Revista El Muro

Presentamos “Buenaventura”, el sexto trabajo de estudio de la agrupación México americana La Santa Cecilia, lanzado en 2016

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

La Santa Cecilia es una de las propuestas más interesantes que se presentará en la edición 2017 de Rock al Parque. Si bien, durante el festival vendrán presentando “Amar y vivir”, su más reciente trabajo y que recientemente reseñamos acá, es buen momento para recordar sus anterior trabajo, “Buenaventura”. Un disco alegre y divertido, pero a la vez combativo y profundo. Está compuesto por sonidos que navegan entre el jazz y la cumbia, el rock y los boleros, una mixtura de sonidos que recuerdan a toda américa latina sin dejar de lado los encuentros con la música estadounidense que sus integrantes han tenido. Después de  todo, son una agrupación que nació en Los Ángeles de méxico-americanos. Y si se me perdona el juego de palabras y el descache geográfico, se puede decir que este es un disco de músicas latino-americanas.

El trabajo se compone de diez cortes y un bonus track (al menos la edición que tengo en las manos, aunque la verisón que usted escucha en este momento desde deezer no lo incluye). Fue producido y mezclado por Sebastián Kryss y masterizado por Gavin Lurssen. La Santa Cecilia está compuesta por La Marisoul (Voz) Pepe Carlos (Acordeón y requinto), Miguel “Oso” Ramirez en la percusión y Alex Benadaña en el bajo. Pero además, el trabajo cuenta con una nómina de músicos invitados de lujo, que incluyen a Fito Páez, Enrique Bunbury, Andrés Torres, El Lobo David Hidalgo, y el Latino Art String Program dirigido por Dinorah Márquez, entre otros. El arte del álbum es una compilación de fotos con algunas frases muy poderosas de las letras de las canciones.

La duración del trabajo es de 38:40 (insisto, en la edición especial) y  abre con “Sacudo la pereza”, una cumbia mexicana con dejos “regguaeseros” y una letra divertida y optimista sobre la vida. Sigue con “I Won’t Cry for you”, un tema con base rockandrollera y tintes de jazz, una canción sobre una ruptura amorosa. “Calaverita”, el siguiente corte, es una animada y divertida canción con tintes de cumbia, calipso y pop, cuya letra es una elegía a la muerte desde una visión festiva y sacramental. “Nunca más” es una cumbia empoderadora para la comunidad que invita a levantarse contra la violencia, a apoyarnos unos a otros frente a la injusticia.

“Here we go again” es un balada que mezcla elementos de Country y norteña mientras habla, según entiendo, de una suerte de viaje espiritual, del eterno retorno y al constante búsqueda del ser (o eso veo desde mi medio jipi punto de vista). Luego, las poderosas voces de Enrique Búnbury La Marisoul se unen para sacar de la cantina el clásico “Tragos de amargo licor” de Ramón Ayala, y luego aparece Fito Páez para sumar su voz en “Vámonos”, una cumbia muy rockera o un rockandroll muy cumbiero, no sé bien. “Caminante Nocturno” anda entre el vals y la ranchera y cuenta con la participación del Latino Art String Program. Luego viene Pa’ qué trabajar, una divertida cumbia con sintetizadores medio siderales que habla de la libertad, del poder personal y de elegir la felicidad. “Sucede” cierra el álbum con un El bonus track es “No te lloro más”, una traducción de “I Won’t Cry For You” que, al menos a mi juicio, suena más graciosa, divertida y sabrosa en español.

La verdad, lo único que no me gustó de este trabajo es la participación de Fito Páez. Al menos yo, creo que si vas a participar en la canción de un colega, puedes hacer algo más allá que repetir un fragmento de una de tus composiciones. No es que sea malo, sino que siento que Fito desaprovecho la oportunidad de salir de su zona de confort y proponer algo majestuoso, a la larga, todos son grandes compositores y hubiesen podido lograr cosas aún más grandes. De resto, es un trabajo impecable, coherente, combativo, divertido, es sin duda una de las mejores producciones que apareció en 2016 y un disco imprescindible, así como la agrupación, para la cultura pan-americana.

Buenaventura suena a Andes, a Rio Bravo, a verbena, a pop, a rock, a Texas, a la pampa, a Valledupar, a playa, a cantina, a América Latina, a una gran cultura producto de los intercambios culturales, de esa américa latina combativa que no se limitó a recibir sin protestar lo que llegaba del norte, sino que lo mezcló y adaptó haciéndolo suyo, creando algo nuevo y maravilloso. En gran medida me recuerda a las vírgenes latinas de piel morena como La Guadalupana o la Caridad del Cobre, que aunque representen el catolicismo en nuestra tierra tienen rasgos indígenas. Así, la Santa Cecilia, con su mezcla de sonidos, toma lo mejor de ambas américas para hacernos preguntar si no podemos pensar en una sola. Eso sí, sin dejar de denunciar y protestar, pero desde un lugar intermedio que reclama las raíces de ambos pueblos. Es un disco que vale la pena escuchar, no sólo por su valor artístico, sino por ser una prueba de que podemos dejar las armas de lado y ser una sola América, una sola gran cultura de muchos sabores, colores y sonidos para pintar la vida de color alegría. Algo así como Buenaventura.

                     

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor

mm

Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

Deja un comentario