Revista El Muro

 Por: Alvaro Vanegas

 

Hay que estar listo para sentirse incómodo sin comprender del todo la razón, para ignorar la contradictoria urgencia de no seguir viendo, de rendirte y de no poder parar. Hay que estar dispuesto a soportar  un dedo invisible hurgando en una herida de la que probablemente no sabías. Hay que tener la mente abierta para afrontar la enorme verdad: Tus problemas son una nimiedad, una bicoca, un simple raspón que se cura con isodine, si los comparas con la realidad que tienen que vivir una gran parte de seres humanos en todo el planeta.

El mexicano Alejandro González Iñárritu, que Junto a Guillermo Arriaga, nos ha deleitado con joyas como “Amores Perros”, “Babel” y “21 Gramos”, su trilogía sobre la muerte, ahora co-escribe y dirige “Biutiful”. En esta ocasión deja de lado su truculenta manera de contar historias, a veces excesiva, todo hay que decirlo, y  suavemente nos lleva de la mano  a ver de cerca, muy de cerca, algunas de las peores miserias del ser humano. Sí, una vez más. Fácilmente podría ser una cuarta película sobre la muerte, pero eso no tiene la menor importancia.

Cuando nos encontramos con un monstruo de la actuación como Javier Bardem, podemos dar por sentada una interpretación soberbia.  Bardem la da vida a Uxbal, un sacrificado padre de dos niños, esposo de una alcohólica, enfermo de cáncer y vidente. No leyeron mal, Uxbal es vidente y puede hablar con los muertos. Pero eso es de lo menos, este don es un simple pretexto para complicarle aún más la vida al personaje. Una persona llena de buenas intenciones, pero tan equivocada, o quizá con tan mala suerte, (es relativo), que aún cuando quiere ayudar, daña a todos los que tiene cerca.

biutiful

La historia, una mezcla del género negro, el drama y una pizca de terror, está tan bien contada que su crudeza es, por momentos, insoportable. Por otro lado, sin valerse de obviedades, es una dura crítica al racismo, la xenofobia y la brecha económica que separa a una comunidad de otra.

Llena de escenas sobrecogedoras, actuaciones memorables, (fijarse especialmente en los hijos de Uxbal, ¿de dónde sacan estos niños actores, por Dios?), y un par de giros inolvidables, “Biutifull”, del año 2010, infortunadamente pasó casi inadvertida por las salas colombianas, siempre tan llena de superhéroes y efectos visuales, pero es una película que vale la pena ver, aunque, tal vez porque sería muy tonto repetir voluntariamente semejante dosis de oscuridad,  solo sea para verla una vez en la vida, pero claro, eso es decisión de cada quién.

Dato Curioso: Hay una pequeña, muy pequeña aparición de Martina García, la actriz colombiana de “Perder es Cuestión de Método” y “La Cara Oculta”. La verdad es que no aporta mucho a la historia, pero ahí está, compartiendo escena con Javier Bardem. Bien por ella.

 Imágen central tomada de www.rtve.es 

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