Revista El Muro

Pedimos a una bailarina que presentara a nuestro público “El Quijote”, la adaptación al ballet  de la emblemática versión del Don Quixote de Marius Petipa.

Por. Juliana Lima Guzmán

La dedicación y la pasión es la razón por la cual el ballet de Bolshoi ha llegado tan lejos, manteniendo su nombre y siendo exaltado por medios internacionales desde hace más de dos siglos. Es por eso que sus bailarinas han logrado recibir el máximo título en el cambo del baile clásico, la “Prima Ballerina Assoluta”. Actualmente la estrella principal es Ekaterina Krysanova, quien en sus papeles principales en obras como “El Lago de los Cisnes” o “La Bella Durmiente”, ha deleitado al público con la majestuosidad de sus saltos, es por eso que en esta ocasión representa a Kitri, magnificando la obra de Cervantes en admiración a su grandiosa creación y dando a conocer todo el potencial que la ha llevado a ser una de las mejores bailarinas de todos los tiempos.

don_quijoteTodo comienza cuando el noble Don Quijote se embarca en una búsqueda de grandes hazañas para traer gloria a su nombre. Al mismo tiempo en Barcelona, el tabernero Lorenzo quiere impedir que su hija Kitri se enamore del barbero Basilio, pues ella ya está prometida en matrimonio al rico Gamache. Esto le va bien hasta que Don Quijote aparece, confunde la Posada con un Castillo, a Lorenzo con su Señor y a Kitri con Dulcinea, su visión ideal de una princesa…

“Don Quijote” es un gran trabajo en conjunto, pues el director musical Ludwig Minkus es un genio del orden melódico y la inspiración del coreógrafo Alexei Fedeyechev, junto a su equipo de trabajo recrean “Don Quijote”, uno de los frutos literarios más relevantes del mundo en reconocimiento a los 400 años del fallecimiento de su autor, creando una adaptación donde se destacan detalles únicos, manteniendo la esencia, aun cuando la escena, la coreografía y el vestuario se modifican para exaltar la belleza y elegancia del ballet.

Desde el instante en el que el director Ludwig Minkus da inicio melódico y las primeras zapatillas de punta salen a iluminar el escenario junto a la precisión de saltos y la hermosura de los arbasque (elevación de la pierna hacia atrás), desde ese mismo momento capturan, la magia de a velocidad junto a la elegancia y la armonía, crean el conjunto perfecto para olvidar la realidad.

Cada paso es la materialización del esfuerzo y la constancia, pues para lograr mantenerse en puntas por más de 15 minutos, se debe trabajar constantemente durante 3 años como mínimo y eso que es solo para hacer una posición básica. Así que el precio para poder lograr giros a velocidades que hacen parecer que los bailarines están fijos al suelo, tener fuerza en los tobillos para dar estabilidad al cuerpo, arquear la espalda, hacer que los brazos sean alas que permiten elevarse, seguir la secuencia musical y todo esto sin perder la sonrisa que le da a entender al espectador que cada paso es un escalón más cerca del cielo, todo esto hace ver el precio tan alto y la exigencia de esta forma de arte. Para quien no conoce el mundo de ballet, estos pasos son hermosos, llamativos y perfectos, pero para quien ha vivido sujetando cintillas en las zapatilla, y conoce el esfuerzo y el padecimiento que representa; no solo es precioso, es simplemente solemne.

Imagen: D. Yusupov

Imagen: D. Yusupov

Los bailes clásicos como el ballet no son solo para las clases altas. Sí, es un baile elegante pero la fragilidad y el sentimiento que refleja, es la potenciación de las emociones humanas. Cada segundo frente a la pantalla del quijote le da al auditorio la sensación de ser liviano y tener la dicha de ser parte de tan solemne situación, pues el encuentro entre la distinción de cada montaje coreográfico, con el encanto de la música y lo heroico del Quijote, son la mezcla ideal para llenar de cultura el alma.

Hay que destacar la seguridad en cada movimiento y la propiedad con la que se mueve cada bailarín por todo el ambiente recreado,  inundando el ambiente de locura y amor quijotescos. Cada  desplazamiento tiene tanta firmeza que aun cuando el conocimiento sobre el tema, permite diagnosticar algún fallo en distancias por centímetros, es algo que pasa desapercibido pues en cuestión de milisegundos hacen algo tan sublime que deja atónitos a todos y su minúsculo “error” se ve natural y da el efecto de ser un fragmento más.

Imagen: D. Yusupov

Imagen: D. Yusupov

Cabe destacar que aun siendo la compañía de ballet más estricta , da la oportunidad de incorporar un poco de paso doble y flamenco, sin dejar de ser el ballet clásico el ingrediente principal, analizando esta reunión de pasos se logra dimensionar qué tan prodigiosa es la obra de Cervantes que se da el lujo de reunir tan admirables bailes.

Todas las formas de arte en son la demostración plena de la humanidad, es por esto que tocan fibras. No es necesario ser amantes de la elegancia para rendirse en cada número de esta obra, pues cautiva lo colorido de sus trajes, lo fino de sus pasos, el drama, la comedia, lo enternecedor del amor allí representado y el nerviosismo que se siente como espectadores al ver cada contorsión. Ver este espectáculo es tan extraordinario por la admiración que imparte llevando a querer conocer un poco más de los métodos y técnicas que fueron participes del increíble resultado.

Seguramente estar más de dos horas frente una pantalla seria agotador, pero ante tan majestuosa obra, el tiempo se olvida entre las notas musicales y los movimientos delicados que atrapan las mentes. Esta oportunidad de encontrar reunidos actos tan representativos del arte en una sola puesta debe aprovecharse, es una sola función que podría llenar su espíritu e incluso cambiar su mentalidad.

Calificación: 5

Imagen superior: Pierce Jackson&Anders Urmacher

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El autor o autora es un colaborador invitado de la revista

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