Revista El Muro

Así vivimos el show de Disney on Ice de Feld Entretainment.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Pocas veces se da uno la oportunidad como adulto de recordar esos momentos de infancia. ¿Hace cuánto no ve el show de Mickey? ¿Hace cuánto no ve La Cenicienta o La Bella Durmiente? Creo que ese es el primer acercamiento de varias generaciones a la literatura y el cine, las primeras historias que nos hicieron llorar o reír: los enanitos con sus ocurrencias, la muerte de Mufasa o de la mamá de Bambi… Nadie empezó en el cine viendo a Tarantino (espero), todos tenemos en nuestra infancia el recuerdo de las historias animadas.

Feld Entretainment trae a Colombia durante una cortísima temporada “El Maravillosos mundo de Disney on ice”, un show principalmente infantil, pero no por ello limitado a los pequeños de la casa. Con aproximadamente 50 artistas en escena, la producción revive momentos de las películas más queridas de Disney. La producción ha recorrido varios países y llegó a Bogotá tras varias exitosas fechas en Medellín y Barranquilla.

El show muestra la aventura de Mickey, Minnie, Goofy (otrora llamado Tribilín) y el Pato Donald en la búsqueda del tesoro más maravilloso de todos. Encuentran pistas en algunas escenas seleccionadas del repertorio de clásicos de Disney, esas 56 películas que desde Blanca Nieves y los Siete Enanitos (1937) hasta Moana (2016) han contado historias clásicas y originales con las que varias generaciones hemos crecido, hasta que, tras presenciar todas las escenas, los cuatro amigos encuentran finalmente ese tesoro y entienden que siempre ha estado en ellos.

Es muy bonito darse el chance de volver a la infancia y recordar la emoción que se sentía al ver esas películas, la inocencia, el miedo la alegría, y ver cómo se reflejan en las nuevas generaciones de espectadores que se emocionan al ver a sus héroes de las películas, pero ahora en carne y hueso. Es la oportunidad de Volver a cantar con ellos y ver fragmentos del Rey León, Aladdin, Blanca Nieves, Buscando a Dory y por supuesto Frozen, entre muchas otras. Así mismo, están presentes varias princesas como Mulán y Bella, aunque sus historias no se cuenten.

El show está muy bien pensado. Siempre hay algún extra o personaje saludando al público, interactuando con los niños, haciéndolos sentirse parte del espectáculo. Así mismo, la habilidad y profesionalismo de los patinadores es destacable: todo el tiempo se ven movimientos aparentemente simples pero que en realidad tienen un importante grado de complejidad, prueba de una gran preparación física y ensayo.

También, es notable el trabajo de vestuario: se recrean las prendas de manera tremendamente fiel a las películas. Como afirma la Diseñadora de Vestuario Dawna Oak  “La producción realmente muestra el legado de la animación de Disney, por lo que es importante que los trajes sean representaciones verdaderas de los personajes animados”. Además, hay que destacar el doblaje: si uno se fija, cada patinador interpreta las líneas pregrabadas rigurosamente, como si realmente las estuviera cantando. En resumen, reitero, un espectáculo muy bien planeado.

Mickey y sus amigos
Rapunzel
Rapunzel
El rey león
Aladdin
La princesa y el sapo
Los siete enanitos
Blanca nieves
Toy Story
Buscando a Dory
Olaf de Frozen
Buscando a Dory
Frozen
Frozen
frozen
Disney on Ice
Frozen

Para Mario Castro, uno de los patinadores con mayor trayectoria en el show, es una gran responsabilidad participar en este montaje. Nos contó que  “… los niños quieren encontrar a Woody, a Elsa y Ana. Tú vas a hacer el personaje, así que tienes que estar como en la película, nosotros miramos la película 15, 20 veces para que cuando el niño llegue, vea sus personajes, pueda tocar y ver a sus personajes. Es increíble, es la película en el hielo”. A la larga, es una invitación a los niños para que bailen, para que rían, para que sueñen. Y eso es algo que hay que tomar muy en serio.

Lo que no me cuadró del todo es que es una visión parcial de las historias: en efecto, salvo por la escena que traumatizó a los niños de los 90 del Rey León, Blanca Nieves y algunas partes de Frozen, las historias pierden gran parte de sus argumentos al quitarse las partes más violentas o negativas, seguramente por el público al que se dirigen. Eso implica que pierdan en gran medida el sentido… pero bueno, son escenas para niños y no podemos exigir que sean piezas shakespereanas en su complejidad. Igual, son escenas muy bonitas y bien llevadas, y el argumento irrefutable siempre va a ser la emoción del niño que me acompañaba, así como de todos los peques que asistieron.

Es un show que vale la pena disfrutar, dejarse llevar por el niño que llevamos dentro y que quiere volver a cantar con La Sirenita, emocionarse con Rapunzel y acordarse de que Hakuna matata es como hay que vivir. Un espectáculo de baile, música y luces que va a entretener a grandes y chicos, y nos va a volver a llevar a todos a otros tiempos donde vivíamos en cada película la magia del Maravilloso Mundo de Disney.

Ah, y se les va a quedar pegada de nuevo “libre soy”.

                                 

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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