Revista El Muro

Te presentamos esta interesante e inteligente apuesta teatral del grupo TOT, Transtorno Obsesivo Teatral

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Todos hemos sentido ese momento en el que queremos mandar todo al demonio, donde no sabemos si lo que queremos es o no es relevante, si lo que hacemos y quienes somos es o no significativo, donde parece que un psicólogo puede ser nuestra única tabla de salvación… pero tampoco. Este viaje entre la locura y la cordura es la apuesta del grupo Trastorno Obsesivo Teatral que se presenta actualmente en la sala Bernardo Romero Lozano hasta el 1 de octubre.

La obra trata sobre un escritor que está al borde de la locura (o la cordura) ante la constante presión de la sociedad; la malinterpretación de sus textos; las exigencias literarias, económicas y pasionales de su editora… Así, “hombre 1” se ve arrojado en un viaje lejos de la cordura, fuera de los terrenos de lo bueno, lo malo, lo justo, lo injusto y lo real. Una travesía en la que debate entre ser un escritor profundo e incomprendido, o un maniquí cabezahueca que escribe para otros cabezahuecas. Es un viaje entre el ser, el deber ser y el no querer ser que no está exento de humor, además de referencias intelectuales y culturales interesantes.

La obra fue escrita y dirigida por Nicolás González Gutiérrez. Cuenta con la actuación de  Francisco Pachón, Carolina Velez, Sebastián Toro y Laura Bolaños, el Vestuario y el arte estuvieron a cargo de Nathalia Villegas, las luces están a cargo de John Pinzón y la Selección Musical: Marcela Echeverri. La escenografía, sobria pero funcional y al punto, fue creada por Jimena Torres.cord1

La primera crítica positiva que debo hacer a esta obra es que empieza a tiempo. Y eso suena tonto, pero quienes asistimos con regularidad a teatro asumimos que si la cita es a las 7:30, la obra empezará como a las 8 porque hay que esperar público. En un gesto de respeto a quienes llegan temprano, la compañía empieza poco después de la hora de la cita. Aunque eso me costó los 10 primeros minutos de obra, es un buen gesto y como público debemos acostumbrarnos a llegar a la hora.

Dicho esto, puedo decir que la obra me gustó mucho. El texto es destacable, en tanto a pesar de abordar una temática complicada, de enfrentarse a situaciones y contenidos que para nada son fáciles, se presenta de tal manera que no se hace densa, además de contar con algunos recursos que cortan lo nerd y sacan un risotada. En ese sentido, se puede establecer cierta analogía con Los Simpson: tiene tanto el profundo chiste intelectual de la crítica al conductismo, hasta el chiste donde homero se cae y hace reír. Aunque no sea una obra precisamente fácil, su complejidad está muy bien manejada, logrando ser completamente amigable al público sin perder contenido.

cord2Así mismo, los detalles y elementos de la producción son destacables: en efecto, está llena de detallitos y cosas pequeñas que muestran que fue una obra muy pensada y preparada, que deja poco o nada al azar. El escenario, los vestuarios… en líneas generales, el trabajo de producción y dirección, así como de música fueron muy bien planeados. Las actuaciones son también destacables, pues se nota la preparación y el trabajo de construcción de los personajes. En resumen, es el resultado de un buen proyecto en manos de un excelente equipo.

En cuanto a lo negativo, es más bien poco. Sólo diría que la voz (no la actuación) de Velez me pareció un poco acartonada y poco natural de entrada, aunque a medida que se desarrolla la obra entendí que se debe a que el personaje, o mejor, la persona que representa, es acartonada y poco natural (un personaje bien particular). Por otra parte, hay elementos que se repiten durante la obra, ideas que van y vienen y que una vez desarrolladas, se sienten sobrando un poco al final de la trama.

Y bueno, algo personal…. el tratamiento en particular a Walter Riso…. Lo ponen dentro de la cohélica  hecatombe de la cultura light contemporánea, cuando algunos psicólogos que están completamente en contra de la autosuperación rescatan su trabajo al ser una forma de divulgación de la terapia cognitiva. Sin embargo, siendo Gonzalez psicólogo de profesión, sus razones tendrá para haberlo elegido sobre… tantos vendedores de autosuperación. No creo que la elección sea casual… A menos que la inspiración de la obra sea el mismo Riso, no sé, se me ocurre.

Pero más allá de discusiones sobre autores y alusiones veladas que tal vez sólo estén en mi cabeza, recomiendo esta obra. Garantiza un buen rato de pensamiento y diversión del que cualquier público puede salir contento y habiendo aprendido algo más. Es una obra a la que se le nota el interés y dedicación sobre lo que se hace, en la que se trata de construir un texto  que, aunque intrincado, es perfectamente comprensible sin importar el nivel de intelectualidad. Una divertida mezcla de humor blanco, negro y nerd que no pretende ser una comedia, pero que divierte y garantiza alrededor de una hora de diversión a quien se anime a entrar en el laberíntico mundo mental de un escritor que, aunque trate de ser serio, termina siendo una marioneta, un maniquí más en un mundo de cultura light, rápida y sin sustancia.

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Calificación: 4/5

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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