Revista El Muro

Te presentamos esta película de zombis dirigida por el surcoreano Shan-ho Yeon

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Los zombis, estas personas que regresan de la muerte convertidos en idiotas con deseos de comer humanos, han invadido la cultura popular abundantemente. En ese sentido, se hace difícil que una resulte sorprendente. Sin embargo, “Estación Zombie” (Train to Busan), escrita y dirigida por Shan-ho Yeon y que se estrena hoy en Colombia (aunque está en cines del mundo desde julio del año pasado) es una película de zombis de tal calidad, que ha recibido nominaciones y premios en diversos festivales en Corea del Sur y Europa tanto en la parte técnica como en cuanto a contenido, llegando incluso a ser aclamada en Cannes por la crítica especializada. Nada mal para una película sobre gente muerta comiéndose a los vivos.

La película Coreana es protagonizada por Yoo Gong, Soo-an Kim Yu-mi Jung y Dong-seok Ma. Ha sido muy bien recibida por la crítica y el público, obteniendo una puntuanción de 96 y 88% respectivamente en Rotten Tomatoes. Dura un total de 118 minutos y según IMDB costó unos 10.000.000.000 de Wons Surcoreanos, que a pesar de la cantidad de ceros, son unos poco más de 8.5 millones de dólares, recaudando en total a la fecha casi 90 hasta la semana pasada.

La trama de la película es sencilla: un hombre de negocios (Yoo Gong) debe llevar a regañadientes a su hija (Soo-an Kim) a ver a su madre en Busan, cuando un extraño virus estalla y hace que las personas mueran y regresen a la vida con ganas de comer cerebros. En el tren, junto a un grupo de sobrevivientes, deben luchar por mantenerse con vida para buscar una zona segura que cada vez parece más lejana.

Estación Zombie tiene absolutamente todos los clichés habidos y por haber.: la embarazada, el patán que se convierte en héroe, el inútil que se convierte en salvador, el hombre de negocios egoísta que aprende una lección de vida, la pareja de adolescentes que construye su historia de amor entre los mordiscos… la película, en gran medida, no propone absolutamente nada nuevo. Y es allí tal vez donde radica su genialidad. Es simplemente una película de horror y acción sin pretensiones de ser un drama, comedia o nada más.

La película, según eso, no suena en absoluto interesante. Pero la gran diferencia es que cuenta su sencilla historia  con una calidad  técnica, unas actuaciones y un ritmo que marcan la diferencia: en efecto, la acción no da tregua y no hay un instante de calma. Creo que esto se debe a que los zombis son personajes activos, parte real de la película,y no el transfondo y universo donde se desarrolla la trama, algo como lo que se ve en The Walking Dead que parece más una telenovela con zombis que un show sobre el apocalipsis zombie. Siempre están allí acechando, presentes… Y tal vez sea lo reducido de los espacios o la cantidad de muertos lo que hace que creen en el espectador mucha más ansiedad que las pilas de cuerpos subiendo la muralla de Guerra Mundial Z.

Los zombis no son los muertos vivientes idiotas que suelen verse: son rápidos, ágiles y trabajan en grupo. No se recurre a violencia gráfica innecesaria (obviamente hay violencia, pero no necesitan que el ojo de nadie le cuelgue por la cara) y lo más interesante es un trasfondo moral y social que no sé si sea del todo consciente, peor que contrapone los valores occidentales de individualismo y competencia, con los orientales de trabajo en equipo, respeto por el otro y apoyo. En pocas palabras, los que se comportan de manera egoísta (como nos tienen enseñados ene stos lares) son castigados por las muelas de los muertos, mientras que quienes trabajan en grupo y se sacrifican por el bien del prójimo tienen finales felices, o al menos muertes heróicas.

Esta sorprendente película vale la pena verla. Tal vez por sus pocas pretensiones logra tanto, abordando una historia típicamente occidental de en las formas y maneras de Corea, dando una visión que aunque no sea novedosa, acaba por atrapar y emocionar, además de asustar, al espectador con una historia cuya calidad va más allá de lo técnico para dejar, tal vez sin proponérselo, enseñanzas a quienes se animen a verla.

Calificación: 4.5

 

                                       

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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