Revista El Muro

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

Para describir “Gravedad” (2013) en una palabra, se puede decir: “tensionante”. Aunque empieza un poco lenta, esa falta de velocidad no supera los primeros 5 o 10 minutos. Desde ese momento, es una película que sencillamente tiene al espectador agarrado de su silla, sintiendo vértigo y atento a todo lo que pasa en la pantalla.

La historia de “Gravedad” es más bien sencilla: la doctora Ryan Stone (interpretada por Sandra Bullock) está a pocas horas de terminar su primera expedición espacial para reparar el telescopio Hubble, cuando una lluvia de basura espacial producto de la explosión de un satélite ruso atrapa a  toda la tripulación de la “Explorer” (la nave en la que viajó para realizar la misión), dejándola a la deriva y con poco oxígeno, pero acompañada del veterano astronauta Matt Kowalsky (George Clooney), con quien debe emprender una carrera contra el tiempo para llegar a la Estación Espacial Internacional y así lograr salvar sus vidas y regresar al planeta tierra antes de ser alcanzados nuevamente por los pedazos orbitantes de satélite, que viajan a una velocidad mayor a la de una bala y que han destruido toda forma de comunicación con la base en la tierra.

Aunque no llevaba mayor expectativa, salí gratamente sorprendido de la película. La dirección de Alfonso Cuarón y el trabajo de producción de Cuarón y David Heyman valen los 100 millones de dólares que Warner invirtió en la producción. Un muy buen manejo del 3D y excelentes efectos especiales hacen que “Gravedad” tenga todas las condiciones para ser una gran película de ciencia ficción, pero el libreto la convierte en un excelente drama y thriller de supervivencia. Las actuaciones de Clooney y Bullock (que entre otras cosas, son los únicos actores a los que se les ve la cara) logran transmitir al espectador la angustia, esperanza, desconsuelo o fe que podría vivir un astronauta poco o muy preparado en una situación similar. Así mismo es interesante el manejo de la cámara de primera persona, que transmite al espectador una vista privilegiada sobre lo que sienten y viven los personajes. Aunque eso marea.

 

 

Aunque es una gran película, no me gustó del todo el abuso de los clichés nacionalistas. En efecto, cuando se hace referencia a un país o se visita la estación del mismo, se ven los elementos cliché, tal como el vodka cuando se habla de los rusos o las raquetas de ping pong cuando se trata de los chinos. Así mismo, todo el problema empieza cuando los rusos (malos) explotan con un misil un satélite espía con desperfectos. En ese sentido, se nota la “gringada” presente en casi cualquier película. También abundan las críticas a la inexactitud científica de algunas escenas importantes para la trama.

Sin embargo, estos son aspectos menores: la película es sencillamente tensionante de principio a fin, y es resaltable el hecho de no haber abusado de la belleza de Bullock o Clooney sino haber construido una buena historia centrándose en el drama espacial sin desviarse con elementos irrelevantes para la trama aunque sean indudablemente taquilleros, al punto de no haber hecho una escena de pezón tipo Spiderman 1 cuando tenían la oportunidad. Es una película que vale la pena ver (especialmente aprovechando la tecnología 3D o Imax del cine) para pasar un rato emocionante y divertido.

Lección gratis tras ver la película: si algún día llegan a ser astronautas, aprendan a manejar la cápsula de emergencia. POR FAVOR; aprendan a manejarla.

 

 

imagen central tomada de http://www.chicagonow.com/cinemajaw-movies/2013/10/gravity-review-you-dont-have-to-be-high-but-it-would-help/

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