Revista El Muro

Te presentamos esta excelente obra de ciencia ficción

Por: Juan Ramón Vera Rodríguez

Hay muchos libros que son como una hamburguesa. Es decir, se le saborea, se siente bien de haberlo comprado, de llevarlo entre las entre las manos, de acariciar el papel… Y finalmente uno lo devora. Sabe bien, no es más, su trascendencia se queda en la lengua mental de degustar palabras, sin que pase al subconsciente y quede ahí dando vueltas, se puede decir, por el resto de la vida. Hay otros, como el presentado en esta ocasión, que desde que lo leí ha estado produciendo en mi cabeza diferentes alternativas de la realidad. Es una de esas novelas que intoxica la mente del lector, haciéndola retorcerse y encarnizarse para producir algún razonamiento que haga posible comprenderla del todo.

No sé si esté exagerando. La mejor manera de saberlo es leyéndola.

Como en toda novela de ciencia ficción que se respete, se denota contundentemente el peligro en que se pone la humanidad al querer manipular una fuerza desconocida. En este caso, tal fuerza es la capacidad de viajar entre universos paralelos, o tiempos paralelos, o realidades paralelas, como se quiera llamar. Científicos del ejército de los EE. UU de este universo (en el que yo escribo esta reseña y usted la lee), se encuentran accidentalmente con un hecho que les permite transportarse a otro (en el que tal vez usted publique la reseña y yo la lea), en el que la unión soviética no fue ese gran oponente en la época que se recuerda en nuestra historia como guerra fría.  Pretenden después aparecer de repente en el territorio ruso de este universo. En el hecho, se ven involucrados personajes de muchas naturalezas, de variadas ambiciones y perversiones, de diferentes universos, pero con el mismo rostro y el mismo día de nacimiento. Las consecuencias no se hacen esperar y empieza a hacerse visible la aniquilación total para la población de algunas Tierras.

 

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La trama planteada conecta una cantidad de situaciones que a mi parecer fueron bien manejadas. No se extralimita con detalles fastuosos como extrañas vestimentas, o con personas que tuvieran la capacidad de volar sólo por ser de otro universo. No llega al extremo tampoco de saturar las páginas con datos científicos (aunque hay que tener un minúsculo cúmulo de ciencia en la cabeza). No abusa de la erudición, por lo que no pretende desentrañar la máxima capacidad del lector para filosofar, aunque sí lo lleva por algunos senderos de la mente humana que poco son recorridos. Por último, hay acción. A diferencia de Los propios dioses de I. Asimov (novela más erudita y científica, pero no menos buena), hay más acción, lo que la hace más entretenida, pero sin llegar a ser una simple hamburguesa.

Entonces, la recomiendo. Es corta pero de lenta masticación. No se gasta una eternidad leyéndola, pero tampoco puede pasársele rápido, porque puede llegar a desestimarse su valor. Además, tal vez lo más importante, resulta bastante educativa y emancipadora de la imaginación, es decir, contiene otro placer escondido, además del simple hecho de leer.

Calificación: 4.5/5unaestrellaunaestrellaunaestrellaunaestrellamediaestrella

Imagen reproducida desde http://lacuestademoyano.blogspot.com/2014/07/la-llegada-de-los-gatos-cuanticos-de.html

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