Revista El Muro

En un mundo y un mercado saturados de Coachs de todo estilo, Mauricio Moreno reflexiona sobre la Autosuperación y el Crecimiento Personal y entrega algunos tips para elegir a estos “guías”

Por: Mauricio Moreno

 A Bibi.

Por el título, se puede pensar que estoy diciendo que todos los coachs son estafadores, y eso no es verdad. Pero no es del todo falso, tampoco. Yo mismo soy una especie de coach (aunque no me gusta llamarme así) y el hecho de no estar tapado en dinero prueba que si soy un estafador, estoy llevando muy mal “el negocio”. Pero si hay muchos estafadores en este camino. Recuerdo cuando entrevisté a Leandro Taub, otro que podríamos llamar “Coach” pero que tampoco se diría a sí mismo así, a quien pregunté por esta tendencia. Su respuesta fue “son neuróticos proyectando sus frustraciones sobre los demás”.

Yo pasé por procesos de coaching diversos y encontré buenos trabajadores y también estafadores. Cuando niño pasé por uno que me enseñó muchas técnicas de manejo emocional que no vine a entender sino hasta hace poco. En la adolescencia, pasé por el de “J.”, un místico bien malgeniado, que ahora veo que tenía muchas ideas, pero también tenía mucho ego. Luego pasé por un curso de “liderazgo empresarial” en el que no aprendí nada de empresa (en esa época era director de una fundación y el título me interesó) sino un montón de lugares comunes de la autosuperación. Recuerdo que de ese salí  insultado por un gordo, ególatra y malhablado. Aunque me salí como 17 horas tarde (eran como 16), luego supe que su esquema es básicamente el de una pirámide: o les llevas clientes o te maltatan psicológicamente. Y luego di con Bibiana Rueda, una maravillosa coach (que se percibe a sí misma como psicóloga holística, no como Coach… y sí, estudió psicología). Y ella si cambió mi vida escudriñando en mi espíritu para ver por qué es que vivía triste todo el tiempo. A cada quién le puede servir alguno de los otros, yo necesitaba una experiencia más intensa que solo ella me podía dar.

Para mí no fue fácil encontrar un coach. Necesité alguien bien especial para convertirme yo mismo en un “místico” (que tampoco siento que sea). Y hoy en día no considero un buen guía a alguien que use corbata, pues siento que eso corta la comunicación entre cabeza y corazón. Tampoco creo en quien no recomiende fuertemente la meditación y quien no defienda discursos de amor, propio, por supuesto, pero también al prójimo. Y tampoco creo en los santos: esos que ya ni parecen humanos de tanta divinidad que corre por sus venas. Y menos en quienes estudian coaching. Para aprender esto, sea lo que sea esto, es necesario realizar un profundo trabajo interno, algo que se aprende con el corazón, no leyendo libros y haciendo parciales. Pero bueno, eso soy yo que soy de lo más jipi. Insisto, a cada quién lo que le sirva.

Por supuesto, hay quienes necesitan el insulto y el regaño, y hay quienes necesitan aprender de egoísmo para encontrar su valor. Pero ese no es el punto, el punto del crecimiento personal (y ahí es donde El Muro y su ejército de “coachs” ponemos la rayita frente a la autosuperación) es que la idea no es aprender a amar nuestro ego, es decir, nuestro tener, nuestras ideas fijadas, nuestras concepciones… no es desarrollar un concepto egoísta de la felicidad basada en lo externo, sino encontrar en nosotros esas cosas bonitas que están más allá de eso y más acá de la ropa. Crecer como personas no es quedarnos en los límites del egoísmo sino trascender y volar en un cielo sin superhéroes y ayudar a volar a quien lo quiera. Crecer más allá de la persona (que del griego traduce “máscara”) es aprender a compartir, a entender y a ponerse también en los zapatos del otro. De entender esa fracesita que del Maya traduce “yo soy otro tú”.

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No es casual muchos de los que nos dedicamos a esto no queramos ser vistos como coachs, sino como algo distinto. Crecer como personas es sacar es jipi que llevamos adentro y aprender a valorarnos y valorar al prójimo por lo que somos, no por lo que la sociedad quiere que seamos. Aprender a valorar la naturaleza, los animales y entender que somos parte de ese ambiente y que vivimos en simbiosis con él, ya sea que vivamos en la ciudad o en el campo. Crecimiento personal es trasgredir nuestros propios límites y tomar rienda de nuestra vida para construir en armonía, no para sumirnos en un egoísmo banal mientras alguien se marcha con nuestro dinero y nos deja en las mismas cuando 20 minutos después nos damos cuenta de que un montón de fracesitas de cajón no son una actitud positiva y mucho menos una que pueda cambiar la realidad tras sanar,  superar y perdonar los bloqueos del inconsciente.

Claro que cada quién es libre de elegir el coach que quiera. A muchos les servirán los neuróticos para poder encontrar el camino al amor y la felicidad más allá del ego, así sea atravesando toneladas de ideas fuerza de esas que tiene la autosuperación y que rara vez pasan de ser más que memes en el Facebook. Esas mismas que interpretadas al revés también sirven y que son completamente vacías cuando se leen a la luz del ego, el falso amor propio.  Esas mismas que a quienes tenemos el ojo más entrenado nos avisan que esa persona está desesperada pidiendo ayuda y no compartiendo palabras lindas. Palabras que a la larga son vacías sin un contexto de amor espiritual.

Pero no soy quién para juzgar. Insisto, muchos necesitan ver la autoridad de una corbata y el regaño para aprender. Chopra, a mi juicio (cuando se lee en tono espiritual) es muy buen coach y usa corbata. Eso también se vale. Lo importante es que a cada quién le sirva y se sienta cómodo, aunque en mi percepción, un coach humillante o alguien que te considere menos porque no le conseguiste clientes, perdón, porque no quisiste “ayudar” a otros tal vez sirva para perpetuar las enfermedades que te llevaron a buscar esa opción en primer lugar. Toma lo que te sirva y vete, entrégalo a quien le sirva y sigue con tu camino, que no podemos hacer más que echarte porras o darte herramientas para que veas lo que ya sabes y te niegas, y eso pasa porque que nadie puede enseñarte a andar un camino que sólo tú conoces, y que está dentro de tu corazón.

Para cerrar lo único que quiero recomendarles es que tengan cuidado con la persona que elijan como “entrenador de vida”, primero, porque el término “coach” supone que es un “experto” en vivir, y realmente nadie se las sabe todas (aunque ojo, que coach es un término genérico que muchos y muchas usan para poder comunicarse y muchos trabajadores honestos lo usan también). Segundo, porque un ser que los lleve al egoísmo con frasecitas de cajón no es un guía, sino un estafador que estará muy lejos cuando tú digas “Echeverri, como que me tumbaron”. Y tercero, ten en cuenta que esa persona debe ser indiferente a tu vida, no porque le importes un carajo, sino porque aunque no esté de acuerdo contigo, acepta y entiende que es tu vida y tu aprendizaje y que no te va a madurar a madrazos y mucho menos puede “salvar tu alma”. Pero insisto, si quieres correr a ese curso de “liderazgo empresarial” en el que me estafaron hazlo, pero ten en cuenta que su deseo de servir al prójimo es tan grande que incluso me tocó firmar una letra de cambio,  curiosamente a la misma persona que poco después acabó por sacarme de la Fundación, la cual quebró un par de meses después… y que hoy en día es uno de esos coachs de los que hablo acá.  Adelante, corre si quieres ir a un curso como ese o como el que sea, pero teniendo en cuenta qué es lo que buscas allí, y eso también para los cursos impartidos por personas honestas y con voluntad de servicio. Mientras te sirva, bien, pero aprende que crecer como persona no es subir a la cumbre de las montañas, sino aprender a ver lo mismo mirando en el corazón.

Imagen por 401K Reproducida bajo licencia creative commons desde https://www.flickr.com/photos/68751915@N05/

Fe de erratas: en una primera versión de este artículo, la última línea decía <<Pero insisto, si quieres correr a un curso de “liderazgo empresarial” hazlo>>. Para evitar generalizaciones indebidas, se reformuló como queda (insistimos, no todo coach de corbata es malo y seguramente algunos cursos de liderazgo empresarial enseñen liderazgo empresarial ). Así mismo, se añadió la información sobre Chopra en el séptimo párrafo con el mismo fin.

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