Revista El Muro

 

Mauricio Arévalo Arbeláez es el autor de “¿Alguna vez jugaste a las escondidas?”, libro debut de este autor de apenas 26 años que fue ilustrado por Manuela Fajardo. Es parte del sello editorial Contraviento y fue editado por MO Ediciones en 2014, año en que ganó la Beca para la Publicación de Libros de Autores Colombianos  del Ministerio de Cultura. Es una novela contada a varias voces, jugando con los diálogos internos de los personajes y ocasionalmente con el diálogo entre ellos, llegando a presentarlo incluso como un guión de teatro, logrando con eso mezclar la novela clásica con la dramaturgia. Como señala en el prólogo la periodista Carolina Sanin, es un tratado de 140 páginas sobre el punto de vista.

“Alguna vez” cuenta la historia de Juan Silva y su suicidio. La historia obvia corre desde allí, contando cómo Juan se intenta suicidar y fracasa, y el drama subsecuente: las pastillas, la preocupación, la denegación materna de la realidad, y por supuesto el siquiatra. Pero también hay una historia en subtexto, una que sólo se entiende entre los soliloquios y diálogos y en la que nace la pregunta que da título y corazón a la historia: “¿por qué intentó suicidarse?” nos lleva a preguntarnos si alguna vez hemos jugado a las escondidas. Estos soliloquios que entre recuerdos, anécdotas y desvaríos filosóficos llevan a una historia que, creo, es la verdadera trama escondida dentro del texto, la de la investigación casi detectivesca que debe hacer el lector entre todos estos datos para conectar los puntos y entender el valor del juego de las escondidas

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Algo interesante del personaje central es su falta de identidad, que hace que pueda ser cualquiera, o al menos eso pareciera querer insinuar el autor. Por eso escoge uno de los nombres más genéricos del español: Juan, Juan nadie, Juan todos, Juan cualquiera. Es una reflexión sobre el ego, el miedo y la mente en la que al final ganan estos por sobre el ser y el amor. O eso, al menos en sentido literal. Pero en últimas, la historia principal puede entenderse también como una “salida del closet”, un entregarse y presentarse como se es, un morir a su ser inexistente creado por la sociedad, los prejuicios religiosos y lo que la familia espera de nosotros para poder llegar a ser lo que se es. El final abierto de la mayoría de los personajes se presta para estas interpretaciones.

Es un libro que vale la pena leer en un momento donde no haya absolutamente nada mejor qué hacer. Como se ha hecho evidente en los permanentes pero necesarios desvaríos de esta nota, está abierto a la interpretación aunque ese no parezca el objetivo. Hay que aceptar que está impecablemente bien escrito (salvo por un par de errores mínimos de digitación) y es de lectura rápida y sencilla. Se nota aún un dejo de adolescencia e inexperiencia en algunas temáticas más en cuanto a lo vital que a lo literario (me sentí viejo leyéndolo, y apenas paso de los 30), pero en definitiva no es un gran primer libro, un ejercicio de subjetividades que pocos se arriesgan a intentar, menos en su debut como escritores, pero que en este caso quedó corto entre voces idénticas unas a las otras. El autor ya crecerá como escritor y como persona, pero en ese camino nos dejó ya un primer libro para recordarlo, aunque quien no lo lea tampoco se pierde de gran cosa: no es una obra particularmente interesante o resaltable y sólo tendrá valor si Arévalo llega a escribir algo mejor en un futuro. Por ahora, los dejamos con el Booktrailer

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Nota del editor: en una versión inicial de esta reseña, la calificación del libro fue de 3.5/5. Sin embargo, una calificación más acorde con la calidad del libro fue revaluada tras debatirlo con algunos lectores del libro. Así mismo,se modificó el último párrafo para que refleje una crítica real al texto.

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