Revista El Muro

Hablamos con Andrea Zárate y Claudia Vargas, dos empresarias miembros del Colectivo Cultura Arte y Basura, quienes nos explicaron en qué consiste esta iniciativa.

Por: Mauricio Moreno

El mes pasado hablamos con Latin Latas y nos contaron sobre el Colectivo Cultura, Arte y Basura, una especie de agremiación de grupos que trabajan usando basura para la creación de nuevas cosas y, particularmente, conciencias. El Colectivo nació por iniciativa de Andrea Defrancisco y Paula Saenz, quienes al ver diferentes grupos que trabajan con basura como materia prima hace dos años y medio, decidieron organizarse y trabajar juntos. Hoy en día, forman parte del Colectivo otros Colectivos y pequeños emprendimientos culturales como Latin Latas, Pemba Kizzy, Ecofaktor, Circótico Artes Experimentales, Quayty y Mumei convergiendo mundos tan diversos como la música, el diseño y el circo experimental.

La idea principal del Colectivo es mostrar que la basura no existe, por una parte, por medio de talleres ludicos y educativos, y por otra con actividades culturales y artísticas. Así, hacen tanto talleres como performances y puestas en escena, música, y adecuación de espacios y escenarios. Este proceso lo llaman re-crear: Tomar la basura y hacer nuevos objetos, transformar cosas que han sido utilizadas en vez de reciclarlas, creando algo nuevo a partir de eso que concebimos como desperdicio, pero con la intención de educar dando a entender al usuario que, por una parte, es algo recreado, y por otra, que cualquiera puede hacerlo. Es educación antes que comercialización de objetos que, a pesar de haber sido basura, son limpios, bonitos y utilizables. Va más allá de la reutilización, es re-creación.

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El colectivo CAB en Rock al Parque

Cada agrupación del Colectivo tiene un enfoque y producto distinto. Cada quién, enfocándose en su saber y su parte del trabajo para aportar las ideas y esfuerzos necesarios para lograr trabajar de manera conjunta en un proceso de co-creación. Un ejemplo fue la intervención que realizaron en el lanzamiento del álbum “Sé” de Latin Latas, en donde todo fue diseñado y manufacturado por los miembros del Colectivo, desde la escenografía hasta el suministro energético del escenario, por supuesto, cada quién poniendo su parte desde su saber. Además, buscan que los materiales que usan sean los que menos se reciclan en el país, para así ser más que consecuentes con su propuesta. No compiten entre sí como empresarios, lo que los une es que todos buscan compartir el conocimiento, no es su objetivo adueñarse de conocimientos que sirven a todos y todas, y es allí donde, según Claudia y Andrea, está su diferencia: educan y generan conciencia antes que  solo comercializar. Casi que una diferencia de actitud ante todo.

Además, la re-creación permite que haya un vínculo emocional con las cosas que se re-crean, ya sea que sea elaboración del Colectivo o de las personas que asisten a sus talleres. Se crea un vínculo emocional en tanto se puede reconocer el objeto que fue antes del proceso, una resignificación de lo que se “desperdicia” para apropiarnos y apreciar nuevamente esa cosa que originalmente se concibió como sucio e inservible. Así mismo, los productos tienen nuevas texturas y sensaciones, pero que tienen un valor diferente y único para cada elemento. Por supuesto sería más fácil trabajar con materiales convencionales, pero en definitiva perderían la vertiente ecológica que les permite ser mucho más que “mercachifles que se aprovechan de la tierra”, sino personas realmente comprometidas con el cuidado del ambiente del que somos parte.

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Talleres del colectivo CAB

 Como empresarios no compiten entre ellos. En vez de que cada quién intente tomarse campos que no conoce, busca a su compañero o compañera que sabe del tema. Así mismo, eso les permite expandir su alcance publicitario y su portafolio de servicios como Colectivo: agremiarse antes que competir les permite hacer más. Se apoyan y ayudan entre sí sin envidias prefiriendo complementarse y trabajar en armonía, logrando hacer cosas muy grandes como el Concierto Ambiental en el marco del Festival de Verano o el gran espacio que ocuparon en Rock al Parque XX en el cual demostraron que de la basura se pueden crear espacios innovadores, llamativos y que invitan a cuidar el entorno.

Sin embargo, a pesar de tener líneas de producto cada quién, su trabajo Colectivo se centra más en hacer talleres. Aunque el producto eduque, prefieren mostrarle a la gente cómo reciclar, reutilizar y re crear la basura. Andrea, por ejemplo, trabaja con niños y disfruta mostrarles cómo hacer juguetes a partir de la basura que crea a diario en sus loncheras. Con eso ayudan a generar apropiación y responsabilidad frente a lo que se desperdicia, crear conciencia y además enseñar qué tipo de producto es más difícil de reciclar para evitar su consumo, o cómo separar los residuos correctamente para poder apoyar el trabajo de los recicladores.

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el “petnocho”

En sus talleres, así mismo, han logrado empezar a cambiar la mirada sobre el reciclador, que pasa de ser el señor que escarba la basura a una parte esencial del cuidado del planeta. Particularmente, el CAB trabaja con el Centro de Acopio de Reciclaje de la Alquería. La relación con los trabajadores del centro es muy buena, en tanto,  por una parte, el CAB usa los materiales que menos se reciclan en el país, y por otro, saben que . Y en CAB saben que se deben a ellos y ellas, y por eso hacen actividades para sus niños, los ayudan a hacer comparsas y están planeando enseñarles de yoga y técnicas que puedan ayudarles a relajarse entre muchos otros proyectos que beneficiarán a sus proveedores y compañeros de trabajo.

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Talleres del Colectivo CAB

El concepto de Basura Cero apenas empieza a crecer. La basura es un negocio rentable y por eso hay mucha gente interesada en tomarse el negocio, por lo que fue una buena política intentar hacer que los recicladores puedan recibir recursos justos. Así mismo, los municipios están implementando políticas de separación de residuos sin mediación del gobierno central. Por supuesto, llegar a “Basura Cero” es un camino largo, pero si el gobierno, los ciudadanos y las empresas ponemos nuestro granito de arena, ya sea educando, reciclando o cambiando a una visión verde, podremos andarlo más pronto que tarde. El CAB trabaja con empresas del sector público y privado,  quienes les han abierto espacios que les han permitido generar impacto (particularmente, varias empresas se enamoraron de su idea en Rock al Parque y quieren tener propuestas similares).

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El colectivo CAB en Rock al Parque

Por ahora quieren viajar y seguir llevando su propuesta por el mundo. Ya han recorrido el país haciéndolo, y han logrado hacerlo evitando el miedo. Claudia y Andrea, en particular saben que la clave está en arriesgarse y trabajar duro para lograrlo, evitar y enfrentar los miedos saliendo de la zona de confort. La recompensa está más allá de los viajes, sino cumplir los sueños propios, no trabajar por los de otros. Para conseguir lo que se quiere, hay que correr el riesgo por lo que se quiere, re crear no sólo objetos, sino también la propia vida.

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Imagenes suministradas por el Colectivo CAB

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