Revista El Muro

Tuvimos un videochat  con el escritor y guionista Andrés Salgado, quien nos contó sobre su libro “Martirio”, su historia, sus proyectos, el mundo editorial y el de la televisión

Por: Mauricio Moreno

Andrés Salgado estudió comunicación social y psicología. Aunque quería dedicarse a la crónica roja, los guiones se convirtieron en su pasión al tomar clases de libretos con Juana Uribe y Dago García. Desde eso, son más de 20 los años que lleva escribiendo profesionalmente para televisión. Entre sus series se cuentan “Perro Amor”, “Juegos Prohibidos”, “Se armó la gorda”, “de pies a cabeza”, “Cartas de Amor”  y “El Joe, laleyenda”. Sin importar si fueron éxitos o fracasos, Andrés  quiere mucho a cada serie que ha hecho en tanto de cada una ha aprendido y en gran medida ha representado una parte de su vida. En su casa se pueden ver, entre cerros de libros, premios por sus libretos y novelas, con los que varios crecimos y nos divertimos noche tras noche.

Pero tenía otros intereses hace mucho. La televisión, tanto por formato como por el público que lo recibe, no le permite decir muchas cosas ni mostrar imágenes de historias que Andrés quería contar. “Martirio” era una de ellas. Con un lenguaje fuerte y llena de ideas pesadas, esta obra choca muchísimo con los estándares culturales. Pero no era justo que por eso no viera la luz. Así que decidió complementar su trabajo de escritor de televisión incursionando en la literatura.

Andrés, durante nuestra conversación

Andrés, durante nuestra conversación

Esta decisión de escribir novelas le permitiría, además, hablar de una de sus pasiones: la música. Utilizó una de las épocas más oscuras de la música nacional (finales de los 90) donde muchos hacían canciones tropicales por dinero y no por convicción. Y además, usó uno de sus temas favoritos dentro de su carrera como psicólogo para construir la mente de su personaje principal: los delirios, la incapacidad de distinguir lo real de lo imaginario. Así creó su obra y personaje, cuya reseña pueden leer acá. Sin embargo, en ese momento “Martirio” no estaba pensada para ver aún la luz del día…

Pero con el gusanito de las novelas sin tele en la
cabeza, empezó con otro proyecto, y mientras lo escribía (aún no termina) empezó la búsqueda de un sello editorial. Tras leer uno de los libros de Alvaro Vanegas (escritor de esta casa, por demás), decidió contactar a la Editorial 531 y mostrar “Martirio” a Néstor Rivera, el editor, pero a manera de carta de presentación, pues la idea era seguir adelante con otra obra acompañado de un editor. A Rivera le encantó el texto y le propuso editarlo y publicarlo ahora y seguir trabajando en otras obras después.

Salgado tomó la decisión de buscar una editorial independiente aún a sabiendas de que el éxito se demora más por ese camino y que siendo una cara conocida las editoriales podrían prestarle atención más rápido, incluso si su libro fuese malo. Sin embargo, le gusta la idea de ser respetado por su editorial y de crear un buen producto mucho más que llegar rápido y sin preparación ni reconocimiento suficientes a la cima. Y contrario a lo que pueda pensarse, le gusta la idea de moverse dentro de la cultura e industria alternativas a pesar de tener de su lado las grandes maquinarias publicitarias de los canales y medios de comunicación privados. A la larga, también empezó desde abajo en el mundo de la televisión y le gusta la idea de tener un perfil más discreto pero que construya una carrera, antes que tener una gran editorial que lo infle rápido pero le permita desaparecer cuando deje de ser el sabor del día. Y eso fue lo que encontró en 531.

Además, esta editorial le permitió escribir sobre un personaje sombrío en un mercado de personajes divertidos, lindos y llenos de alegría, particularmente en un momento donde los recursos de un mudo en constante guerra se acaban y aunque sea bonito ponerle buena cara a la vida, no podemos olvidar la realidad. Es por eso que su personaje, Alberto, es una persona honesta con lo que siente, realista y que puede ver tras las máscaras de la sociedad que margina a gente como él y de la que a la larga es un producto. Alberto (en mi opinión, aunque Andrés no esté de acuerdo) es un amargado, un paria al que la vida se le pone patas arriba cuando se encuentra con Shoshana, que es luz, alegría y esperanza (ahora sí, palabras de Andrés). Encontró el amor del “otro lado” de esa sociedad, la mujer a la  que no puede llegar pero no por ser un “amor prohibido por pertenecer a distintas sociedades” sino por crisis y dudas de la masculinidad misma, por el delirio y la infelicidad de Alberto con la vida y con sí mismo.

Portada de "Martirio"

Portada de “Martirio”

Todo sucede en el mundo de la música. Andrés es un devorador de sonidos y por eso eligió un músico como protagonista de su obra. Fue un tributo a su pasión que siempre está involucrada en todo lo que hace, tanto en “Martirio” como en sus demás trabajos: La música siempre está presente de una manera u otra en lo que hace y es él quien toma las decisiones sobre la música  y la banda sonora en sus telenovelas. Aunque puede que su personaje tuviese otro trabajo, él no quisiera ubicarlo en ningún otro puesto.

Ahora se dedicará a terminar su telenovela biográfica sobre Celia Cruz y posiblemente escriba una sobre otro músico que admira mucho: Alfredo Gutiérrez. Sin embargo, después de esa no seguirán más novelas biográficas de su pluma. Por otro lado, quiere escribir una nueva novela (literaria), pero luego quiere llevarla a diferentes plataformas, explorar proyectos multi-medio entrando en las series de televisión y las de la web para explorar nuevos mundos de creación.

Martirio es un buen estándar, pero quiere hacerlo mejor, o al menos mejor para él. Aunque su libro pueda hablar sobre un personaje triste, él lo admira, porque es un perdedor, pero que no se deja aplastar por la vida sin que por eso le viva poniendo buena cara, sino que sigue adelante bajo cualquier circunstancia o reto. Y en eso se parece a Santiago, quien cree que para salir adelante, debe persistir y esforzarse, que sin importar que se tenga mucho talento, sin trabajo juicioso y esfuerzo, sin levantarse cada mañana a entregarse a una pasión, no hay éxito. Eso, y no dejarse “mangonear”, sin importar que se empiece desde cero, hay que hacer cosas en las que se cree, ser coherente y honesto con lo que se hace, sin importar en lo que se trabaje. El problema es la pereza y la falta de horizontes, pero una vez superados, podemos escribir nuestra propia leyenda.

Si quieres saber más, síguelo en twitter: @asalto71

Lee nuestra reseña de su primer libro acá y recuerda que el lanzamiento es el 12 de diciembre

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