Revista El Muro

Por: Juan Ramón Vera Rodríguez

 

Hay muchas cosas por decir cuando se habla de mentiras. Que son pecado, por ejemplo, o que ponen triste al Niño Dios, o que, por más esfuerzo que se haga para elaborarlas y esconder la verdad, esta última siempre saldrá a flote, tarde o temprano. Pero tal vez poco nos hemos preguntado adónde van. Sí. ¿Las mentiras sólo son palabras como cualquier cosa que se dice? ¿Son simplemente la otra cara de la verdad?

Los autores de Cazador de mentiras elaboran una trama bastante entretenida, alrededor de estas y muchas otras preguntas que pueden surgir cuando se reflexiona sobre el tema. Y todo lo que es mentira lo condensan y personifican en un ser escapado de lo peor de la imaginación de los hombres, una criatura que tiene como obligación y maldición castigar al que diga mentiras. Más allá de ser como un coco o el hombre del saco (el ropavejero, como le llaman en el Chavo del 8), el cazador de mentiras castiga a todo aquel que las diga, de muchas formas. Por ejemplo, convirtiendo a algunos mentirosos en sus mascotas infernales. Aunque la novela no llega a ser un tratado filosófico o psicológico de las mentiras, sí excava a cierta profundidad en ese aspecto del alma humana, lo que llega a ser perturbador, pues expone con crudeza y de manera descarnada, las consecuencias que puede traer una mentira, por más piadosa que sea, como se dice por estos lares.

 

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De la novela, llama la atención el hecho de ser escrita a cuatro manos, cosa que siempre me impresionará. Se nota (a mi parecer) la semilla de S. King en varias características, como la solidez de los personajes y el pueblo inventado de Certeza apartado de la civilización. Está escrita en un lenguaje claro, preciso, sin llegar a lo simplón, con el vértigo cuando es necesario y la pausa cuando es requerida. Otro detalle que se maneja muy bien es el hecho de que no todo sucede por obra y gracia del Cazador de mentiras, sino que la historia da giros inesperados cuando suceden cosas simples, como torpezas, descuidos o caprichos. Esto, lleva a pensar que los personajes no sólo cayeron en la desgracia de entrar en la trama por culpa de la criatura, también porque simplemente estaban, como se dice por acá, muy de malas, y claro está, por decir mentiras.

Entonces, la recomiendo. Para ello me baso en lo que he escrito, pero sobre todo, en otras cosas fantásticas, que sólo conocerán cuando la lean.

 

Calificación: 4/5  unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellaceroestrellas

 

imagen: sedice.com

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