Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Una definición de diccionario del Cosplay diría que la palabra es una contracción de los términos “Costume Play”, que consiste en disfrazarse de un personaje de cómic, manga, anime o videojuegos y que conforma una subcultura. Pero para los cosplayers, es mucho más que eso. Para ellos es pasión y vida, pero en especial un arte que se acerca a otros como el teatro, y la actuación. Y sobre todo, cosplay es diversión.

Jennifer Barclay y Lindze Merrit son dos reconocidas cosplayers estadounidenses. Ambas son artistas y para ellas el cosplay es una expresión más del arte. Es una forma de crear y ser creativas mientras construyen y son parte de una gran comunidad. Jennifer llegó al cosplay hace 14 años cuando encontró fotografías buscando un disfraz para Halloween y se enganchó de inmediato. Lindze, por su parte, recibió una invitación de un amigo para asistir a una convención y construyó un traje (que hoy cree que era terrible). Le tomaron tantas fotos que se dio cuenta de su gran talento para el cosplay. De eso han pasado 15 años. Y así llegan todos al cosplay. Por amigos, en tributo a un videojuego o personaje… El cosplay, para ellas, se ha convertido en una corriente cultural del mainstream y no simplemente una costumbre de gente rara que no abandona el sótano de su mamá más que para convenciones.

Pero el cosplay es muy distinto de usar un disfraz de Halloween. En esencia no son lo mismo, pues mientras en Halloween la gente va a tomarse unos tragos y bailar (lo que por demás es un riesgo para los trajes, que pueden resultar dañados), el cosplayer busca asistir a convenciones y darse a conocer por la calidad de sus trajes en cada presentación, pues es una forma de arte performático como el teatro. No tiene tanto que ver con el hecho de construir o comprar los trajes, pues hay elementos realmente difíciles de construir (¿cómo hacer un sable de luz o un traje de Darth vader sin comprar nada?) y a la larga el éxito de un disfraz depende de quien lo use antes que de su procedencia.

El cosplay es un hobbie costoso. Construir un traje puede costar cientos de dólares y muchísimo esfuerzo. Ninguna de las dos vive del cosplay, aunque lo incluyen en su portafolio como artistas: Jennifer lleva sus trajes a las entrevistas de trabajo como parte de las cosas que puede hacer en el teatro, mientras que Lindze lleva muestras del maquillaje  de sus  presentaciones a su trabajo como maquilladora. Pero más allá de eso, el cosplay puede ser costoso, pero muchísimos hobbies lo son, tales como los videojuegos o quienes compran y arreglan carros. A la larga, la gente gasta el dinero en todo tipo de excentricidades y el cosplay no es realmente la más extraña ni costosa.

centralcos

El camino del cosplay no está libre de dificultades. Primero, hay que trabajar mucho para llegar a destacarse, pero con el cariño que se llega a sentir por el arte, eso es lo de menos, como en cualquier profesión. Sin embargo, los cosplayers reciben críticas constantes por sus trajes, por la forma de su cuerpo, por los materiales… Lindze y Jennifer han aprendido a tomar lo positivo y no lo negativo y a no tomar personalmente las críticas. En internet hay todo tipo de personas criticando todo, pero para ellas valen más las críticas de diseñadores y artistas que de personas que tal vez buscan hacer daño. Y por eso se rodean de personas positivas y no de quienes agreden con sus críticas.

Así mismo hay quienes creen que el cosplay es algo para jóvenes, no para adultos, y para jóvenes raros. Pero lo importante es lo que sienten por su forma de vida. Lindze y Jennifer hacen cosplay, pero los adultos también juegan videojuegos, se tatúan superhéroes o esperan para ver películas como The Avengers. Aunque vengan de la infancia, el mercado se ha abierto al nicho de los adultos que crecieron con esas imágenes y costumbres y no las quieren  guardar como recuerdos de infancia. Además, han logrado muchísimo con el cosplay. Conocen gente fantástica, han viajado a muchos países a convenciones y Jennifer incluso estuvo en la cima de un volcán por construir un traje.

Y el secreto de esta alegría que ha traído el cosplay a Lindze y Jennifer está en la perseverancia. Ellas tienen dos lemas: “no tengas miedo de hacer”, y “no te rindas”.  Y es que si algo nos hace felices, ¿por qué no hacerlo? ¿Por qué no luchar por eso? Hacen la comparación con un atleta: Es fácil asustarse al ver a dónde llegan los demás, lo que pueden hacer son su talento y tener miedo. Pero esos que admiramos también empezaron de cero, así como Mariana Pajón o Lance Amstrong empezaron con bicicletas de rueditas y Usain Bolt empezó gateando. Y una vez superado ese miedo de comenzar, hay que seguir aún frente a las adversidades, pues nadie llega a su meta en un paso, sino que hay que seguir adelante sin importar las críticas destructivas o el cansancio para lograr lo que queramos.

Los dejamos con algunos de los cosplays que encontramos en SOFA 2013

Para saber más de estas cosplayers, visítenlas en:

Twitter de Lindze https://twitter.com/LindzeMerritt

Facebook de Lindze https://www.facebook.com/Lindzealamode

Página de Lindze http://lindze.com/

Twitter de Jennifer https://twitter.com/idleambition

Página de Jennifer http://idleambition.com/

Fotografías: Mauricio Moreno

Agradecimiento especial a Andrés García y al staff de SOFA por la paciencia y por apartarnos un espacio en la apretadísima agenda de las Lindze y Jennifer.

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