Revista El Muro

El silencio terminó… ¡afortunadamente!

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Al escuchar el primer sencillo de “Caja de música” de Monsieur Periné, ese bonito tema llamado “Nuestra canción” grabada junto a Vicente García, es fácil hacerse una idea errada del álbum. Si bien es una muy bonita canción interpretada de manera magistral, suena un poquito a lo que sonaba “Hecho a Mano”, el primer disco del “Mesié” y da la impresión de que se están repitiendo fórmulas. Lo mismo cuando se sabe que ya firmaron con disquera grande y se ve el logo de la misma en la parte de atrás, pues se puede pensar que es un disco pensado en la venta rápida, en pegar tres sencillos y en vender por costalados penetrando otros mercados. Y eso está bien, pero lo que da un poquito de miedo es que para lograr eso, muchos artistas han sacrificado su alma.

Pero es una concepción completamente errada. El Mesié hiso de su caja de música lo que quiso, la rompió completamente y mezcló géneros y sonoridades como quiso y creó música hermosísima sin perder su identidad, su sabor de suin a la colombiana. El resultado, uno de los que sin duda será uno de los trabajos más importantes de 2015 (y sé que es muy bobo decir eso en junio, pero caja2siento que así va a ser).  Actualmente el mesié son Catalina García, Santiago Sarabia y Nicolás Junca (según los créditos del álbum), quienes logran un trabajo de tal calidad de producción que sorprende, pero con un corazón que bien podría ser de Sony o de cualquier casa independiente de acá y no se notaría.

Los créditos de composición varían de tema en tema, pero incluyen nombres como Joselo Rangel (Café Tacvba) Esteban Mateus (Esteman). La mayor parte del álbum fue grabado en Estudios Música Satánica en Puerto Rico, pero se usaron varios estudios en Nueva York, Bogotá y Ciudad de México. Como si fuera poco, el productor es Eduardo Cabra (Visitante de Calle 13) y hay colaboraciones de Rubén Albarrán (Café Tacuba) y Vicente Gar cía. Y todos estos nombres grandes aún no muestran lo bonito que resultó este trabajo.

La presentación del disco está un poco en la línea de “Hecho a mano”: una caja de cartón, aunque en contraste con el anterior, no tiene la misma sensación rústica. Este, por el contrario, se centra más en el diseño delas imágenes, que es de José Arboleda. Trae un librillo con diseños alusivos  a las canciones  en fondos de colores vivos centrándose siempre en la temática de la caja de música. Estéticamente, la caja es una pequeña y sencilla joyita de diseño que vale la pena mirar. Viene, además, con las letras de las canciones (para que todo el mundo se las aprenda y las aulle a grito herido)

El álbum abre con “Nuestra canción”, un alegre tema con saborcito a mambo y al suin a la colombiana que hacía el mesié, una descarga de romance y felicidad que abre un disco lleno de colores y cosas bonitas. Luego viene “No hace falta”, una lindísima canción en voz de García y Sarabia, y que deja los temas de amor y tiene un lindo mensaje de empoderamiento, de vivir el presente, enfrentar los miedos y seguir adelante. Y luego, Tu m’as promis”, una canción en un francés que a García le suena lindísimo y con una letra de amor acompañada por una musicalización… cuando menos curiosa: un aire como jazzero, como de samba, como de merengue… Es una de las canciones donde más se nota la libertad del mesié al momento de crear, y la calidad de los perinés a la hora de componer. Y después, el primero de dos interludios musicales.

Luego viene “Turquesa menina”, la canción de amor más dedicable de un disco lleno de canciones dedicables y que recuerda un poco los sonidos de “Hecho a Mano”. Y luego, una canción rarísima: Déjame vivir. Rarísima pero buenísima. Es cantada por una voz masculina (Santiago Sarabia), es una bachata con sabor a bolero y con un sabor a tusa que uno no se esperaba de un disco de caja1canciones tan alegroncitas… rarísima, pero es de esas que se quedan en la cabeza y el corazón. Después, viene “Año Bisiesto”, otro bicho raro: una canción como de papayera, que a pesar de lo entusada resulta alegrísima y fijo va a reventar las vitrolas en las fiestas de diciembre… perdón., será el sencillo exitoso de la temporada de final de año. Y esta sección, por decirlo así, cierra con “paseo”, segundo interludio.

La siguiente canción es “Cempasúchil”, con la colaboración de Joselo Rangel en la composición y Rubén Albarrán en la voz… es decir, es una canción de Monsieur periné y la mitad de Café Tacvba. Es un corte con un sonido a México que se puede interpretar como un tributo a ese país o un intento por penetrar mercados. Pero más allá de prejuicios bobos, ambas cosas son muy buenas. El viaje musical continúa con “Viejos amores”, una bonita tonada jazzerita que recuerda a los amores de antes… ¿los de juventud? ¿los de antaño? ¿ambos? Una oda a la inocencia del amor. Y tras esa calma, se sube el tono con “Incendio”, una canción tan desgarradora y fuerte que hasta en la voz de García se siente ese cambio, notándosele especialmente desgarrada, como si le saliera de bien adentro de su corazón gitano… una canción con tanta fuerza en su interpretación que, sin ser una canción pesada, da para pegarse un buen gypsy pogo.

La siguiente canción del disco comparte créditos de composición con Esteban Mateus, Esteman. El sonido de la Marimba Chonta  acompaña letras sobre libertad y el mar en “Marinero Wawani” bajando el ritmo del disco y abriendo el espacio para la tristísima “lloré”, una canción oscura, de desesperanza y desilusión, pero también de levantarse. El disco cierra con la poderosísima “Mi libertad”, una canción sobre libertad, creación, amor.  En lo personal, mi favorita en un excelente trabajo que cierra con un outro llamado como el álbum: caja de música.

Un rockero en una entrevista me dijo que lo más difícil es hacer un segundo álbum, porque no se puede cambiar ni repetirse. Monsieur Periné lo logró: Evolucionó sonoramente una barbaridad,  mientras conserva su identidad. Incluso en la canción cantada por Sarabia se siente que se escucha a Monsieur Periné, aunque la canción sea muy distinta del resto de sus composiciones. Es un disco que vale la pena tener no sólo para ver la evolución de unos que pueden llegar a ser de los grandes de la música colombiana. Es un disco que vale la pena tener por la maravillosa mezcla de sonidos latinoamericanos marcados por esa estampa tan propia, tan única que le imponen los perinés a su música. Cójanme la pita en esta, este va a ser un disco de colección.

Actualización: aunque sigo considerando que el álbum es espectacularmente lindo, se me hizo notar que el concepto artístico de la caja de música pudo explotarse mejor en el diseño de la caja y salir de la ilustración al diseño mismo, por lo disminuí la calificación de 5 a 4.5.  

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Imágenes reproducidas desde el fanpage de la agrupación en Facebook

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