Revista El Muro

Quería que esta nueva entrada del blog hablará de la soledad, esa cruel amante que me acompañado por tanto tiempo. Pero creo que no sería justo hablar de ella cuando la mía está de vacaciones.

Así que volveré a escribir sobre el amor. Como lo prometí en mi texto anterior (Amor), lo escribiré desde otra mirada, ahora que existe esa otra mitad que alegra mi vida, tengo un amor rosa y estúpido (aclaro, me gusta). En este momento que mis palabras no están cargadas de rabia y rencor tal vez pueda ser un poco objetivo en ese tema, que tanto nos atormenta. Además varios de mis amigos tienen relaciones largas, lo que me hace pensar que mi corazón tiene esperanza.

Sigo creyendo que el amor es una maldición, una carga la cual debemos sostener sobre nuestros hombros. Fuimos creados y hechos por amor, en la mayoría de los casos, por lo tanto estamos condenados amar. Siempre habrá alguien a quien querer, nuestra familia, nuestros hijos, nuestros amigos, a nosotros mismos. El asunto se complica cuando involucramos a ese otro por el cual  sentimos morir.

Debería existir un manual para saber amar, de ese modo no cometeríamos tantas equivocaciones, que nos cargan de ese veneno con el cual nos obligamos a vivir el resto de nuestras vidas. Haciéndonos cometer el mismo error una y otra vez, convirtiendo nuestro existir en un círculo vicioso. “El amor es destruir y ser destruido”, dice Clarissa Clare, una frase que resume muy bien lo que son nuestras relaciones. Subyugamos, aprovechamos, sometemos, dominamos, esclavizamos, borramos al otro, lo convertimos en una cosa de nuestra propiedad. Por amor nos volvemos sumisos, permisivos, complacientes, conformes, tolerantes, condescendientes, transformamos al otro en el centro del universo. Y amar no debería ser eso, sino una la forma de dar cariño, confianza, amistad, fe, felicidad, tanto para uno como para el otro. Ese alguien debe compartir tu mundo, como tú el de él, sin que ninguno de los dos invada su espacio personal.

“El amor no existe”, yo era uno de los que decía esa mentira, como ya dije, desde que nacemos estamos rodeados de amor. Lo que sucede es que al primer fracaso nos volvemos cobardes, no queremos sentir el dolor que produce separarnos de esa persona con la cual imaginábamos compartir toda nuestra vida. Ese sentimiento de vacío es horrible, sentimos que nada existe, que no vale la pena seguir adelante. Además si somos los lastimados nos volvemos cínicos y vengativos, tratando de producir en otros el dolor que nos causaron, sin imaginar que lo estamos haciendo es destruir nuestra alma pedazo a pedazo.

Negarse amar es negarse a vivir. Nadie dijo que vivir es fácil, si te caes debes levantarte, aprender de ello y seguir adelante. Y así debería ser el amor, si falla, levántate, mira en que te equivocaste y haz lo mejor en tu siguiente relación. Creo que si hay un cambio debe ser para mejor, pero hacemos todo lo contrario, nos metemos en relaciones cada vez más enfermizas que las anteriores. Siempre he dicho: te lastiman, el corazón sangra, el corazón se cura, te sonríen y todo vuelve a empezar. Dedicas el tiempo de tu nuevo idilio a hurgar las cicatrices y a decirte que esa persona es igual a la que te dejo, así que lo  destruyes todo otra vez, de nuevo vuelve el vacío y la soledad, la rabia y el dolor. Ahora dirán que me las doy de sabio, no es eso, sino que creo que ya es hora de aprender a vivir. Yo también he sufrido, me he equivocado, he lastimado, odiado y jurado que no volvería amar. Pero llega ese momento en el que mandas a la mierda la soledad, descubres que debes dejar atrás tu pasado, mirar hacia adelante y darte una oportunidad para sentirte vivo. Además esta ella que poco a poco se fue adentrando en mi vida, que cuando me di cuenta ya estaba ahí, y tal vez esa lentitud con la que sea apoderado de mis sueños, la han hecho importante y por instante puedo pensar que tal vez se la indicada. Por eso ahora esas cosas cursis y tontas que les criticaba a mis amigos, se han vuelto fundamentales en mi día, por ejemplo llamarla para escuchar su voz. El querer estar siempre con ella. Querer hacer con ella esas cosas que tanto disfrutaba solo. Dejar de pensar en mí, para pensar en un nosotros.

Creo que los noviazgos no deberían empezar con un trago y un revolcón la primera vez. He visto parejas que comienzan así, a los dos días están viviendo juntos y te presentan al otro como mi marido, mi mujer. Con el tiempo se odian y se quieren matar. Todo debería empezar con un hola, ¿qué lees?, con una tasa de café, sin promesas de ningún tipo. Hace poco encontré esta frase: “Hacer el amor es tener sexo con tu mejor amiga”. Y así debería ser, tu pareja debe ser tu amiga, tu confidente, tu apoyo, tu motor, tu amante. Tu pareja no debe ser una excusa para no estar solo.

El cuenta historias se siente como Magneto en  X-Men the first class, cuando le piden que busque sus recuerdos felices para poder sacar todo el potencial de sus poderes, ahora que el tusitala es feliz, tiene miles de cosas que contar.

Una nota personal antes de terminar: Amor sé que leerás esto como lo has hecho siempre desde el momento en que me cruce en tu vida, alguna vez me susurraste al oído: “Te estaba esperando”, no sé si soy el que esperabas, pero una cosa tengo clara: tú llegaste para salvarme de la locura.

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