Revista El Muro

 

 Por: Alvaro Vanegas

El cine, como la música, la literatura o cualquier rama del arte, se trata, ante todo, de sensaciones. En ese orden de ideas, una película de terror, más allá de los tecnicismos como la fotografía, el arte o los efectos visuales, tiene como principal objetivo asustar. “El Conjuro”, la más reciente película de James Wan, responsable de “Saw” y la sobrevalorada “Insidious”, lo logra, por lo menos en mi caso y al parecer en el caso de millones de personas, tomando en cuenta que con apenas veinte millones de dólares, (un presupuesto bajo para los estándares de Hollywood), en cuarenta y seis días de estar en salas de todo el mundo, cuenta con una taquilla que supera casi catorce veces la inversión. Una suma que aunque está lejos de los números de las superproducciones llenas de superhéroes y pitufos con gigantismo, no deja de ser considerable, sobre todo tomando en cuenta el género. Por otro lado, Colombia es un país que disfruta mucho de este tipo de películas y, hasta el día de hoy, “El Conjuro” ha sido un completo éxito.

A mí me encanta este tipo de cine, al igual que muchos de ustedes – estoy seguro – disfruto como niño en una dulcería del miedo “controlado”, el que me produce algo que  en realidad no me puede hacer daño. Me explico, me fascina leer las historias de Stephen King o  ver películas de terror, pero las arañas que se mantengan lejos, no es nada personal, nunca me han hecho nada.  Me habían hablado muy bien de esta película, tanto que antes de comenzar a verla ya estaba asustado.

 

ElConjuro

 

Debo decir que me gustó pero no era lo que esperaba. Empecemos por el hecho de que esta película sí está basada en hechos reales, por una vez no es una simple estrategia de mercado, como con “El Proyecto de la Bruja de Blair”, “Holocausto Canibal” y otras decenas de películas que usan el mismo recurso. En este caso los personajes principales son basados en personas reales, (Lorraine Warren aún vive), y que, tal y como describe la película, se dedicaban a investigar casos paranormales. Eso, obviamente, le agrega bastante peso a la historia. Pero infortunadamente, el filme cae en varios lugares comunes, es efectista y se vale de recursos que dejan en evidencia la intención de generar ciertas sensaciones en el espectador, en otras palabras, no deja de ser una historia de una casa embrujada, eso es todo. Usa el color oscuro, los planos invertidos y los sonidos repentinos que tan manidos se han vuelto. Ahora bien, con todo y la repetición, logra conmover, tiene secuencias muy bien logradas, las actuaciones son mesuradas, como en toda buena película de terror, el guión tiene muy pocos “huecos” y la dirección es impecable.  No obstante, aunque intentan proponer algo medianamente novedoso con una subtrama que genera cierta inquietud, también es cierto que aquella subtrama se queda corta y cuando termina prevalece la sensación de que no sirvió de mucho.  El final no es a lo que nos tienen acostumbrados este tipo de películas, y eso es de agradecer, pero luego remata con un epílogo que es el cliché más cliché en la historia de los clichés. Pero repito, con todo y todo la película asusta y mucho. Hacía años no me dejaban con esa vaga opresión en el pecho, como si hubiera algo que tuviera que hacer, como si me estuvieran persiguiendo. Confieso que esa noche, fue difícil ignorar la necesidad absurda de mirar por debajo de mi cama antes de dormir.

Fotografía reproducida de www.diario16.pe

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