Revista El Muro

Hablamos con la cantautora ecuatoriana Gabriela Villalba, quien nos habló sobre su nuevo sencillo, su historia, su trabajo con la comunidad y su apuesta por la independencia.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Corrían los años 80. Mientras todos los niños y niñas mirábamos las aventuras de He-man o Mi pequeño pony, una pequeña ecuatoriana veía un canal más o menos nuevo en la televisión: MTV. En esa época, donde el video se unió a la melodía, la pequeña Gabriela se enamoró de la música viendo los videos de “Opposites Attract” de Paula Abdul y de “I Think We’re Alone Now” de Tiffany. Desde allí, tocaba el órgano eléctrico de su casa y hacía canciones, mientras jugaba con su tía, quien tocaba guitarra, a hacer música. Así, mientras soplaba año tras año las velitas de su pastel pidiendo ser cantante y jugando, Gabriela Villalba inició su carrera en la música.

 

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Imagen: Isabel Zuluaga

En 2003, tras años de preparación y estudio, Gabriela fue una de las ganadoras del Reality Show Popstars en Ecuador. El resultado fue la participación en la agrupación Kiruba, en donde aprendió a superar su timidez, a ser foco de atención y buscada por los periodistas, y además a exigirse, fortalecer su carácter, tolerar y perseverar, valores que exige la escena musical. Pero sobre todo, a superarse siempre y ser mejor.

En el 2006, tras la separación de la agrupación, fue invitada a participar en una gira de la popular agrupación chilena Kudai después de que Nicole Natalino, una de sus cantantes, abandonara la agrupación. Gabriela fue confirmada como miembro oficial de la agrupación unos meses después, uniéndose a la ya exitosa carrera de la agrupación. En Kudai aprendió a dar propósito a su música y su trabajo, pero no sólo en lo comercial, sino también en lo social, llegando a involucrarse en organizaciones como UNICEF y llegando a convertirse en embajadores de buena voluntad de esta organización. En 2010, Kudai se disolvió y Gabriela abandonó por un tiempo los escenarios.

Durante ese receso, Gabriela disfrutó del anonimato, de no ser observada, de poder desinhibirse, bailar como quisiera, tomar el transporte público, estar en tenis y jeans, no maquillarse e ir al supermercado en pijama, ser la chica común que en su corazón siente que es. Vivía en Nueva York donde estudiaba nutrición holística y pasaba desapercibida: ni siquiera sus amigos sabían que había sido una estrella internacional del pop rock latino. Pero la música está en sus venas. Y decidió volver a la música por esa necesidad que la lleva a escribir canciones en las facturas del café, a componer ritmos golpeando con la cuchara mientras desayuna. Esa chica normal decidió volver a los estudios y los conciertos, a la composición y creación, su mayor pasión.

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Imagen: Isabel Zuluaga Mesa

Volvió al mundo de la música como “Gaby de K”, un tributo a las dos agrupaciones que la vieron crecer como artista, un tiempo en el que experimentó y jugó musicalmente para encontrar el camino que quería seguir y los sonidos son los que se sintiera más cómoda, además de construir y conocer a su equipo. Pero actualmente decidió ser Gabriela Villalba, un nombre más fuerte y serio. Siguió su carrera como solista porque prefiere tener control y poder sobre su proceso de creación, trabajar según sus propios gustos antes de apostar por fórmulas o proyectos como una “Girl Band”, o de intentar reunirse con alguna de sus agrupaciones anteriores. Prefiere trabajar como quiere y con quien elige, colaborar con quienes elija y arriesgarse a hacer puestas en escena diferentes. Incluso, tiene un proyecto de música alternativa mezclando tribal, electrónica y sonidos tradicionales ecuatorianos en Los Ángeles donde mezcla tendencias que no se esperarían de una estrella pop (Pero no muestran sus rostros, así que no diremos cómo se llama).

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Imagen: Isabel Zuluaga Mesa

El nuevo sencillo de esta etapa se llama “París” (después de Psycho, de 2013) una canción escrita junto a la caleña Ximena Muñoz. Escucharon un track compuesto por Orlando Vitto – su productor-  que otro artista no había incluido en su repertorio. La reestructuraron partiendo desde cero, creando una nueva melodía y co-creando las letras en un proceso tan fluido que según Gabriela, no tomó más de media hora. Grabaron el demo ese mismo día y en la versión final se mantuvo la voz de la versión original por lo profundo del sentimiento que le imprime a su interpretación. En efecto, la canción nace de un amor a distancia que se mantenía gracias a la tecnología y que estaba reunirse en París, encuentro que por cosas de la vida no sucedió cuando estaba planeado. Habla del sentimiento de añoranza y nostalgia de un amor construido por chats y videollamadas y de cómo a pesar de la frialdad de la tecnología, hay alguien a quién amar del otro lado de la pantalla.

Pero el video, del que Gabriela es coproductora, también cuenta una historia similar. Habla de un Storm Trooper que por azar del destino y la incertidumbre representados en las cartas tiene que viajar a un planeta llamado París G84. Lleva su bandera azul (la bandera no oficial del sistema solar) en una misión para buscar agua, llegando a un lugar árido, mientras ella se sumerge entre agua y flores, diciendo que es lo que él está buscando. Una Sci-Fi Chick Flick, como la define Gabriela, una apuesta visual retro-futurista que se escapa a lo que se espera, una historia diferente con una actitud atrevida, arriesgada, propositiva y muy divertida que impregna el video y en general al disco que viene.

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Imagen: Isabel Zuluaga Mesa

Para Gabriela, la coproducción del video fue una experiencia fascinante y decidió que quiere seguir coproduciendo sus videos. Por supuesto, esto lo ha hecho de la mano de un gran equipo, pero que sean personas que hagan propuestas arriesgadas y divertidas, tales como Canek Kelly (Dirección), Ximena Romero y Ana Lucía González (Producción), Vera Park (Dirección de Arte), entre otros. Por eso mismo tampoco quiere volver a las grandes disqueras: incluso, tuvo propuestas en las que se le ofrecía usar su voz e imagen, pero sin trabajar con su equipo ni su música, algo que no considera correcto. También le ofrecieron un contrato en el que le daban todo, menos la publicación de su trabajo, es decir, formar parte de un catálogo sin que por ello haya compromiso de que pase nada con ella (algo que advierte a los músicos más jóvenes), así que prefiere hacer su arte de manera independiente, no hacer lo que le dicen que haga, expresarse y encontrar sentido en lo que está haciendo promocinándolo por los nuevos medios de difusión como las redes sociales. Para Gabriela, hoy en día un artista necesita un buen equipo de trabajo, muy buen manejo de redes y sobre todo buenas canciones.

Pero para ella no todo ha sido fama y estrellato, es una persona sensible y que no puede ser indiferente a muchos problemas sociales que durante su paso por Kudai conoció y la encaminó al servicio a la comunidad. Por eso se ha abanderado de varias campañas sociales enfocadas al amor propio y el trabajo social. Sabe que con la música tiene el poder de ser escuchada y por eso lo usa. Pero además, vivió en carne propia una de estas problemáticas: en Kudai desarrolló una bulimia nerviosa, un trastorno en el que la ansiedad la llevó a comer demasiado y a “devolver” todo. Tras tres años en silencio, cuando su cuerpo le pasó cuenta de cobro, y tras colapsar después de un show en Bolivia, se dio cuenta de la gravedad del problema. Hoy es consciente de la importancia de hablar sobre los problemas, además de las secuelas que, por guardar silencio, quedaron en su cuerpo.

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Imagen: Isabel Zuluaga Mesa

Pero tomando las cosas malas y convirtiéndolas en algo nuevo y mejor, se dedicó a estudiar nutrición holística para conocer su cuerpo y a dar a conocer los desórdenes alimenticios e invitar a los jóvenes a hablar sobre ellos, porque el desconocimiento de estas temáticas y evadir lo que ocurre son la raíz del problema. Empezó con la Dra. Verónica Espinoza con la campaña “yo me quiero como soy” en Ecuador. Actualmente trabaja con Cy-Zone en la campaña “Quiérete”, enfocada en los desórdenes alimenticios, peor su objetivo es hablar de autoestima, respeto, amor propio y matoneo en un mundo lleno de matoneo y autopromoción terriblemente dañinas. No lo hace por su responsabilidad como artista, sino como persona. No es una conferencista que se para a hablar en un auditorio, sino una amiga que se sienta a charlar con las jóvenes y contarles una historia real.

La de Gabriela es la historia de una mujer que se empodera de su camino. Que toma situaciones aparentemente negativas y las convierte en algo mejor. Por eso ha tomado las riendas de su carrera musical expresándose y siendo una artista versátil y con capacidad de reinventarse. Ella diseña su vida enfrentando miedos, al qué dirán, a su propia timidez… Por eso, lucha por sus sueños, porque para ella, si no se lucha por lo se que ama en la vida, ¿qué sentido tiene todo esto? Pero eso sí, si se va a luchar, debe ser hasta el fondo, que sin importar qué pueda pasar, como un kamikaze contra viento y marea. Al final, lo que pase siempre va a ser mejor que no hacer cosas. Eso es el Pop con ovarios, la vida que vive una mujer común… fuera de lo común.

Los dejamos con el video de París

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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