Revista El Muro

Hablamos con la artivista ecuatoriana Cecilia Villar Eljuri, quien nos habló sobre su carrera, su música y el activismo político.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Imagen tomada de Facebook

  Una mujer llega al escenario. No es muy alta y es más bien delgada. El roadie le pregunta dónde está su guitarrista, y ella responde que ella toca la guitarra líder de su agrupación. Acto seguido, le preguntan dónde está su guitarra acústica, y para sorpresa del staff saca de su estuche una Gibson Les Paul que sabe cómo conectar y preparar a la perfección. Pero la sorpresa para el staff no acaba allí, pues cuando empieza a tocarla, con una destreza que recuerda al mismísimo Santana, todo el equipo queda con la boca abierta. Ella, con su cabello tan rebelde como su espíritu, sus letras inteligentes y combativas, su voz poderosa e inspiradora y esa forma de tocar la guitarra que hace arer el escenario, crea sonidos que doman al público y los prejuicios machistas que, gústenos o no, todos tenemos enraizados. Su nombre es Cecilia Villar Eljuri, líder de “Eljuri”, reconocida artivista ecuatoriana que ha residido toda su vida en Nueva York.

La historia de arte y rebeldía de Eljuri empezó, puede decirse, antes de su nacimiento. Sus padres, el director Paco Villar y la actriz Olga Eljuri, se conocieron durante la filmación de “They Met in Guayaquil” estrenada en 1949 durante los años dorados del cine ecuatoriano. Él Español y ella Libanesa, se casaron y sólo lo contaron a las familia cuando ya eran esposos y nada podía hacerse. Y desde ahí, Cecilia está en la lucha. Llegó a la música escuchando a su madre, quien también es compositora, tocar el piano. Tangos, boleros, valses, pasillos…. Luego, aprendió de rock, punk, funk y reggae con sus hermanos y de la música afrocubana gracias a su padre.

Sus primeros grupos se llamaron Trouble Dolls y Fiesta, en los que era guitarrista y compositora. En ese momento su sonido era punk, y aunque el sello de ese sonido siga vivo en su música, ahora explora más sus raíces latinas y libaneses, sin dejar de lado el rock, el reggae, el funk y el punk. Su primer álbum solista nació en 2008, se llamó en Paz y trató particularmente en temas sociales con sonidos principalmente de world music. En su segundo álbum se llama “Fuerte” y es un trabajo más rockero en el que hace una llamada a levantarse a luchar por los derechos, participaron Mario Muñoz y Sergio Acosta de Doctor Krápula, en una canción llamada “Ya es hora”, una canción sobre el estrés postraumático. “

 

Su tercer trabajo, “La lucha”, lanzado el año pasado, trata temas como el terrorismo, la violencia y la inmigración mientras explora más profundamente los sonidos latinos como el reggae, producida por ella misma. Los temas sociales son la constante de su trabajo, pues su intención es apoyar a todos los que quieran levantarse. En el trabajo participaron grandes músicos amigos de Cecilia, como Alex Alexanderen la Batería y la  Percusión, Johnny Pisano y  Tracy Wormworth en el bajo, y Steve Sandberg en el piano. Así mismo, participaron Sly & Robbie, el duo jamaicano acompañándola en “Quiero saber”. Creó las maquetas y arreglos en su estudio casero para grabar luego en varios estudios de Nueva York, la mezcla masterización estuvieron a cargo de Gustavo Berner y ella se encargó de la producción. El trabajo fue lanzado bajo el sello Manovill Records con la producción ejecutiva y diseño de arte de Alexandra Gatje. Todas las canciones son de Cecilia, a excepción de “indiferencia”, cuya letra fue escrita por su mamá, Olga Eljuri de Villar

Imagen tomada de Facebook

La diversidad en sus sonidos se dio por su peculiar mezcla de nacionalidades: Es a toda regla una inmigrante en una de las ciudades más diversas del planeta. Nacida y con familia en Ecuador, de ascendencia libanesa y española y criada en Nueva York en medio de diferentes culturas y con la educación liberal de sus padres, quienes le enseñaron de inclusión, tolerancia y amor por la diferencia desde su infancia. Así, en esa particular mezcla escuchaba a Bob Marley, The Clash, Neil Young junto a lo que sonaba en su hogar. Era apenas lógico que su música reflejara esa esa visión de mundo. Se siente Neoyorkina, a pesar de sus diversas raíces.

Pero la música no es la única forma de luchar por los derechos que conoce. Para ella, aunque cada artista debe encontrar su propia voz y nadie está realmente en la obligación de llevar ideologías en sus canciones, ha encontrado que el arte es una gran oportunidad de inspirar y crear consciencia. Ante las crisis, los artistas pueden usar su voz para lograr un lenguaje de paz que va más allá de las palabras y puede cruzar las fronteras. Ella decidió unir el arte con el activismo, ser una artivista y usar su voz y su fuerza para luchar por los derechos de quienes no han encontrado su propia voz.

Eljuri creció viendo problemas de pobreza Nueva York en medio de la gran diversidad de la ciudad, también vio la crisis por la escasez de agua en su país (de hecho, trabaja en Water Ecuador, quienes buscan llevar agua potable a la población). Entendió que con su música puede lograr que la gente vote y exija sus derechos, particularmente la población latina, subrepresentada en el gobierno, pero que ya es la mayoría de la minoría. Como artista, participa en Voto Latino, y organiza talleres para jóvenes artistas en los que les ayuda a encontrar su propia voz. No trabaja con una causa en particular, sino que entrega su arte, trabajo y corazón a las luchas sienta justas en su corazón, sin importar si son sociales, políticas, culturales, ambientales… para ella, todo es parte del mismo paquete e reivindicaicón de la justicia y la igualdad.

Incluso co-lideró la organización de la reciente Marcha de las Mujeres en Nueva York el 21 de febrero, en la que junto a un pequeño grupo de apenas decenas de voluntarias, recibieron unas 800.000 personas en la marcha. Sin embargo, no era una marcha feminista cualquiera, era una suerte de nuevo feminismo que acogió también a hombres, que más que ser una marcha contra el gobierno Trump, se encargó de ser una marcha por la reivindicación de derechos de todas las minorías que necesitan ser escuchadas, particularmente, las mujeres.

Imagen: Facebook

Hay que anotar, además, que la marcha se realizó antes de que Trump llegara a la oficina Oval, y que no hubo ningún incidente o siquiera un solo arresto durante el evento. Esto, sin duda, muestra que una marcha que no es de odio sino que tiene propósito puede lograr grandes cosas, como unir a cientos de miles de personas de manera completamente pacífica, con el apoyo de la policía y en completa armonía con la ciudad y la ley. Una gran inspiración para seguir trabajando en las tres líneas con las que busca aportar a la comunidad: Educación, activismo y empoderamiento mediante las marchas.

Sabe además que su artivismo entra a un momento clave y decisivo. Ella misma desciende de árabes, es latina, inmigrante y mujer, básicamente todo lo que el actual presidente de EE. UU. Detesta. Sin embargo, esa agresión contra las “minorías” para ella es más bien una oportunidad. La llegada de una persona como Trump al poder muestra la importancia de la unión, tanto que logró unir y movilizar a las personas, motivarlos a hablar y levantarse.

Y aunque la situación de miedo y odio no puede ser ignorada, Eljuri es consciente de que Trump no es tan poderoso como cree en un sistema de contrapesos y balances democráticos, no es un dictador que puede simplemente inventar las leyes que quiera, y el pueblo sigue teniendo una importante voz, y en este momento está encendida, y no va a simplemente tolerar lo que ese o cualquier presidente diga. No es que a Eljuri le guste la situación, por supuesto, pero es una especie de “optimista que no está feliz”. Dando alegría y mensaje a las personas, puede al menos canalizar el pesimismo que se está viviendo y convertirlo en optimismo y alegría por medio de la paz y el amor. Es lo que ella puede hacer como artista, pero sobre todo, ser humano.

Imagen tomada de Youtube.

Al cantar, busca llegar al corazón de las personas, expresar su dolor ante lo que ve para que otros se identifiquen y puedan liberar el suyo, una suerte de catarsis mutua a través de las composiciones. Por eso, quiere llegar a muchos lugares, hacer toures y videos porque siente que es una manera más directa de llegar a la gente, de que la vena a los ojos y el mensaje sea entendido. En momentos de enorme polarización en todo el mundo como este, es importante enseñar cómo lograr el cambio, reconocer sus derechos y mejorar el mundo para todos desde dentro del sistema y no por medio  de la violencia.

Así mismo, sabe que el movimiento que ha creado en nueva York, por sí solo, no puede cambiar al mundo. Por eso, está conectando personas en todos los sitios que visita con intereses similares para lograr que la inercia del movimiento que nace por todo el mundo sea enorme, que más y más personas se empoderen y logremos todos, como humanidad, un cambio hacia la paz y la unidad más allá de la violencia y la polarización. Con eso, espera que todos perdamos el miedo a hablar. Para ella, en todo nivel, eso es lo principal, pues ese es el primer paso para que las cosas cambien, el segundo, ver que no se está solo y unir fuerzas para lograr mejorar cambios, desde la seguridad de un barrio hasta controlar un gobierno mezquino. Lo cierto es que no hay que esconderse bajo una roca a esperar que las cosas cambien, sino que hay que estar siempre en la lucha.

Los dejamos con un video en vivo de La Lucha

Para saber más de Eljuri, síguela en

Imagen superior tomada de Facebook.

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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