideas negativas frente al porno. Eso es algo que ya no le duele, pero le cansa, después de todo la gente se preocupa por cosas que por demás suelen pertenecer a su ámbito personal: su familia, relaciones, sus elecciones… Ella, por su parte, ha aprendido a entender la insistencia acerca de esas preguntas, a la larga no todo el mundo tiene conceptos como los suyos y el choque resulta en gran medida muy natural.

Imagen: Cortesía de Amarna Miller

Amarna es una persona simplemente, pero dentro de sus posibilidades busca cómo hacer de este mundo un lugar mejor. Se dedica a inspirar a otros y trabajar para alcanzar ese mundo diferente, para seguir persiguiendo el inexistente  pero siempre soñado mundo perfecto. En gran medida, la ya clásica cita del cineasta argentino Fernando Birri hecha famosa por Eduardo Galeano, “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine nunca la alcanzaré. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Siempre “quejicas”, esta joven pelirroja se dedica a soñar otro mundo, uno más justo, sueño por el que levanta la voz a diario para inspirar a otros y lograr ese anhelado cambio  tanto en la vida diaria como en el mundo del porno, el trabajo sexual y hasta en la industria de la hostelería, con todos los puntos intermedios entre ellos. Muestra con hechos que hacer un mundo mejor no es tan complicado, pero que debemos dejar de pasar los problemas a los demás, sino que debemos responsabilizarnos por la solución a todas las cosas.

Claro, hay que estudiar, prepararse e informarse, y siempre saber para dónde se va. Porque después de todo, cree que aunque no se llegue a la meta, el hecho de haber decidido dirigir su vida, de tomar la rienda y andar hacia lo que se quiere es ya motivo de felicidad, una emoción que los jóvenes no sienten porque van por la vida acostumbrados a no cuestionar el contexto y ser lo que se espera de ellos. Pero ella, viajera empedernida, capitana de su alma y dueña de su destino (como diría Henley en su poema Invictus) espera caminar alrededor del mundo entero, pero siempre en andando en dirección a su utopía.

Para saber más, sigue a Amarna en

  

 

                                 

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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