Revista El Muro

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

El bikepolo es un juego tan sencillo como emocionante. A pesar de no ser reconocido como deporte internacionalmente, es una divertida y original forma de pasar el tiempo de manera sana y entretenida. Pero esta práctica involucra mucho más que un juego, sino que es una forma de esparcimiento que construye personas, amistades y hasta nación. Hablamos con jugadores y jugadoras veteranos y jóvenes, que nos explicaron la evolución de este emocionante deporte.

El Bicipolo o Bikepolo llegó hace más o menos cuatro años y medio a Colombia. Es heredero del polo, clásico juego elitista que involucra caballos y mallets (martillo), pero en vez de usar caballos utilizan bicicletas. Hay entre 10 y 15 equipos en Bogotá y se juega con un mallet con el que se golpea una pelota de 5 cm. desde una bicicleta de piñón fijo sin poner jamás el pie en el suelo. Quien pone el pie en el suelo, debe salir de la jugada e ir a un tap out (tacho o tai en colombiano) para reingresar. El equipo está compuesto por 3 personas y cada partido dura 10 minutos o 5 goles, lo que pase primero. Jugar es muy barato, basta con tener una bici y construir el mallet, que mandado a hacer cuesta unos 30.000 pesos, e incluso los equipos prestan la bicicleta a quien no la tenga.

 

poleros1

 

El deporte llegó con el equipo “Hágame famoso”, en el que juega Javier Suarez, quien nos contó que el bikepolo ha crecido gracias al apoyo de los medios, la curiosidad de los transeúntes que los ven entrenando y el reconocimiento del DUNT (Mesa de Deportes Urbanos y Nuevas Tendencias.  Pero También ha crecido gracias a que Bogotá es una ciudad que cada día es más amigable con la bicicleta (aunque los conductores de automóvil aún sean algo agresivos). Y este crecimiento ha traído una serie de maravillosas consecuencias: el bikepolo borra diferencias de género, construye ciudad, elimina fronteras sociales y crea nación.

Realmente, es muy poco lo que se necesita para practicar bikepolo, y ese poco se consigue fácil y barato. Por eso, se ha expandido por la ciudad y pasó de ser un deporte que se practicaba en Usaquén a tener jugadores repartidos por todo Bogotá, haciendo que en los diferentes barrios se asuma y vea el Bikepolo según condiciones particulares de vida pero uniéndose todos bajo la consigna del crecimiento del deporte. Y como las bicis no son sólo para los chicos, las chicas también juegan y los partidos son mixtos: en el bikepolo da lo mismo si el equipo es de sólo hombres o sólo mujeres o mixto, lo que importa es qué tan buenos son para golpear la pelota. Incluso, hay un equipo femenino llamado “Las Polas”. Ser mujeres no les da ventaja en la cancha, pero el grupo las consiente y protege para que el bikepolo femenino crezca en Colombia y según Sasha Correa, de Las Polas, actualmente se busca la incorporación de más mujeres en el deporte.

 

poleros2

 

Y toda esta unión de géneros y estratos sociales ha logrado que todos se hagan amigos. Tal vez en la cancha se golpeen y se enfrenten, en palabras de Manuel “Videíto” García de “La Capital” puede que se rompan, pero eso es sólo dentro de la cancha, afuera son amigos y casi que una familia. Así mismo, es un deporte que crea compañerismo dentro y fuera de los equipos, pues se ha logrado que todos trabajen en pro del deporte y que todos estén pendientes del nivel del Bikepolo, y por eso, se colaboran y aconsejan entre miembros de equipos diferentes para que todos sean mejores.

Los “Bikeploeros” han logrado muchísimo. En palabras de Diego Mateus de “Yugo”, el Bikepolo bogotano ya “da miedo” en los circuitos internacionales. Varios equipos han viajado fuera del país a representarnos en campeonatos suramericanos llegando al tercer lugar, y próximamente se celebrará el primer latinoamericano  2600 metros más cerca de las estrellas. El sueño de todos es llegar a un mundial, no importa qué equipo, pero esperan que alguno de los colombianos represente al país y gane. Por eso,  se esfuerzan y hasta entrenan en horarios ridículos (10 p.m. a 2 a.m. en ocasiones) por la falta de espacios, aunque esa situación haya mejorado gracias al DUNT, que los apoya y motiva para que continúen y a quienes los muchachos agradecen por la ayuda que han dado para que el Bikepolo esté en excelente el nivel que está. Están trabajando y pedaleando mientras hacen amigos, mirando al futuro y construyéndose como liga y equipo, pero sobre todo, como familia bikepolera.

Para conocer más, visita:

Bikepolo Bogotá en Facebook: https://www.facebook.com/BikePoloBogota?fref=ts

 

Fotografías: David González Rubiano

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

Deja un comentario