Revista El Muro

Literalmente, se sacó un seno y apuntó contra los cajeros

La policía alemana está buscando a una mujer acusada de robar una farmacia. Su señal particular más relevante es el tamaño de su busto, no porque el muchacho de la caja fuera incapaz de mirarla a los ojos, sino porque son las armas del crimen que cometió.

La mujer entró a la farmacia y compró una bomba para senos, pagó con 200 euros y cuando le dieron sus 180 de vueltas, se sacó una y disparó leche materna contra el cajero. Luego, apunto al otro muchacho de la caja. Acto seguido, la sacaron de la tienda con sus pechos aún al aire. La mujer, llamada “The milk sprayer” (algo así como la “dispensadora de leche”) y cuya edad oscila entre los 30 y 40 años dejó a todo el mundo atónito en la farmacia, lo suficiente como para que no se dieran cuenta sino hasta después de que se fuera de que faltaban 100 euros de una caja registradora. Pero al menos dejó la bomba para senos

madolia

Su táctica de crear confusión para robar, exitosa como pocas se han visto, le permitió salirse con la suya. Las autoridades dicen que tenía el cabello oscuro y hablaba un lenguaje extranjero para cometer el que el vocero de la policía Ferdinand Derigs describió como el más extraño que ha visto, según reporta The Daily Mail.

Ahora bien, ¿qué pruebas hay de que fue ella quien se llevó el dinero? Machista sociedad que culpa a la mujer de un robo solo por el hecho de disparar leche materna por sus senos.

Fuente: The Daily Mail.

Imagen tomada de la tapa del libro Madolia, por Eduardo Otálora (cuya lectura recomendamos altamente)

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