Revista El Muro

Hablamos con el cantautor boliviano José Mrochek, mejor conocido como Aviónica, quien nos a habló sobre su historia, su música y su país.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

José Mrochek es un boliviano que hace rock. Lo llamativo de esto es que la escena boliviana es tan poco conocida que tan pronto como escuché a Aviónica, el proyecto de Mrochek, no pude evitar sentir que no sé lo suficiente sobre lo que pasa en ese país. Por eso, charlamos  con José sobre su historia para sí poder entender cómo llegó a crear un proyecto internacional y por qué la escena boliviana resulta relativamente desconocida para los extranjeros. Él es uno de los pocos rockeros bolivianos que ha logrado sacar su proyecto más allá de las fronteras.

José Mrochek, Joti para los amigos y Aviónica para los carteles de los conciertos, es una persona muy especial. Un hombre talentosísimo y con una sencillez abrumadora. De esos músicos conscientes de que componen canciones malas (y muchas) y que de esas, alguna buena sale. Que es cosa de filtrar. Y aunque apenas se está dando a conocer, ha publicado ya dos álbums y actualmente prepara el tercero, que se llamará electricidad. Su proyecto se llama Aviónica porque es fanático de los aviones y la aeronáutica. Tanto, que antes que ser músico pensó en ser piloto. Sin embargo, su padre tuvo un problema en un avión, por lo que cuando contó en la casa que quería ser aviador, le prohibieron por completo. Así que decidió ser un rockero.

Aviónica durante  la entrevista. Imagen: María Alejandra Sánchez

José durante la entrevista. Imagen: María Alejandra Sánchez

Pero su camino musical no empezó allí. Desde niño amó la música y tomó clases. A los 15 años, su hermano le pidió que montara una canción y descubrió una nueva forma de expresión en la composición que está más allá de la interpretación. Y gracias “Hey you”, de Pink Floyd es que se animó a realizar su primera composición. Aunque hoy cree que es un desastre y se rie al recordarla, esa canción llamada “nuclear Reactions” fue el inicio de un camino que hoy en día le ha permitido girar por toda Latinoamérica. Un camino que lo ha convertido casi que en un embajador que le cuenta al mundo que en Bolivia hay buen rock. Y por eso es que Bolivia se ha vuelto para él un tema del que le encanta hablar, para poder probar que allí se hace más que folclor.

Pero cuando en Bolivia en ese momento no podía progresar un proyecto rockero. No había disqueras y no progresaba en los estudios, además de estar en un país donde no se fomenta el rock y no hay canales de acceso para llegar a la fama en el género. Así que les dijo a sus papás que quería ir a estudiar ingeniería de sonido en Estados Unidos. Allí consiguió trabajo como asistente de grabación para Emilio Estefan. A pesar del nombre del cargo, su trabajo era mucho menos glamoroso de lo que parece: allí tuvo que servir el café, barrer y sacar la basura en el estudio de los Estefan. Serían muchos años, muchas bandas y muchas composiciones hasta que en el 2009 naciera Aviónica y se lanzara en 2011 el primer álbum: Space for rent.

Tal vez ni siquiera Joti mismo ve la magnitud de su trabajo. Lo cierto es que en Bogotá presentó el trabajo con Ciegos Sordomudos y teniendo como teloneros a Durazno y Divagash. Y que con él hayan tocado grandes músicos  pertenecientes a nóminas como las de Elvis Costello (Pete Thomas, baterista), Alanis Morrissette (Dave Levita, guitarrista), John Falcone (bajista de sesión de Shakira) o a Roger Manning Jr., teclista de Jellyfish. O incluso, que con él trabajen productores de talla internacional como Andrés Saavedra o Sebastián Krys, quien produjo su anterior álbum, California. Su rock es un rock con una fuerte influencia del rock ochentero argentino, particularmente de Gustavo Cerati y Soda Stereo, la gran banda argentina a la que recuerda con especial cariño: su primer concierto lo vivió viendo a los astros argentinos. Un proyecto en el que muchos han creído, de una calidad que aunque tarde, se empieza apenas a reconocer.

Aviónica en vivo junto a Ciegos Sordomudos. Imagen: Rocío Ramirez

Aviónica en vivo junto a Ciegos Sordomudos. Imagen: Rocío Ramirez

Ha sido un largo camino desde “Nuclear reactions” hasta “Instinto animal”. La base de la canción fue idea de Andrés Saavedra, el productor del disco, con quienes trabajaban en un disco ochentero. Saavedra le presentó un ritmo y Joti creó la melodía. Cuando la escuchó, Andrés empezó a hacer un bailecito tonto para celebrar lo mucho que le había gustado. Y en cada fase de la grabación hacían ese bailecito, tanto que es el mismo bailecito que aparece al final del video. Pero más alklá de la curiosa coreografía, el sonido de este sencillo es diferente a sus trabajos anteriores, es menos crudo, suena a pop de los ochentas, música divertida que sumada al particularísimo timbre de voz hace de su proyecto único, llamativo y muy entretenido. Además, por la tendencia de Joti a que los grandes crean en su proyecto, logró enamorar a Taylor Fox y Christian Bielz, ganadores de Grammy, para la producción y dirección del video.

Pero a pesar de todas estas cosas, Joti no pierde su sencillez. Aprendió a manejar su ego cuando trabajaba con los Estefan y le dijeron que lo querían en el Staff, pero que no podían darle permiso de trabajo. Creía que la había hecho ya, que alcanzaría la fama, pero recibió un baldado de agua fría. Se desanimó, por supuesto, peor aprendió una valiosa lección: sin importar quién sea, qué haya logrado, o a dónde pueda llegar, sin importar si la hace o no, vive cada día a la ve, divirtiéndose con lo que tiene y no creyéndose mejor, no se cree el cuento porque nada está escrito. La pasa bien en sus conciertos y en las entrevistas, y espera que mañana sea tan bonito como hoy, pero no da por sentado que vaya a ser así y sencillamente vive lo presente.

Fotografía: María Alejandra Sánchez

Fotografía: María Alejandra Sánchez

Joti sigue soñando con ser piloto porque es un gomoso de los aviones (hasta programó su viaje a México tras la fecha en Bogotá de tal forma que pudiese volar en un Boeing 787, el avión nuevo de la aerolínea con la que viajó). Tiene un pequeño aeromodelo y le encantan los aviones, y aunque llegó a pensar en dejar la música, sabe que no podría dejarla por los aviones, que ambas son las pasiones de su corazón. Y es por esa pasión que sigue, y que le gusta aconsejar a los que comienzan su camino para animarlos y convencerlos de seguir adelante. Aunque siempre haya excusas, anima a todo el mundo a salir adelante más allá de cualquier obstáculo. Habló particularmente del dinero, recordándonos que muchos han empezado sin él. Y además, es preferible buscar otras formas de mantenerse antes que traicionar el sonido que se tiene, que venderse por vender. Por eso hace rock ochentero en este siglo, porque es lo que le gusta componer.

Y después de todo lo que ha aprendido, da un consejo curioso a los novatos: Hablen. Al menos sus amigos productores quisieran recibir material de bandas emergentes. Pero nadie les escribe o los busca. Quien trabaja por pasión no piensa en el dinero. Él mismo llegó a escribirle a un productor que le respondió que si la canción el gustaba, se la producía (aunque al parecer, no le gustó). Los más grandes son también los más humildes. Y aunque no lo dice pensando particularmente en sí mismo, tal vez sea ese el origen de su humildad.

Los dejamos con “instinto animal”, su más reciente sencillo

 

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