Revista El Muro

Presentamos una película sobre la paz de Irlanda que tiene mucho para dar, no sólo en cuanto a su forma, sino en cuanto a su mensaje.

Por: Mauricio Moreno

@Mauromoreno83

El cine, esa hermosa forma de arte que nación cuando los Lumiere proyectaron la salida de los obreros de una fábrica, ha avanzado muchísimo en cuando a historias y contenidos. Las tramas hoy en día pueden ser más y más complicadas, los escenarios más bellos, los recursos mejores. Pero siempre es refrescante ver una película que resulte tan sencilla, tan profunda, tan escasa de recursos, que se convierta en una obra maestra. Esto es lo que pasa con El Viaje (The Journey), la película que se estrenó recientemente en Colombia y que cuenta la travesía de dos líderes políticos  de facciones opuestas que deben compartir un viaje de 84 Km.

La película de 94 minutos, dirigida por Nick Hamm y escrita por Colin Bateman, cuenta cómo Ian Pasley (Thimoty Spall) y Matin McGuiness (Colm Meaney) pasaron de ser enemigos mortales a convertirse en los “Hermanos risitas”, Primer Ministro y Primer viceministro de Irlanda del Norte. Ha tenido una tibia recepción crítica (685% y 61% de crítica y audiencia respectivamente en Rotten Tomatoes) y ha recaudado apenas 152.460 dólares desde su lanzamiento en junio de 2017, con exposición en pocos teatros del mundo.

Están comenzando las conversaciones de paz en Irlanda entre el Sinn Fein, y el Partido de la Unión Democrática, la extrema derecha, protestante y monarquista. Naturalmente, tras años de intentar matarse, ambas facciones se odian. A Pasley se le otorgó un permiso para ir a celebrar sus bodas de oro, pero la condición para poder ir era viajar junto a McGuiness hasta Edimburgo, conducidos por un joven chofer bastante despistado. Allí, bajo la vigilancia secreta del gobierno inglés, ambos extremos tuvieron que sentarse a hablar para poder lograr la paz en Irlanda.

Sencillamente, es increíble que se pueda hacer una película sobre dos personas, dos políticos viejos en un automóvil sencillamente charlando, y que esa película logre cautivar al espectador, un nivel de genialidad en la escritura que pocas veces se encuentra.  Tiene un gran ritmo, excelente guion y estupendas actuaciones que llevan al espectador a navegar entre la tensión, el humor y la calma que se vivió durante la larga conversación que ambos políticos vivieron. Y aunque se sientan algunos vacíos en la trama, es una película que mantiene concentrado al espectador durante cada centímetro del largo viaje.

La conclusión de la película no es la paz. De hecho, Irlanda sigue en guerra a causa de algunas facciones del IRA que se mantienen activas. Sin embargo, el mensaje que deja la película, a mi parecer, no es que la paz se alcance mediante el diálogo, sino que el prerrequisito para lograr la paz, o para lograr cualquier cosa en un diálogo, es ver al otro como un igual. En efecto, si por prejuicio o con razón, descalificamos a nuestro interlocutor, flaco servicio prestarán las palabras cuando las emociones no dejan llegar al acuerdo. Y eso es algo que  tenemos que aprender, no sólo entre guerrilleros, paramilitares, políticos y civiles, sino entre clases, regiones, ciudades, géneros… personas. Creo que es por eso que dos jurados enemigos pudieron convertirse en amigos, y creo que es eso lo que necesitamos para llegar a la paz.

Pero más allá del mensaje que pueda dar, de lo que tenga para en enseñar a los colombianos, es una película que vale la pena ver, y mucho. Una película tensionante, pero llena de ese humor inglés tan sutil y divertido,  que nos lleva como espectadores por 84 kilómetros que cambiaron la historia de una nación. Un filme que vale la pena para pensar y divertirse, mientras se observa un importante momento de nuestra historia contemporánea.

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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