Revista El Muro

 

Por: Bibiana Rueda

www.conexionholistica.com

  

Aunque lo desconozcamos, nuestra vida y elección sexual están íntimamente marcadas por nuestro sistema de creencias, (lo que nos dijeron, con lo que crecimos, lo que vimos en la familia) por lo tanto cuando tenemos una relación sexual a veces inconscientemente estamos alimentando o auto-cumpliendo ideas o patrones especificados en nuestro sistema de creencias, por lo tanto, atraemos a veces aquello que no deseamos o nos vemos envueltos en situaciones poco placenteras que sin querer se repiten una y otra vez. El propósito de este artículo es, de manera sencilla, evidenciar e  identificar dichos patrones o comportamientos con el propósito de ser conscientes de nuestra vida sexual, ser claros en atraer lo que deseamos y sobre todo no olvidar el placer.

 El Rey/Reina

 Este personaje se caracteriza usualmente por enfocarse en la búsqueda de su propio placer únicamente, satisfacer sus intenciones y no establece una conexión con su pareja, si hay alguna falla sexual (impotencia, frigidez, anorgasmia) culpará inmediatamente su pareja pues no reconocerá falla alguna en su  comportamiento, el rey está cerrado, teme cambiar y culpa los demás de sus fallas, En el fondo el rey/reina lo único que desea es  ser complacido una y otra vez, impidiéndose vivir una relación de pareja real, compartida y fluida. 

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La victima

 Suele ser el tipo de persona que inconsciente o conscientemente busca negar el placer, relaciones a larga distancia, parejas poco complacientes, placer asociado al dolor (golpes, gritos, agresiones) en fin un sinnúmero de decepciones sexuales. La víctima no se permite el gozo y está envuelta siempre en relaciones de displacer desresponsabilizándose completamente de ello. La victima también se juzga cuando tiene alguna relación sexual  satisfactoria, busca la manera de sabotearse y regresar a su estado de infelicidad.

 La niña/El niño

 La niña o el niño buscan su mamá o papá perdido, se envuelven en relaciones no de amor sino más de adopción, o sea adoptan su pareja y cuidan de ella dificultando la relación sexual, estas personas viven comportándose como niños, impidiéndose el placer adulto y a veces culpándose por este, también hay aquellos que no se permiten una relación sexual constante y fluida con una sola pareja teniendo comportamientos polígamos pues temen sustituir la figura poderosa de su progenitor/ra  la cual no desean reemplazar. Los niños no disfrutan el placer como adultos y sabotean su relación sexual más con el propósito de no crecer, de no empoderarse de su propio placer, buscan cobijo, cariño y alguien que les diga que hacer y qué camino tomar.

 El propósito de evidenciar los personajes que pueden caracterizar nuestras relaciones sexuales es permitirnos en tranquilidad y  sin juzgamiento ser conscientes de dichos patrones y de una vez por todas liberarnos de ideas caducas e irracionales alrededor del sexo, alrededor del placer permitiéndonos fluir en armonía, ¡finalmente estamos acá porque alguien decidió permitirse dicho placer!

 

 

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