Revista El Muro

Con el ánimo de ayudar a detener este flagelo, compartimos la dura historia de maltrato  de la que fue víctima Sol Reyes, una social media influencer que recientemente reveló a la luz pública el dolor que vivió durante varios meses.

Nota del editor: Cedo este espacio, mi blog personal, nuevamente a otra pluma. En este caso, a Sol Reyes, una joven que fue víctima de maltrato por parte de su pareja. Con ánimo de crear consciencia antes que de señalar culpables, Sol nos permitió reproducir su historia para tratar de evitar más casos de maltrato. El original lo pueden encontrar  con ligeros cambios gramaticales en su blog personal: http://solreyesbassist.tumblr.com/post/156336128905/el-amor-no-es-dolor.

Por: Sol Reyes

@solreyes_

Desearía contarles una historia bonita, algo que fuese ejemplar, pero esto no lo es. En twitter encontrarán la historia resumida.(@solreyes_)

Escribo esto porque estoy cansada de las mentiras. Cansada de un sistema judicial que no sirve para nada. Cansada de sus constantes chantajes emocionales. Me duele escribir esto, pero sé que si lo hago me liberaré un poco y más mujeres tomarán conciencia sobre lo que es el maltrato.

Aclaro que decido contar esto por mi voluntad y con la autorización de mi abogado.

Mi historia es sobre el maltrato. Y sí, fui víctima de esto durante 6 meses, de los cuales 3 meses continuos lloraba cada fin de semana. Cosa que me llevó a entrar en depresión y perdí 7 kilos en ese tiempo.

Cuando lo conocí a él, era algo especial (o eso quería creer yo). Conforme pasaron los meses no me di cuenta que él me chantajeaba. Me decía que todas las mujeres con las que él había estado lo habían traicionado, por lo que yo me sentí mal y le prometí jamás hacerle nada de lo que ellas habían hecho.
Empezó el maltrato cuando él comenzó a bajarme la autoestima, a hacerme sentir mal por mi vida, por mi trabajo, por mi música, mi familia, por mi profesión, mis amigos. Poco a poco, y sin darme cuenta, empecé a alejarme de todos. No hablaba con nadie, ni con mi familia; sólo lo escuchaba a él.
¿Por qué? Porque estaba “enamorada”. Así que, créanme, una persona que está en ese estado no escucha a nadie y yo me alejé de todos.

Seguí con mi vida junto a él, pensando que era lo correcto y que lo problemas iban a acabar, pero todo fue de mal en peor.
Un día le dije que iría a la fiesta de fin de año de mi empresa, a lo cual él empezó a decirme “Haga lo que se le dé la gana. A la final usted va a terminar con uno de su clase”.  Yo empecé a llorar y siguió así durante  unos minutos, siendo elitista y tratándome de la peor manera. Él me dijo con más fuerza más cosas y lo hice… Nunca en mi vida había dado una cachetada. Entonces él  se lanzó hacía mí, me tomo de las muñecas y me tiró hacia la pared, me tomó de los brazos y me sacó de la habitación, yo caí al piso. Como estaba en la entrada de la puerta, él al cerrarla me pegó patadas para cerrarla.

Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, empezó a llorar y yo estaba allí, levantándome, pidiéndole perdón. Me hizo sentir culpable de haber empezado la discusión cuando solo le dije que iría a la fiesta de mi empresa. Esa noche lloré tanto, le pedía disculpas y él sólo me decía que era mi culpa. Así pasó toda la noche. En la mañana no pude ir a trabajar porque estaba muy mal, tenía los ojos hinchados, estaba pálida y no me había dado cuenta de los golpes. Él seguía diciendo que era mi culpa y yo sólo seguía diciéndole con un vacío en el corazón que por favor no siguiera. Le pregunté “Tú provocaste todo esto, ¿Cierto?”, y me contestó “Si Quería ver hasta dónde ibas a llegar”. En ese momento sentí que ya no quería ni iba a permitir lo mismo otra vez. Él tenía que irse a trabajar y yo no fui a la oficina (ese día era la fiesta de mi empresa, no fui) y le dije que me iría al hospital porque estaba muy mal. Él se despidió como si no hubiera pasado nada.

En el hospital, una doctora me vio muy mal y me aplicó una inyección para el dolor. Cuando me levanté el saco vi los moretones y empecé a sentir un vacío en el pecho. Las piernas también tenían moretones. Yo me fui para mi casa a descansar, él no apareció ese fin de semana. Destruida, llamé a Julieta, su Ex. Ella me contó que él le había hecho lo mismo (la historia de ella la publicó hace un año y está en el Blog @AyCapullito) y casi llorando me pidió que lo denunciara con el dolor en mi alma, pero en ese momento estaba entrando en razón de quién era él. Así que lo hice. Ella me acompañó, me dieron 10 días de incapacidad e interpuse la correspondiente denuncia en la fiscalía. Cuando se enteró de la denuncia me propuso terapia de pareja, dijo que iría al psicólogo o al psiquiatra, que cambiaría, pero una persona que hace esto lo va a repetir.

Para mi tristeza, y la de muchas personas, realizar denuncias de este tipo no es más que perder el tiempo: El día de la conciliación la fiscal solo me dijo:”Únicamente se puede hacer reparación sobre las lesiones personales”. No me asesoró, no me dijo qué más podía hacer, sino que me indujo a que firmara la conciliación. Le pregunté si podía dejar un precedente, pero me dijo que no, que si a alguna mujer le pasaba lo mismo, ella estaba en la libertad de hacer uso de las herramientas que brinda el estado e interponer una denuncia por maltrato y que yo no podía ser la mártir de las demás. Hasta aquí y teniendo en cuenta la situación, entendí que, en efecto, la fiscal quería salir rápido del caso. Yo acepté sin quererlo, se lo dije a él y a la fiscal, ¿Con dinero pensaba reparar todo lo que me hizo? Él me dañó, me utilizó, jugó conmigo y es todo. Lo paga y se acabó. En efecto fue así para ellos, para mí no.
En ese entonces, él quiso conciliar porque era consciente (y sé que lo es) de que él incitó todo, me lo dijo la última vez que nos vimos, “Yo soy el culpable de todo esto y debo asumirlo perdiéndote”.
Para mí empieza una etapa en donde debo volver a ser, dejar de vivir cohibida y con miedo. Dejar de sentirme culpable, y no es odio ni rencor, solo vivo desilusionada de él, de cómo me humilló y me dañó. Para finalizar quiero resaltar varias cosas:
Primero. Si La Fiscalía actuó de esta manera sobre mi caso, imagínense cómo hubiera sido en algo aún más grave. He leído bastante sobre el maltrato hacía la mujer y de casos en donde es reiterativo y la justicia no sirve para nada.

Segundo. Lo hago público porque yo no sabía qué hacer, ni cómo proceder. Nadie me ayudó. Yo viví cegada pensando que era amor. No, el amor no es dolor.

Tercero. No me re-victimizo, solo trato de buscar que más mujeres se den cuenta de que el maltrato no sólo es físico, también es verbal y psicológico. 
Yo estuve mucho tiempo alejada de redes sociales, de mi música, de mis amigos y mi familia. No se cierren, es lo peor que pueden hacer.

Solo deseo que las personas que lean esto, inclusive sus parejas (porque la violencia y el maltrato no se da para un solo lado) sean conscientes y sepan decir ¡NO MÁS! Yo dejé avanzar mucho y permití muchas cosas por parte de él. Cuando nos damos cuenta la relación nos ha absorbido al punto de llegar a esto.

 

                        

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El autor o autora es un colaborador invitado de la revista

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