Revista El Muro

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

Cuando en Colombia se nombra a las chicas súper poderosas, no se piensa solamente en una caricatura de pequeñas heroínas, sino también en el equipo nacional de fútbol femenino, el cual representó al país en el mundial de Alemania 2011 y que participará en los Juegos Olímpicos de este año. Las chicas súper poderosas han sido una gran fuente de inspiración para muchísimas niñas, invitándolas a participar de un deporte típicamente masculino y en el que el machismo aún se siente con mucha fuerza.

Hablar de fútbol no parecería muy propio del espacio de esta revista, donde presentamos deportes más bien alternativos. Sin embargo, el fútbol femenino es en parte un tabú. Este deporte está en Colombia desde 1990, pero ha sido tras la gracias a la existencia de las “cafeteritas”, la selección sub 17 en 2008, que ha habido un importante crecimiento en la cantidad de equipos y jugadoras: las niñas quieren jugar al fútbol. El camino no ha sido fácil, ha estado sin duda lleno de trabajo duro y esfuerzo, pero también de victorias y alegrías.

Seamos sinceros… ¿recuerdas, lector o lectora, el nombre de tres jugadores de fútbol masculino de la selección actual?

¿Y de tres equipos?

¿Y de tres jugadoras de fútbol de cualquier época?

¿Siquiera algún equipo femenino?

Yo, que no soy fanático del fútbol, no hubiese podido con la primera, y creo que muy pocos podrían responder con éxito las cuatro preguntas. Pero los equipos femeninos existen, aunque no haya una liga independiente, sólo en Bogotá contamos ya con doce equipos reconocidos y establecidos. En esta ocasión conversamos con Jorge Forero, el entrenador de CM Asteri.

La participación de las Super Poderosas en los mundiales ha permitido el crecimiento de CM Asteri y otros clubes, porque las niñas se sienten inspiradas a jugar fútbol y no sienten la pena ni la presión que existían antes. Hoy en día se han eliminado muchas barreras, antes, jugar fútbol era cosa de hombres, ahora, los padres apoyan a las niñas económicamente, asisten a los partidos y se reúnen para ayudar a consolidar el desarrollo de los clubes. Sigue habiendo niñas que tienen que volarse de la casa para poder jugar ese deporte “para hombres”, y sinceramente no he vito la primera cancha de barrio en la que se vean niñas que de manera espontánea salgan a jugar. Pero las cosas han cambiado mucho, en parte gracias al crecimiento de la sociedad y en parte a los triunfos de las Cafeteritas. Hoy, el fútbol femenino ya no es un tabú ni se cree que  las jugadoras dejen de ser femeninas, ya nadie cree que se convierten en “marimachos” por el hecho de jugar fútbol. En esta revista hemos hablado ya de las mujeres y los deportes de contacto y dicho que ser femenina no significa ser pasiva, y más allá de eso, en el fútbol femenino, al igual que en cualquier deporte, las niñas juegan duro en la cancha, pero son niñas completamente normales cuando no llevan puesto el uniforme (y pensándolo bien… ¿por qué no lo serían?).

Con ustedes, el CM Asteri. El esfuerzo, la constancia y la inspiración que da el hecho de ver que se puede llegar muy lejos si se tiene amor por lo que se hace.

Fuente: Cm Asteri. Reproducida bajo autorización

No hay una liga profesional femenina de fútbol, y aun así, las chicas han llegado muy lejos, incluso participando en torneos internacionales con mayor frecuencia que la selección masculina de mayores. Tampoco hay categorías, básicamente porque aún es difícil conformar un equipo para cada grupo de edad. Así mismo, el prejuicio machista llega a instituciones nacionales que deberían financiar a las ligas femeninas, y aunque las reconozcan y apoyen (a las malas y básicamente porque la FIFA lo exige), las jugadoras deben practicar de corazón y por amor al deporte. Y la razón de esto es que el fútbol femenino no se vende tan bien como el masculino. El negocio del deporte termina arruinando la financiación para los deportistas. Algunas niñas también deben jugar fugándose de la casa por los prejuicios de su familia.

Pero también hay ayuda. Los sueños y el esfuerzo se han visto recompensados, las niñas de Colombia han llegado a torneos internacionales. Así mismo, eventos como la Copa Telmex han permitido dar mayor visibilidad al fútbol. También, hay grupos e instituciones que dan apoyo con el préstamo de espacios, e incluso, hay 20 niñas colombianas becadas en universidades estadounidenses por su buen desempeño deportivo. Y la máxima ayuda viene desde el corazón: las jugadoras sueñan, se esfuerzan y trabajan tan duro como cualquier hombre que quiera jugar. El esfuerzo, la constancia y la inspiración que da el hecho de ver que se puede llegar muy lejos si se tiene amor por lo que se hace. Tal vez no sea sencillo, y tal vez las elegidas no sean más de 20, pero las jugadoras colombianas han llegado a certámenes internacionales con mucho éxito, incluso más que las selecciones masculinas. El sueño vale la pena: Se puede superar un prejuicio machista muy colombiano y llegar lejos. Si careciendo de liga, las Supero Poderosas llegaron a donde llegaron, ¿qué no pueden hacer estas chicas?

Mientras el fútbol femenino crece, CM Asteri recibe con los brazos abiertos a toda mujer que quiera participar de este deporte, mientras con sus goles se enfrentan a los prejuicios del machismo de un deporte que no es esencialmente masculino, que puede jugar cualquiera, y que puede llevar a hombres y mujeres a alcanzar sus sueños y felicidad a punta de amor y pasión por las cosas que hacen. Poco importan las opiniones, los prejuicios y cualquier otro reto que se pueda presentar, lo que importa es la pasión del gol y el amor por la camiseta.

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Fotografías cortesía de CM Asteri. Reproducidas bajo autorización.

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