Revista El Muro

Hablamos con Carlos Reyes y Natalia Silva, dos de las cabezas tras el proyecto “Hecho en Bogotá”, una apuesta escénica y musical que rompe las convenciones con el fin de ayudarnos a reencontrarnos con la identidad que todos, vengamos de donde vengamos, tenemos como bogotanos.

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

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Imagen: LaCompañía

Hecho en Bogotá no es una obra de teatro, ni un concierto, ni una muestra de danza. Es todo, pero a la vez, no es nada de eso. En palabras de Natalia Silva, su directora, es una suerte de mezcla del concierto teatral con el género musical, pero tampoco es ninguno de los dos. Es una interesante propuesta en la que ambas corrientes se mezclan, formando una historia atravesada por la música en la que se combinan todas estas formas de arte creando una dramaturgia a partir de canciones clásicas y nuevas del Rock bogotano e incluyendo además elementos audiovisuales.  Actualmente, cuentan con ocho artistas en escena entre músicos, actores y bailarines. Pero además, es una obra con un profundo sentido social y de identidad dedicada a una ciudad con un extraño tejido social y a la que muchos acusan de no tener identidad: Bogotá.

La historia de “Hecho en Bogotá” nació un día en que la mayoría de nosotros nos reponíamos de los desmanes navideños. El 25 de diciembre del año pasado se celebró  un “fiestrabajo”, una reunión en la que todos los aliados y amigos de LaCompañía proponen proyectos creativos para elegir qué proyectos  quieren hacer. Entre todas estas ideas estuvo la de Carlos Reyes (de Carlos Reyes y la Killer Band), quien dijo que quería hacer un homenaje al rock bogotano que no fuera simplemente una banda tributo ni un concierto o un circuito de bares, sino que quería ir más allá. La idea caló y Natalia e Iván Silva se subieron al bus, sin saber muy bien a qué bus se montaban.

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Imagen: J.P Coca

Carlos Reyes y LaCompañía  ya habían trabajado juntos. Coprodujeron el video de “El momento perfecto” y han hecho varios conciertos. Pero además de eso, Reyes venía montando covers de agrupaciones bogotanas y viendo que al público le gustaba decidió proponer el proyecto. Todo nació cuando el músico vivió en Nueva York unos meses y visitó las calles de las que hablan las canciones, para darse cuenta de que en su camino por el rock bogotano había vivido experiencias y recorrido parajes que si alguien las  hubiera contado, generarían el interés que generan las que vienen de afuera. Y así, en un ejercicio de observación propia, volvió al rock bogotano a reencontrarse con esas canciones que cuentan la historia de su ciudad. Así.,  al hablar con LaCompañía , ya estaban listas varias canciones de bandas como La Pestilencia que narran las historias de nuestras calles. Y así, teatro y rock se empezaron a mezclar.

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Imagen: J.P Coca

Después fue necesario conocer mejor el mundo en el que vivían sin conocerlo. Pasaron casi un año navegando por investigaciones como la de Humberto Pérez, Andrés Ospina y Pablito Wilson. Allí encontraron que no hay mucha identidad entre los rockeros bogotanos: muchos creen que Kranken es bogotano o que La Pestilencia es paisa. Así mismo, se dieron cuenta de que estaban enfocados entre los años 80 y 90 (por su edad) pero el rock bogotano es más, tiene más de cincuenta años de historia poblada por agrupaciones como los Flippers, los yetis y los Speakers. El rock es muy amplio y por eso la selección musical definitiva incluye muchas variaciones y  recoge sonidos reconocidos y desconocidos, pero que marcaron la historia de los sonidos bogotanos. La idea en últimas fue hacer  un quijotesco homenaje a los Quijotes de nuestra historia, a los que se enfrentaron a los molinos de viento de la sociedad a punta de música. Es, como dijo Iván Silva a su equipo, “hacer una sanchopanzada”

Y el equipo se fue construyendo sólo. Árbol Naranja  fue de los primeros aliados de la propuesta y los están guiando en la obtención de recursos económicos y de alianzas, y de hecho fueron quienes tuvieron la idea de hacer un showcase para conseguir recursos económicos y amigos que se apasionen con la idea. Y se empezaron a vincular también artistas de primera categoría: La búsqueda de imágenes propias de la ciudad enamoró a músicos como Shine Deges (The Black Cat Bone), Patricio Stiglich (Patricio Stiglich project) y Sandro Londoño (Bulldozer), y a actores como Juan Barona, Erika Villarraga, Paola Ramírez y Adela Espitia. Todos unidos por el interés en el proyecto, la ciudad y el amor por el  rock. Escritores, músicos, artistas… entusiastas que se enamoraron del proyecto, y aunque ahorita son ocho en escena, esperan llegar a ser catorce. Eso, sin contar con un excelente equipo de producción que ha llegado a la idea también por puro amor. El proyecto ya tiene una energía propia qué ha logrado seducir incluso Bogotart, el gremio de grafiteros, o al escritor Pablito Wilson, que está a cargo de la presentación del showcase.

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Imagen: J.P Coca

La fuente principal de inspiración para la estructuración de la historia es La Familia Rotich de los Ciegossordomudos, y narran la historia de esta familia usando canciones de diferentes épocas y géneros que tienen en común haber nacido en la ciudad. Ya han preseleccionado 23 canciones bogotanas en español para poder construir una dramaturgia que abarque desde los años 50 hasta la actualidad. La banda sonora incluye a Cascabel, Aterciopelados, Ciegossordomudos, la Etnnia, Hora local… además de composiciones originales de la banda.  El ejercicio, en últimas, fue buscar las raíces del rock bogotano, hablar con los guerreros veteranos de esta causa rockera y entender cómo lo vivieron ellos. Todo para hablar con ellos, oír sus historias y darles las gracias.  Historias de sueños rotos contadas por leyendas que nunca se consolidaron, pero a los que el rock bogotano les debe todo.

Pero más allá de eso, es una estrategia para decirnos a todos que Bogotá es de todos, que hay mucho ruido pero es un ruido que es nuestro. Así, intentan encontrar un discurso del orgullo de ser bogotano, pero no un orgullo por haber nacido acá, sino de ver lo que la ciudad le permite al individuo… que si lleva 6 meses en Bogotá ya la conoce, la ama y la odia… ya está metido acá, ya es bogotano. Es una perspectiva distinta de la pertenencia a la ciudad que permite surgir con proyectos de estudio, trabajo, vida…  esta es una forma de retribuir a esta ciudad y ver que el orgullo no obedece simplemente al capricho sino a las oportunidades que nos brinda para ser y realizarnos. Es una ciudad llena de jóvenes migrantes que vienen acá y construyen su vida. Bogotá es una ciudad que suena a rock… un rock en el que caben desde Darkness hasta Sidestepper, a diversidad. Veintitrés canciones no hacen justicia al rock bogotano, pero estos artistas  son conscientes de que ningún número lo podría hacer.

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Imagen: J.P Coca

Una crítica fácil es decir que el rock no es bogotano, ni siquiera colombiano. Pero en rigor y en el mismo sentido, ni el pasillo es colombiano entonces. Somos herencia de músicas españolas, indígenas y africanas. Según Reyes, la identidad del bogotano es la no-identidad, como la del rock, en donde caben sonidos muy diferentes y aparentemente sin nada en común. Pero nuestra juventud, siempre rebelde ante una sociedad con ínfulas de metrópoli pero a la larga mojigata y que busca estereotiparse en el “cachaco” que existía antes del Bogotazo, esa juventud tiene por banda sonora las diferentes formas del rock. Es la característica de lo urbano bogotano: la diversidad e indefinición de Bogotá es la diversidad del rock, que más que un género musical es una actitud, así como ser bogotano, que más que una identidad, es un acto de amor, paciencia y fe.

Y resulta arriesgado unir dos corrientes que están “en su mejor momento”, que cuentan ambas con el festival más grande de América Latina (rock al Parque y el Festival Iberoamericano de Teatro), pero que no resultan sostenibles.- es trabajar por amor con una fe que hay que revivir cada día en una industria que podría ser enorme y no lo es, pero día tras día renace para que exista una voz contestataria. Las industrias que han crecido y han muerto por la violencia o la sociedad, se refugian en el underground y vuelven a crecer. En palabras de Natalia Silva, “es un leimotif…  es mierdero, mierdero, mierdero, y luego todo se recompone”.  Como  Bogotá.

Los dejamos con el trailer:

Para saber más y conocer adatos interesantes sobre el rock capitalino, visita  “Hecho en Bogotá” en redes

Fe de erratas: Esta nota fue alterada para incluir fotografías y videos oficiales del showcase facilitadas por el equipo de trabajo de LaCompañía, además de la corrección de algunas imprecisiones y errores ortográficos. 

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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