Revista El Muro

Una tuba, creatividad y buen humor bastan para hacer quedar en ridículo un discurso de odio

La libertad de expresión es uno de los argumentos utilizados por los grupos racistas que quieren usar la suya para apagar la de los demás expresándose para evitar que los demás lo hagan. Y bajo el discurso de la libertad de expresión cabe cualquier cosa, incluso esos discursos de odio. Sin embargo, un hombre con una tuba (o mejor, un  sousáfono) utilizó esa libertad para sabotear de manera creativa y muy ingeniosa a una marcha del Ku-Klux-Klan (o al menos el video asegura que son ellos) que se llevaba a cabo en Columbia, Carolina del Sur y que, se cree, buscaba la reivindicación de la bandera de los Estados Confederados, que por ley ya no puede exhibirse, como cuenta Metro

Disfruten y tal vez hasta tengan ideas.

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