Revista El Muro

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Son ya diez años desde que unos estudiantes de música se decidieron a crear un grupo de estudio en el que se pudiesen dedicar a profundizar en los sonidos colombianos. Hoy, son un sexteto que pone a bailar al público al son de sus particulares mezclas entre géneros, y más aún, que baila también en el escenario con peculiares coreografías que danzan despreocupadas sobre la delgada línea que separa lo cotidiano de lo absurdo. Estos muchachos adoptan personajes típicos de los pueblos colombianos, tales como el Niño, el Loco, el Galán, el Mafioso y el Sabio, quienes bajo la dirección del Sargento Remolacha dan vida a un inverosímil y a la vez real pueblo llamado Puerto Candelaria, ubicado en la imaginación sus músicos. Un pueblo inexistente, pero que recibe a todo el que quiera arriesgarse a gozar.

La música de Puerto Candelaria es hija del intercambio de Colombia con el mundo, lo cual se refleja incluso en el nombre del grupo. Un puerto, según Juancho Valencia (director de la banda), es un lugar un tanto caótico donde llegan y se van influencias y culturas de todo el mundo. Candelaria, a su vez, es una palabra que evoca de inmediato a Colombia. Y esa idea de la mezcla y el intercambio son lo que ha marcado la trayectoria de la banda, haciendo que sean prácticamente imposibles de clasificar hasta para el más experto de los musicólogos: En un álbum tocan Jazz, en otro tocan cumbia,  y en el siguiente sonidos “guapachosos”… el común denominador es que ningún ritmo se parece al otro, ni tampoco al género al que se adscribe. Por eso, llaman a su música Colombian Jazz, Cumbia rebelde y Chucu underground. La idea que se esconde detrás de todos estos cambios es mostrar que son un grupo orgánico, que  cambian como cambia la gente, por eso se esfuerzan para que cada sonido sea diferente al otro y ofrezca una experiencia distinta, reflejando así la evolución que tienen como músicos, como grupo y como personas.

 

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Los Candelarios en “Faltan 5 pa’ las 12”

 

Y para lograr eso, los Candelarios partieron de una idea muy simple: abrir los oídos y escuchar el sitio en el que estaban y las influencias externas que les llegan. Por eso, sus influencias incluyen artistas tan disímiles como los Corraleros de Majagual, Thelonius Monk, Emir Kusturika, Lucho Bermudez, Calle 13 y hasta los punks de IRA. Pero además de los oídos, también abrieron los ojos y vieron la insólita Colombia, una nación donde se encuentran todas las etnias y colores juntos, donde los pinos crecen cerca a las palmeras… un país donde la palabra “predecible” no tiene sentido. Por eso, son una banda que mezcla y crea sonidos mutantes, un reflejo de lo mutante de su entorno.

Su apuesta principal es conservar el sonido Colombiano, más allá de las influencias externas (que de todas maneras nunca rechazan) y buscando dar a conocer lo nacional. No están solos en este proyecto, también grupos como Choc Quib Town, Systema Solar, la Mojarra Eléctrica, Bomba Estéreo o el trabajo de Velandia y la Tigra han trabajado por el rescate de los sonidos nacionales en la última década. Estas bandas, que como Puerto Candelaria tienen aproximadamente 10 años, han creado una identidad muy sólida en la música alternativa colombiana que se refleja en el exterior incluso más que en el país. Y la respuesta más allá de las fronteras ha sido muy positiva. Particularmente los Candelarios están girando en el extranjero más que cualquier banda de pop o rock del país, básicamente porque el sonido local se ha vuelto muy interesante para el público internacional. Pero paradójicamente, han tocado más veces en China que en Pereira, una ciudad localizada a 150 kilómetros de Medellín. Han llegado ya a 4 de 5 continentes (falta África), pero poco han pasado por Barranquilla, a menos de una hora de vuelo de su tierra.

Por su particular visión musical, Puerto Candelaria cabe bien en un festival de Jazz tanto como en uno de música tropical. Y es que ellos  y su público son raros, o mejor, son “los raros”, son una banda completamente alejada de lo convencional en lo musical y en lo personal. Se atreven  a ser diferentes en una sociedad que busca uniformidad dentro de un país que no la tiene ni en lo geográfico. Por eso, los fans que encontraron en los candelarios un refugio frente a esa sociedad uniformista empezaron a autodenominarse “los raros de Puerto Candelaria”. Y en un mundo sobrepoblado de gente normal, empezaron a transmitir y compartir ideas raras de paz, creatividad, amor, tolerancia… simplemente porque las ideas convencionales nos están llevando a la autodestrucción. Por eso, su puesta en escena transmite ideas raras de manera visual, apoyándose en artes como el diseño de moda, la danza, la actuación o la escenografía (y sobre todo el humor) para llegar a públicos que en muchas ocasiones no hablan el idioma o no saben dónde queda Colombia. Y lo mejor, siguen siendo seis hombres haciendo coreografías absurdas y divertidísimas.

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Los candelarios haciendo una de sus coreografías durante el eveto “Faltan 5 pa’ las 12”

Según Juancho, todavía son una banda underground. Son exitosos, aunque no sean famosos. No tienen el reconocimiento de muchas bandas que suenan en la radio comercial, pero logran impactar al público de manera positiva. Gracias a eso, han recibido el apoyo, primero, de los raros del Puerto, y segundo de entidades gubernamentales locales como la Alcaldía de Medellín, que desde hace algunos años le apuesta a la cultura. Eso los ha llevado a estar invitados al festival Vive Latino 2013 (el festival de rock más grande de México), codeándose con artistas de la talla de los Fabulosos Cadillacs, los Amigos Invisibles o Natalia Lafourcade. Así mismo, estarán dando una clase magistral de rareza a los mejores Jazzistas de Estados Unidos en la Universidad de Berklee. Por ahora, grabarán un DVD este 2013  y seguirán compartiendo su música en todo el mundo.  

Todo ha sido fruto del trabajo duro, el esfuerzo y el amor por lo que se hace. Pasaron de tocar ante públicos escépticos a tener fanáticos distribuidos por todo el mundo que disfrutan de su música y se identifica con el mensaje. Ya son un grupo maduro y que empieza a ser ejemplo para nuevas generaciones de músicos que están decididos a apostar a los sonidos de una tierra rica en diversidad musical. Pero ellos Seguirán siendo los raros, andando sin afán y con disciplina, y sobre todo, con muchas ideas raras para trasmitir y hacer del mundo un lugar más raro y feliz.

Para quienes no los conocen, los dejamos con su video de “la fiera”, una canción dedicada a los niños inmersos en el conflicto de Colombia:

 

 

 

Para conocer más de Puerto Candelaria, te invitamos  a visitar:

Sitio web: www.puertocandelaria.com

Facebook: https://www.facebook.com/PuertoCandelaria?fref=ts

Twitter: https://twitter.com/LosCandelarios

 

Fotografías: Katerin Santos.

 

Agradecimiento especial al equipo de Merlín Producciones y de Retórica Laboratorio Creativo por su apoyo en la elaboración de este artículo.

 

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