Revista El Muro

Te presentamos esta interesantísima película de ciencia ficción dirigida por Neil Blomkamp y protagonizada por la voz de Sharlo Copley y Hugh Jackman

Por: Alvaro Vanegas

Director:                             Neil Blomkamp

Protagonistas:                  Sharlto Copley (Voz)

                                               Hugh Jackman

                                               Dev Patel

                                               Yo-landi

                                               Ninja

Presupuesto:                    U$49 millones.

Neil Blomkamp sorprendió al mundo entero con Sector 9, una película de ciencia ficción casi perfecta y de bajo presupuesto. Luego, seguramente enceguecido por su éxito y con mucho dinero en las manos, realizó la medianamente divertida aunque olvidable Elysium, dejándonos con la sensación de que, por lo menos en este caso, el rayo no caería dos veces en el mismo lugar. No obstante, ahora nos entrega Chappie, una especie de fábula infantil repleta de elementos que, en teoría, no deberían funcionar juntos, pero que por una rara mezcla de azar y talento, se convierte en una obra memorable y, ante todo, divertida.

Chappie  nos cuenta la historia de una Johannesburgo ubicada en un futuro cercano, en la que se ha creado una fuerza robótica que acompaña a la policía y gracias a la cual, los índices de delincuencia se han disminuido ostensiblemente. El creador de estos robots se las ingenia para crear un programa que permita pensar, sentir y decidir a los androides, lo instala en un robot que está a punto de ser destruido, y así conocemos a nuestro protagonista.

La película cuenta con claras referencias a otras películas como Yo, Robot y Robocop, e incluso, el director se autorreferencia: los primeros segundos y algunos planos de contexto con estética documental, podrían hacer creer que nos encontramos ante una secuela de Sector 9, aunque nada más alejado de la realidad.

Chappie

imagen desde Filmschoolrejects.com

 

 

Tiene momentos brillantes, la actuación de Copley  interpretando a un robot con mente de niño es de destacar. Diálogos fluidos, secuencias de acción y efectos especiales dignos de una película de ciencia ficción con los recursos existentes hoy en día y en resumen un guión sólido plasmado en la pantalla con toda la habilidad de un director que se ha ganado a pulso un puesto entre la élite hollywoodense. Como toda buena historia de ciencia ficción, es verosímil y satírica: la tecnología que muestran es creíble y deja la inquietud acerca de si sería o no posible encontrarla en algún momento, además, tiene una severa crítica social, aunque no es tan evidente como en las dos películas anteriores. En este caso habla del sistema de justicia, ¿debería basarse en la represión absoluta o se deberían emplear otros mecanismos un poco más coherentes con la naturaleza humana? En caso de crearse un sistema perfecto —casi perfecto— de impartición de justicia, ¿qué sucedería en el instante en que aquel sistema, por las razones que fueran, fallara? Por otro lado, ¿qué es lo que nos hace humanos, dónde está nuestra consciencia? ¿Tenemos alma? En caso de tenerla, ¿será posible, eventualmente, convertirla en datos cibernéticos y transferirla a dónde se nos venga en gana? ¿Dónde quedaría Dios entonces? Sí, son varios interrogantes y eso, a mi parecer, es lo más atractivo de esta película, que cuestiona y confronta sin aburrir.

Claro que no todo son halagos. Hay que destacar la actuación de los miembros del grupo musical sudafricano Die Antwoord como parte de una banda criminal de poca monta, quienes, aunque no son grandes actores, procuran, con relativo éxito, mantenerse a la altura de las circunstancias, sin embargo, y esto tuvo que haber sido puro embeleco del director, si uno como espectador conoce al grupo, se va a ver bombardeado con información de éste durante toda la película: grafitis, música e incluso, y esto es muy absurdo, camisetas. Como si un delincuente se fuera a tomar el trabajo de mandar a estampar una camiseta con su cara y su nombre para gritarle al mundo su identidad. En serio, ese detalle no tiene sentido.

En conclusión: es una muy buena película, que seguramente será recordada por los aficionados del género. No obstante, se requiere tener la mente muy abierta para que algunos aspectos del personaje principal, el robot, no resulten ridículos, y la actitud de los humanos ante él, en especial la de The maker  y Yo-landi, no parezca absurda y hasta cursi. Tiene buenos efectos especiales y en general es una historia que no da tregua. Recomendada.

Calificación:unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellaceroestrellas 

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