Revista El Muro

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

 

La celebración del día mundial del agua empezó el 20 de marzo en Casa Ensamble, en el Parkway, con el lanzamiento del Arte Consciente Fest. Allí se dio inicio a este festival de la consciencia ecológica y social con el performance “El Nacimiento del agua”, en el que el profesor Dioscórides Perez presentó una serie de pictogramas chinos resonantes inspirados en el Tai Chi, el I CHing y el Feng Shui que nombraba con esos caracteres el nacimiento del agua. Posteriormente, hubo un concierto de cuencos tibetanos con CantoalAgua y diferentes presentaciones entre las obras de la Casa E.

 

Pero el plato fuerte de la celebración se dio el 22. En más de 350 fuentes hídricas alrededor del mundo se celebró el Canto al Agua en el que se buscaba ayudar a la sanación de este elemento por medio de la emisión de ondas de amor por medio del mantra “AH”. Nosotros acompañamos la actividad realizada en la Plazoleta de la Gota, en pleno centro de Bogotá, donde pasa el rio Vicachá, “El resplandor de la noche”.

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Vichacá a la altura de la circunvalar

La actividad empezó desde muy temprano, a las 9. Había puntos por toda la Avenida Jimenez en los que la Fundación Alma, el Jardín Botánico, GreenPeace, Accionario Urbanancestral, y la Alcaldía de la Candelaria daban información a la comunidad sobre la actividad y sobre sus propios programas de conservación de la biodiversidad de la ciudad y protección de nuestras fuentes hídricas. Nosotros nos unimos al grupo de la Fundación Alma, con el que recorrimos la Jimenez y escuchamos del guía Jaime Rodriguez la historia de Bogotá y su Rio San Francisco, ese que recorre en espejos de agua la Avenida Jimenez.  Es un recorrido bello, interesante y recomendado. Una vez en la plazoleta de la Gota, encontramos ofrendas al agua, danzas y arte consciente que precedieron y acompañaron al canto, en el que cada quién a su manera tributó al agua, ya fuera con cantos, rituales o incluso regalando semillas a los asistentes, como hiso el jardín botánico, o recolectando firmas para la defensa de los páramos como en el caso de GreenPeace. Asi mismo, tuvimos la oportunidad de conocer a Juan Baquero, uno de los principales artífices de los proyectos de recuperación hídrica de la Localidad.

La Alcaldía Mayor y las Alcaldías locales apoyaron el evento. Lesly Pulido, vocera de la Alcaldía Local de La Candelaria, explica que la idea es recuperar la vida ambiental del centro de Bogotá. Esperamos que la compleja situación política no permita que muera este tipo de proyectos, que para la mayoría, independiente de su capacidad para sanar o no las aguas, ayudan a generar consciencia sobre la importancia de conservar las aguas. Como señalan las docentes Andrea Penagos y Claudia Bello, se fomenta la cultura sobre la ciudad y acerca del cuidado del planeta con este tipo de actividades. Incluso, personas que se mostraron mucho más escépticas acerca de la efectividad del canto, están de acuerdo con eso.

En la actividad había todo tipo de personas: niños, docentes, líderes locales y público en general interesado en la conservación del agua. Y particularmente, preocupados por la conservación del agua. A medio día se inició el canto y posteriormente hubo representaciones artísticas hechas por jóvenes de Bosa, Soacha y Egipto pertenecientes a la legión del afecto tras unas palabras de la Alcaldía Local que además muestra problemáticas aparentemente no relacionadas, pero que afectan el ecosistema, como la construcción de un edificio de la Universidad del Externado en una zona que según los ambientalistas es de Reserva, o la desaparición del barrio Germania y sus casas coloniales entre los edificios de la Universidad de los Andes, que lentamente los va comiendo, situación que fue especialmente llamativa para Juan Diego y Camilo, dos niños que estaban en el grupo investigando para un proyecto y se dieron cuenta de la importancia no sólo de la conservación, sino de la apropiación de la historia de la ciudad. CantoalAgua es un evento que crece y debe crecer, una forma de sanar la tierra y la humanidad que además crea consciencia sobre lo que tenemos, lo que somos y lo que estamos arriesgando.

 

Fotografías: Mauricio Moreno

 

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