Revista El Muro

 

Por: Leandro Taub

@leandrotaub

 

Me preguntaron por qué no apoyo Gobiernos ni hablo de política, por qué si doy comentarios políticos, ofrezco filosofías punk y anarquistas, por qué creo que los Gobiernos son tiranos, por qué creo que el ser humano está robotizado, por qué creo que hablan al pedo, por qué hablo sobre el temor en vez del amor, por qué hablo sobre la mente en vez del corazón, por qué digo lo que no quieren oír y no digo lo que quieren oír. Escribo el siguiente texto, en una mañana, frente a un escritorio, con un gato recostado sobre la mesa, desde un hogar en Los Angeles, sabiendo que soy de los pocos beneficiados en el mundo que se da el lujo de hacer lo que disfruta y vivir de ello.

¿Por qué el anarquismo?

Porque vivimos en mentiras que construimos, disfraces que nos ponemos, ilusiones que sostenemos, para no vernos. Porque no nos hacemos cargo de nuestra condición humana y preferimos robotizarnos. Porque no creemos en poder vivir sin alguien que nos diga cómo vivir. Porque perdemos la humanidad cuando nadie está viendo. Porque nos perjudicamos intencionalmente a nosotros, al otro y al mundo si nos lo permiten. Porque no nos cuidamos. Porque no mejoramos. Porque no compartimos. Porque no estudiamos. Porque no expresamos. Porque no creamos. Porque no nos permitimos ver lo distinto. Porque no toleramos lo distinto. Porque no nos toleramos a nosotros mismos. Porque nos despreciamos. Porque preferimos sufrir a disfrutar. Porque estamos huyendo. Porque no unimos, sino separamos. Porque no damos, sino tomamos. Porque no nos silenciamos, sino aturdimos. Porque no ofrecemos, sino exigimos. Porque no cambiamos. Porque somos posesivos. Porque no soltamos. Porque no nos atrevemos a cerrar. Porque no perdonamos. Porque no agradecemos. Porque guardamos rencores. Porque nos arrepentimos. Porque culpamos. Porque envidiamos. Porque nos preocupamos. Porque dejamos que nos digan qué hacer y no dominamos nuestros poderes. Porque nos llenamos de veneno. Porque tomamos del mundo lo que no le damos al mundo. Porque acumulamos. Porque no transformamos. Porque no nos calmamos. Porque moralizamos estúpidamente, separando al mundo de acuerdo con nuestras preferencias egoístas. Porque juzgamos. Porque criticamos. Porque buscamos fuera lo que llevamos dentro. Porque no vemos al otro, sino que vemos lo que queremos del otro. Porque no sentimos. Porque no reconocemos nuestros deseos. Porque no nos recordamos. Porque nos ignoramos. Porque no nos conocemos.

 

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¿Por qué el anarquismo?

Porque nadie llega a destino siguiendo el camino del otro. Los Gobiernos y las instituciones que creamos son la autoridad externa que nos imponemos a nosotros mismos porque no nos adueñamos de nuestra capacidad de gobernarnos. Le adjudicamos poder a quien no sabe gobernarse a sí mismo para que nos gobierne. Le damos poder a voluntades superiores para que dirijan a las voluntades inferiores, perdiendo lo único que nos hace humanos: nuestra voluntad. Nos robotizamos repitiendo actividades inútiles, incapaces de decidir y elegir por nosotros mismos. Nos alimentamos por veneno a través de todos nuestros sentidos. Consumimos productos cuya única función es vender, que fueron diseñados por otros como nosotros, que están ahí buscando vender para poder financiar otros productos que quieren consumir, que responden a empresas que solo buscan vender para darle más de consumir a los dueños, presos en un círculo vicioso de consumo y producción dañina. Nos enjaulamos en un mundo de consumo de cosas absurdas que nos perjudican. Creamos necesidades inverosímiles. Trabajamos en lo que no queremos para obtener lo que no necesitamos. Luego nos llenamos de veneno para no ver lo que nos sucede, para no reconocer nuestro sufrimiento y vivir sedados con pastillas de la felicidad, que no son más que sedantes para mantenernos estúpidos mientras vivimos robotizados, hasta que nos toque morir y darle espacio al siguiente que sigue en la cadena de ensamblaje. Nos estamos matando. Estamos sufriendo y no lo reconocemos. Estamos hiriendo en vez de curar. Estamos atacando en vez de comunicar. Estamos separando en vez de unir. Estamos peleando en vez de solucionar.

¿Por qué el anarquismo?

Porque me niego a vivir en el mundo que me vendieron. No compro. No me interesa tomar eso del mundo. Estoy en este planeta por un tiempo limitado. No quiero el veneno.

¿Por qué el anarquismo?

Porque no veo las cosas como son, veo las cosas como soy. Porque al cambiar mi visión, cambia mi mundo. Porque me digan que las cosas son de una forma no hacen que sean así. Porque no falta, sino que no me permito verlo. Porque no puedo mejorar al mundo, pero puedo mejorarme a mí mismo.

¿Por qué el anarquismo?

Porque me voy a morir. Estoy aquí por tiempo limitado y no me interesa perder el tiempo hipnotizado, programado, siguiendo lo que me dicen que debo hacer sin hacer lo que quiero hacer. Porque me voy a morir, y si puedo decidir qué hacer antes de que suceda, prefiero ser yo quien lo decida.

 

Ilustraciones: Alejandro Henao ( @Mrvenao)

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