Revista El Muro

Hablamos con el cantautor chileno Fernando Milagros sobre su música, su historia, el arte y la sociedad.

Entrevista por: Mauricio Moreno

@Mauromoreno83

Fernando Milagros. Imagen: Criteria Entretainment.

Tras los años de la dictadura que costó unas 40.000 víctimas reconocidas entre desaparecidos, ejecuciones y exiliados (de acuerdo con la comisión Valech), pasan a nuevas manos los estandartes de la lucha guiada por agrupaciones como Los Prisioneros o Los Tres, quienes levantaron su voz de protesta contra aberraciones como las desapariciones, el abuso de poder o hasta el hecho de que El Dictador ocupara una posición de Senador Vitalicio y la sombra de impunidad que rodea esas situaciones en Chile.

El cantautor chileno Fernando Milagros presentó recientemente su trabajo “Milagros”, un disco salvaje, personal y combativo. Se une a la lucha, pero cambia el tono, cambia la dirección. Ya no lucha contra Pinochet, sino por el reconocimiento de lo latino más allá del cliché, por la fuerza interior y la aceptación de las dificultades. Es miembro de esa nueva generación de jóvenes cantautores chilenos que están dando un nuevo aire a la música de la región con la recuperación de lo local sin perder de vista lo de afuera. Hablamos con él sobre su carrera, su nuevo disco y su visión sobre el arte.

¿Cómo empezaste en la música?

Fue hace como 10 años. Tenía una banda llamada María Milagros, pasamos como tres años tocando en boliches por ahí en Santiago. Comenzamos a grabar unas  maquetas para un posible disco, y nos demoramos un montón tomando decisiones porque cada uno tenía una idea diferente de lo que quería.

Conseguí una interfaz para grabar en el computador las ideas que no quedaban en la banda. Empecé a grabarme solo en un formato más acústico, despojado y simple. Me di cuenta que avanzaba mucho más rápido sólo, y en dos o tres semanas tenía un puñado de canciones más o menos armadas, y vi que lo que quería hacer tenía que ver más con algo solista que con una banda.

Empecé a trabajar con eso pero sin ninguna pretensión más que mostrarlo a mis amigos, y una vez que tuve esas canciones armadas, las quemé en un disco y empecé a repartirlo mano a mano. En esa época se usaba MySpace, y a través de la plataforma se empezó a difundir la música, conocí otros artistas que estaban haciendo lo mismo, que estaban en plan Do It Yourself aprendiendo la gestión indie. Empezó como un juego, pero la cosa fue creciendo sola  y me vi un poquito acorralado con gente que quería verme tocar, y nunca había tocado esas canciones en vivo así que tuve que armar una banda. Llamé un par de amigos que trabajaban conmigo en el teatro para defender las canciones.

En un momento, tuve que tomar la decisión de ponerle un poquito más de profesionalismo a la cosa, tuve que dejar mi trabajo en el teatro y dedicarme a producir música y producir mis canciones. Eso fue como en el 2011, y por ahí siento que empezó mi carrera de manera más profesional.

Tus primeros trabajos fueron grabados, literalmente, en el patio de la casa y con instrumentos hechizos. ¿Cómo ha evolucionado tu música desde ese punto hasta “Milagros” hoy en día?

La intención original no ha cambiado, pero sí se va adquiriendo mayor experiencia y recursos. Empecé a conocer un poquito más de técnicas de producción que pueden mejorar la calidad de las canciones y las grabaciones. Además, en el oficio de crear canciones, a uno también se va  aclarando y creciendo como persona, y en la escritura se van aclarando muchas cosas. En vez de decir 10 cosas en una canción, te das cuenta de que es más certero decir una sola. Así vas limpiando y limpiando, como quien tiene un huerto y ve crecer a su plantita poco a poco, “cachando” bien cuanta agua necesita y cuanto sol, cuales son los errores y qué se puede ir corrigiendo… es un oficio bien lindo el de hacer canciones.

Portada de “Milagros”

Tu música incluye instrumentaciones y estructuras básicas, muy latinas, pero también pop, rock…. ¿Cómo defines tus sonidos?

Creo que hoy en día, tiene que ver con lo latino mirado desde una vereda alternativa. Tiene que ver con lo rústico, con asumir los errores, con la simpleza. Siempre me interesó hacer la canción en su formato más pop y más simple, con tres acordes, dos acordes, que cualquier persona pueda aprender a tocarla, a cantarla, y se pueda transmitir de boca en boca.

Cuando era más chico, las bandas que más me llamaban la atención y me gustaban eran auqellas que yo escuchaba y decía “wow, esto hasta yo lo puedo hacer”. Eso me inspiraba a agarrar la guitarra y con tres acordes hacer una especie de canción. Siento que lo que más agradece la gente que me escucha es la simpleza y la capacidad que tienen las canciones de poder viajar y apropiarse de los corazones de la gente, que dejen de ser tuyas.

¿De qué habla tu música?

El día de hoy, mi música habla de ser latinoamericano, asumir los errores y agradecer las dificultades, levantarse a pesar de las dificultades que vivimos día a día los latinos, poner esa marca del latino fuera del cliché tropical, sino como ciudadano urbano del 2017 que reconoce su barrio, y con barrio me refiero a Latinoamérica. Habla de ser chileno, pero también de ser latino y de ser “Sudaca” en el mundo. De eso y de pasarlo bien también, de reírse un poco de esta precariedad y ese regalo que son las dificultades. Si todo fuera fácil, si todo fuera comodidad, creo que nadie podría ser mejor persona.

¿Cómo ves la movida musical latinoamericana?

Está súper bien. Hay gente que está en la misma que yo, haciendo música y arte desde la vereda independiente y eso se nota de lejos. Gracias a las redes sociales e internet, es fácil darse cuenta qué es de verdad y qué no. Eso ayuda a tener seguidores fieles y a que se den cuenta de que lo que estás haciendo es de verdad. Y así como yo me doy cuenta de bandas con las que me identifico y me hago amigo, y les pido que me ayuden a cantar en las canciones, debe pasar lo mismo con las mías. O eso espero (risas).

Has cantado con artistas de la talla de Rubén Albarrán (Café Tacvba), Gepe, Cristina Rosenvinge, Revolver Plateado, e incluso el último sencillo fue con Juan Galeano de Diamante Eléctrico… cómo llegas a participar con tantos artistas de tan gran calibre?

El camino de la música es misterioso. A veces uno le pone toda el alma y todo el corazón a una canción, y ella vuela un rato y se cae. Hay otras canciones que escribes en un rato, dos o tres acordes y luego vuelan para siempre y nunca más puedes dejar de tocarla en los conciertos. En ese camino vas conociendo gente, músicos que admiras y con los que te identificas, colegas que están un poco más arriba que tú, o que son más chicos. Es muy fluido, al menos en mi carrera ha sido así. No está en mi plan de vuelo tener siempre colaboraciones, pero la música tiene vida propia y la gente se enamora de las canciones, sean músicos o no, y en este caso los amigos que han colaborado en las canciones son músicos muy talentosos y estoy muy orgulloso de que nos hayamos cruzado en algún momento.


¿Cómo nació “Milagros”?

Es mi quinto disco, uno muy honesto, uno en donde no hay muchas concesiones al pop. Se llama “Milagros” porque siento que encontré cierta madurez en el oficio, está todo más claro, y además tomé la rienda de la producción, y eso hace que el carácter sea solo mío y no de otro productor al que esté confiándole la factura de la obra.

¿Por qué tomaste la decisión de tener más poder sobre tu disco?

A estas alturas me siento mucho más empoderado, he producido en varios discos de otras bandas y me gusta la producción, es un lugar que me acomoda bastante. De hecho, uno de los primeros impulsos antes de decidir ser solista, músico o compositor, fue aprender a usar software para grabar cosas. Luego me fue gustando hacer canciones y me quedé con eso. En este momento me sentí con la capacidad de poner en el estudio todas las ideas y mostrar las canciones de manera mucho más pura, sin hacer tantas concesiones ni manosearlas tanto en la producción, es un disco bastante rústico y no tiene tantos arreglos. Eso lo hace salvaje y le da una belleza particular.

¿Cómo influyó crecer dentro de la dictadura en tu música?

Pensaba en Bogotá que podemos comparar la dictadura de Chile con la guerra contra el narcotráfico acá. Esa sensación de no poder ser libre, juntarse, gritar afuera. Crecí con esa sensación pero como no conocía otra realidad, no me daba cuenta. Ya más de grande me di cuenta lo peligrosos que eran los tiempos y todo el daño que esa época  causó en términos culturales y de libertades personales, y sin duda somos hijos de esa represión y militarización y falta de confianza.

Todavía en Chile queda mucho por avanzar, mucha vía por andar, una constitución redactada por el gobierno militar que hace que económicamente existan muchas desigualdades, entonces queda un camino largo por recorrer. Está difícil, el mundo está girando a la derecha cada vez más, la plata cada vez es más importante para la gente. Siento que lo que le queda a uno es seguir haciendo canciones, animando a la gente a que esté atenta a lo que pasa, a que se instruya, que lea, a que  se inspire y se dé cuenta de que no todo está teñido por la plata.

¿Y cuál es el papel del artista y el arte en la modificación de esa situación?

No le creo mucho a los artistas que quieren cambiar la sociedad. Siento que es un poco megalómano y pretencioso pensar que eso va a pasar. Lo que sí creo es que hay que demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera. Demostrar con tu trabajo y forma de  vida que hay otro camino, que no es obligación entregar todos los días de tu vida a un jefe que ni siquiera te conoce. El cambio está pasando, soy positivo en ese sentido. Cada vez conozco más gente que está emprendiendo y ocupando su tiempo y vida en sacar adelante su proyecto, más allá de la música y el arte, en su negocio o lo que sea. Creo que las nuevas generaciones están bastante pendientes de eso y me pone bastante contento.

Los dejamos con “Despierto”, su nuevo video junto a Diamante Eléctrico.

Para saber más de Fernando Milagros, síguelo en

 

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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