Revista El Muro

Una reflexión sobre el concierto de The Rolling Stones en Cuba, la revolución y el Rock And Roll.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Pensé en titular este texto “El día en que la Revolución cubana se fue a la mielda”, si, con l, recordando al Maestro Fontanarrosa cuando en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, achacó los problemas de la Revolución Cubana a la inexpresividad de la palabra cuando se pronuncia con una L y no una R. Y sesto se iba a llamar así porque los Rolling Stones mandaron a la mielda la Revolución.

Vamos por partes. Para mí, el rock no es simplemente música, y está mucho más allá de esta. Soy de los que cree, como el escritor Pablito Wilson, que es una actitud sumada a un género. Una actitud de rebeldía y trasgresión. Por eso es que los Beatles eran rockeros a pesar de sus corbatas y peinados. Porque no temían hablar duro y burlarse hasta de la reina. Y aunque parezca contradictorio, hay conservadurismos en el rock, cuando la esencia misma del rock es la capacidad de transgredirse hasta a sí mismo.

sones

Cuba no ha sido abiertamente prohibitiva con el Rock. Ni este es el primer concierto, ni hay una prohibición explícita del rock en la isla. Incluso, Fidel mismo se fue a agitar la melena en 2001 en un concierto de Manic Street Preachers y hasta erigieron una estatua a John Lennon en 2004. Sin embargo, la misma represión que reciben todos los que no están de acuerdo  con el régimen fue la que recibió, por ejemplo, la agrupación Punk “Porno para Ricardo” cuyo vocalista, Gorki Águila, fue encarcelado, literalmente, por sospecha, o Peligrosidad, como lo llama el régimen cubano. Incluso, entre el 61 y el 66, la prohibición fue explícita, y a pesar de algunos espacios radiales, el régimen no es muy amigo de la música transgresora por excelencia, logrando que en la isla no haya muchas agrupaciones, a pesar de cierta prosperidad lograda por el género.

Pero llegó marzo de 2016.  En pleno Viernes Santo, Mick Jagger meneó las caderas al son de 18 de sus clásicos frente a más de 1,2 millones de personas en la Ciudad Deportiva de la Habana (en  una isla con 11,2 millones de habitantes, más del 10% de la población estuvo allá), casi que igualando el mítico concierto de 2006 de Copacabana. Por primera vez, en un momento sencillamente histórico, la agrupación inglesa de rock más grande de la historia (bueno, después de Los Beatles) llegó, a pesar de trabas burocráticas y dificultades, a tocar en La Habana.  No fue el primer concierto de un grupo de rock extranjero o inglés en Cuba, pero sencillamente Audioslave no es The Rolling Stones.

setlist-stonesEl setlist fue similar al del resto de la gira que los trajo, entre otros lugares, a Bogotá: “Jumpin’ Jack Flash,” “It’s Only Rock ‘n Roll,” “Tumbling Dice,” “Paint It Black,” “Honky Tonk Woman,” “Midnight Rambler,” “Miss You,” “Gimme Shelter,” “Start Me Up,” “Sympathy for the Devil,” “Brown Sugar,” “You Can’t Always Get What You Want” y “Satisfaction”. Por supuesto, faltaron muchas, pero con una banda como los Stones eso siempre va a pasar.

El público estaba emocionado y los camarógrafos lograron captar muchas imágenes que serán parte de la historia. Por supuesto, capturaron gran cantidad de banderas de todo el mundo, así como caras de hermosas turistas (hasta Naomi Campbell estaba por allá). Pero entre las imágenes que se pueden encontrar fotocopiadas de cualquier concierto, hay que rescatar las de los condones inflados volando por los aires a falta de globos, de señoras de 60 o 70 años diciendo “Hay Dios mío, qué emoción” con una sonrisa enorme mientras sonaban los primeros acordes de “Angie”, banderas hechas con harapos o parejas rescatando lo más negro del rock bailando “Start me up” como si fuera un son.

havana2 Es por eso que trastear 500 toneladas de equipo valió la pena, porque es allí en ese encuentro cultural donde tanto Cuba como el mundo ven que tienen mucho por ofrecerse. Que la música no tiene fronteras, porque es amor y es arte, y ni el amor ni el arte tienen fronteras. Que más allá de ideologías que sólo están en la cabeza de unos pocos, todos somos hermanos y no hay reglas para bailar “Brown Sugar”. Eso, para mí, fue lo interesante del concierto, y creo que no fue suficientemente explotado. De resto, es un concierto más de The Rolling Stones. Bueno, no, un conciertazo donde Mick y sus muchachos hacen las delicias del público, donde hablan casi por completo en español y que hace dar ganas de pararse a cantar It’s Only Rock And Roll a grito herido en mitad de la sala de cine.

Sencillamente, la revolución, como cualquier revolución, se autodestruyó al prohibir formas de arte como el rock. Y esta en especial, porque es la verdadera revolución en marcha, el acto transgresivo de tocar una guitarra buscando expresarse y sonar como nadie más, además de reventar oídos y consciencias. El rock no es sólo música, es libertad hecha riffs, y por eso estoy seguro de que esa noche, ese 25 de marzo, en los mismos días en que el Papa y Obama pasearon por la Habana, murió la revolución cubana porque llegó otra: una no de ideas políticas sino de libertad. Una revolución en la que jóvenes, adultos, niños y ancianos son bienvenidos sin importar su color de piel, qué les gusta o a quién le rezan, todos unidos simplemente por la música.

havana3Por supuesto, las revoluciones deben prohibir el rock, después de todo, dependen de ser tan monolíticas como el régimen al que destruyen. Por eso, una revolución de verdad es una revolución de conciencia, no de tiros sino de riffs, no de Sierras Morenas sino de Paint it Blacks, no de Ches Guevaras sino Watts, no de Cienfuegos fusilados por sus amigos sino de pura Satisfaction. Una revolución de verdad, es una como la que está viviendo Cuba, abriéndose a la libertad, no de elegir, sino de ser (algo que tampoco tienen los países “libres” como el nuestro, que lo diga cualquier homosexual… o mujer, o afrodescendiente, o campesino, o indígena…). Una revolución que enseñe que no hay embargos, fronteras ni represiones. Esa revolución que hicieron 1.2 millones de cubanos junto a un puñado de ingleses, esa es una verdadera revolución, porque el arte, el de verdad, como dijo Bretch, no es el espejo de la realidad, sino el martillo que la transforma.

Véalo, vale la pena si es un mamerto como yo. Y si simplemente quiere pegarse la gozada con “Thumbling Dice”, hágale también. Y si quiere debatir sobre el trabajo de mi mamá tras lo que acá está dicho, bienvenido sea, siempre que la vea primero. Aproveche que Cine Colombia abrió salas en todo el país para este evento. Hoy 23, el concierto se transmitirá en simultánea en muchos cines del planeta entero, varios de Colombia. No deje pasar la oportunidad de ver un momento clave en la historia del Rock y de las revoluciones.

Para más información, lee nuestra invitación ACÁ

Boletas Tarifa Plena: De $ 26.000 a $ 15.000, según sala y ubicación
Boletas Estudiantes de $17.000 a $ 12.000, según sala y ubicación
Descuentos con Tarjeta Cineco y Círculo de Experiencias

Viernes 23 de septiembre, a las 8:30 p.m.
Sábado 24 y domingo 25 de septiembre, a las 12:00 del día

Bogotá: Andino, Av. Chile, Unicentro, Titán, Américas, Santafé, Embajador, Gran Estación y Centro Mayor
Medellín: Santafé y Molinos
Cali: Unicali y Palmetto
Barranquilla: Buenavista
Bucaramanga:  Cacique
Manizales:  Fundadores
Ibagué: La Estación
Cartagena:  Bocagrande
Villavicencio: VivaVillavicencio
Pereira: Victoria
Armenia: Portal Quindío
Montería: Alamedas

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Imágenes: cine Colombia a excepcióin del Setlist, tomado de la página de The Rolling Stones

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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