Revista El Muro

Hablamos con el Ciudadano Z sobre su más reciente video, “La Hora Final”, preámbulo de lo que será su primer álbum de estudio, Metamorfismo.

Entrevista por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

La muerte es un tema común en el mundo del hip hop, lo que no es común es que sea el únic tema de una canción ni que sea abordada desde una más propiamente filosófica que de Ghetto. En su más reciente canción, “La hora final”, el Ciudadano Z la aborda desde esta perspectiva, pero además, contando además una interesante historia visual en el video, que muestra el juego de seducción entre La Muerte y el Ciudadano Z plagado de imaginarios, simbologías y hasta ilustraciones de la Divina Comedia hechas por Doré.

El tema cuenta además un acompañamiento musical que muestra sus habilidades como compositor mucho más allá del fraseo y las rimas del Freestyle y lo acerca a géneros en los que no es común ver que se acerque el RAP. Hablamos con él sobre esta interesante producción, en la que por demás cuenta con la compañía de grandes músicos y la potencia y presencia de Karen Castiblanco tanto en el estudio de grabación como en el video.

¿Quién es el ciudadano Z? ¿Por qué el nombre?

Es mi pseudónimo, el “Z” tiene varias connotaciones. Primero, mi nombre de pila es Juan Sebastián Zúñiga Losada, la “Z” es por el apellido. Pero también tiene una connotación social, es una variable como X o Y, un ciudadano cualquiera, pero elegí esa letra y no las otras porque el ciudadano es lo último en el juego de lo social y el sistema.

¿Cómo nace este sencillo?

La mayoría de mis canciones empiezan por un colchón armónico que hago. Construyo acordes y con base a ellos genero melodías. En este caso, la primera que salió fue la del coro, que fue muy espontánea.

Hubo una primera versión del tema que se realizó para un cortometraje, la temática era la muerte y cómo es el momento de morir. De ahí en adelante la canción evolucionó en diversos aspectos, como el formato y la instrumentación… el hecho de afianzarla mejor antes de grabarla. Se le dieron muchas vueltas antes de dejar definidas las líneas melódicas, las voces adicionales, las líneas instrumentales… el formato es clásico de rock: piano, batería, percusión electrónica, un sintetizador, guitarra eléctrica y bajo. En medio de esa evolución se dio la oportunidad de trabajar con Karen Castiblanco en la voz, Alejandro Villegas (Lexville) en la guitarra y Darío Bernal en el bajo.

¿Cómo se vincularon esos músicos?

La vinculación fue en distintas épocas. Primero trabajé con la voz de Karen. La canción ya tenía una voz femenina, ya tenía la idea de que necesitaba una parte dulce y una dura que era el rapeo. Tuve la oportunidad de trabajar con ella en algo ajeno a la música y hubo muy buena energía, y un día la invité al estudio, le mostré la canción y accedió a participar.

Lexville es un amigo de hace muchos años, tocó conmigo en Deep Trip, en Flying bananas, y es un amigo de la vida con quien hemos parchado, un parcero. Dario Bernal es uno de los manes que me siento orgulloso de tocar, de los que admiraba cuando niño. Era el bajista de Defensa, ahora está en Vulgarxito, en los Compadres Recerdos, es el baterista de Chite… es alguien a quien debo mucho respeto y admiración. Le pedí que tocara el bajo porque tocamos juntos en Los Compadres y ha habido mucha afinidad creativa y quería su sonido, que mezclara slap con virtuosismo y la profundidad de su bajo.

¿Como fue la producción del video?

La realización estuvo a cargo de Dos Hermanos Producciones en cabeza de Carlos Ortiz Alarcón, con quien tenemos una amistad de varios años, hemos trabajado en otros proyectos como cortos y mediometrajes. Hemos trabajado en otros videos, algunos live sesión y uno que tenemos con Juan Achury sobre el medio ambiente, se llama “Vuelve y pasa”. Decidimos trabajar para este video, que congenió muy bien y conecta conceptualmente  con la película que él está haciendo, se llama “Angustia”, es un Thriller de terror y suspenso que está próximo a estrenarse.

¿Qué cuenta el video? ¿Qué simbología tiene?

Eso fue muy espontáneo y se dio sobre la marcha. Cuando pasa en la creación, es brutal porque es algo genuino. Carlos, el director, encontró esa locación. Fue una fortuna encontrarla, es un túnel abandonado en una vía férrea en Zipacón. A raíz de la locación, a él se le ocurrió darle la narrativa de la línea de la vida, la entrada al túnel y su salida, y la línea férrea como línea de la vida.

El vestuario fue muy natural, lo que le dije a Karen fue “Tú eres la muerte y yo el muerto, llévame”. Le dije que se vistiera como si fuéramos para un entierro. A ella se le ocurrió la idea de llevar esa chaquetilla y su sombrero. Yo fui muy sobrio, como si fuera a unas exequias, un cuello de tortuga, botas y un gabán… y bien peinado (risas). La intención fue esa, y creo que funcionó para hacer esa simbiosis conceptual.

El trabajo es autoproducido, pero ud. Es profesional en el campo. ¿Vale la pena apostarle a la autoproducción? Particularmente para un amateur…

Tiene sus pros y sus contras. Hay cosas en las que me hubiese gustado contar con otros oídos que me colaboraran con las directrices de lo que debía ser y cómo debía ser. Vale la pena porque uno va a quedar completamente convencido de que lo que está puesto es lo que uno quiere, pero idealmente uno necesita gente que le diga “esto sobra, pruebe otra guitarra” y cosas así. Sirve a la hora de maquetear, y si uno la tiene muy clara sobre cómo quiere que suene lo suyo, tirarse por la autoproducción. A veces es bueno no abarcar todo, es bueno hacer la parte de la composición y los arreglos, pero es importante  contar con un agente externo que le diga que le puede sobrar, qué depurar… cuando uno se autoproduce, se sobreproduce, porque siempre siente que le falta algo.

Ud. Es una figura reconocida en el RAP. ¿Por qué salirse en lo musical y los contenidos de los temas típicos del RAP?

Es un tema más de vivencia. Yo no habría podido escribir una canción que hablara de la muerte desde la muerte que se percibe en el ghetto. En el país todos estamos relacionados, tal vez no de primera mano, peor todos conocemos historias sobre muerte violenta, es pan de cada día en el país, pero no la he vivido directamente. Creo que eso influye mucho en el estilo, las palabras, e incluso los recursos que utilicé para contarlo.

¿Por qué irme por la onda del Trip Hop? Es la canción más triphopera del álbum, de “Metamorfismo”, junto a otra llamada “ritual” que es de amor. Ese ritmo ya tiene cierta solemnidad, es lúgubre… si uno se remite a Massive Attack o Portishead, es música bastante lúgubre y me parece que funciona muy bien. Tal vez en esta era se vaya perdiendo un poco esa función de refuerzo que tiene la música con la letra, que es tan importante como el refuerzo de la música con la imagen. A uno le pueden contar las cosas literalmente sobre cualquier pista, pero si los instrumentos logran transmitir la emoción que se sienta, es más vivencial para el oyente.

El hip hop se presenta como antisistémico, ¿Por qué salirse de ese nicho de mercado?

En este país, todos los nichos de mercado para la música independiente son inciertos, aunque  hay un monopolio de lo independiente. No es que me esté tratando de salir a propósito, pero pasan dos cosas, si llego a hacer algo simple de ocho compases y a eso le monto un bajo y una batería sólo para mostrar mis habilidades como rapero, no me sentiría bien. Por otro lado, es como salen las cosas, no es intencional que yo haga rap para no raperos, si me preguntan, eso es un trip hop rapeado, pero sigue siendo rap.

No es intencional, pero es muy claro que toda la música se está abriendo a todo el mundo y todo el mundo a la música. No es pensado para un público específico, lo hago con la intención de tocar alguna fibra en la gente, y que ellos piensen “Huy qué visaje, de qué se irá a morir uno… será que voy a morir acompañado, muerte violenta… ¿Qué causa será?” La idea es transmitir un sentimiento, un pensamiento y una emoción. Si en eso calan raperos, metaleros, punkeros, vallenateros, silvestristas… bienvenidos sean todos.

Desde hace unos años el Reggaetón se cambió el nombre a “Urbano” y mutó hacia el trap. ¿Qué implica eso para la industria y el rap?

¡Confusión! Me parece absurdo tratar de  denominar eso como género urbano, es muy ambiguo. Urbano es lo que relata lo que pasa en la urbe. Muchas cosas de reggaetón no suceden en la urbe, sino en el motel, la discoteca o un carro al que se le empañan los vidrios. En ese sentido, me parece más urbana la salsa de Willie Colón o Rubén Blades, el Tango es muy urbano. “El Hueco” de La Mojarra eléctrica es muy urbana. Es cuestión de etiquetas, la gente verá lo que entiende, pero eso lo que transmite es confusión. Los niños del 2027 no van a entender el significado de la palabra “Urbano” (risas).

Musicalmente no tengo nada contra esa música. Hay cosas muy bien producidas, otras muy jocosas. Pero estamos adoptando el trap juntándolo con muchas cosas regionales. Trap es un modismo para referirse a traficar, entonces hay que mirar qué es lo que se quiere adoptar.

 

¿Qué viene para el Ciudadano Z?

Viene el lanzamiento de Metamorfismo, está casi listo. Estoy diagramando el arte gráfico y preparando todo para prensarlo. Lo quiero sacar físico porque es un trabajo de mucho tiempo que no quiero dejar virtual. Vienen dos o tres videos más, es un disco muy diverso en cuanto a ritmos, letras y temáticas. Estará listo el nuevo semestre de 2017 para hacer más cosas visuales que deje huella y un legado importante.

Los dejamos con el video de “La hora final”

Para saber más sobre el Ciudadano Z, visítalo en

                                    

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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  • Buena entrevista. El video y la canción de “La Hora Final”, excelentes. No se de etiquetas para el género musical, pero hay que promover a artistas como Ciudadano Z. Felicitaciones. Bien por EL Muro.

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