Revista El Muro

 

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

 

 El Muro: ¿Cómo nació la idea detrás de “historia de un olvido”?

Tomás: simplemente pensé que Logicomix había contado tan bien la historia de la lógica moderna que tal vez valdría la pena concentrarse en contar bien la historia, menos conocida, de la filosofía y de la lógica estoicas. Ese es el comienzo de la película desde mi punto de vista.

 

El Muro: ¿Cuál es el objetivo del proyecto en general?

 

Tomás: poner en manos del lector contemporáneo el mundo de los filósofos griegos antiguos.

 

El Muro: ¿Quiénes son sus autores?

Tomás: Yo soy filósofo y profesor de filosofía en la Universidad de los Andes. Me gustan la lógica y la filosofía griega de toda la vida, aunque mi área de trabajo sea la filosofía contemporánea. Soy un escritor aficionado, nada más.

Alejandro: Soy un dibujante. Trabajo como infógrafo y me gusta hacer ilustración freelance. Esto de la historieta es algo a lo que me gustaría dedicarme con más ​tiempo.

Ah, además hago tiras cósmicas.

(E ilustra nuestra sección “aprende a volar”)

 

​​El Muro: ¿Cómo se conocen y por qué decidieron trabajar juntos?

Tomás: conocí al hermano de Alejandro, Sergio,  en la Universidad Nacional mientras yo hacía mi doctorado. Cuando comenzó el proyecto del cómic, una amiga y conocida común nos puso en contacto. A Alejandro le sonó y listo. Creativa y personalmente nos entendimos muy bien desde el principio.  Eso es todo

Alejandro:​ ​Desde la primera reunión, por allá en el 2012, me empecé a animar con el proyecto que empezó a tomar forma desde hace un año, más o menos.

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El Muro: Más en general, ¿por qué apostarle a una idea como hacer un cómic en un país de poca lectura?

Tomás: porque si uno no es capaz de leer un cómic, nunca va a llegar a leer otras cosas. En realidad, un cómic puede ser el preámbulo a una vida de lectura voraz, como lo muestra la biografía de varios escritores famosos. En el siglo XIX y principios del XX, algunos niños que leían a Verne, a Salgari, a Dumas se transformaron  en  escritores maravillosos. Lo curioso es que Verne y compañía en su momento fueron considerados menores o no serios, algo que no les importó mucho a sus jóvenes lectores. Guardando las proporciones, lo mismo puede suceder con el cómic ahora.

​Alejandro: ​En este país el cómic se lee, el problema está en que no se distribuye como debería. De pequeño recuerdo que me gustaban las revistas de historieta, pero conseguirlas era muy difícil, o carísimo. Ahora, si pensamos en lo poco lectora que es Colombia, es algo en lo que deben trabajar las instituciones educativas, y algo en lo que el cómic puede colaborar si se le da la oportunidad.
El Muro:  ​​¿Lo conciben como algo para educar o entretener?

Tomás: lo concebimos como algo que debe valer por sí mismo, como un producto que a su usuario le guste y le sea útil, sin más adjetivos. 

​Alejandro: Yo quiero que la gente se entretenga, y que de paso aprenda algo. Eso sería genial.​
El Muro: ¿Y por qué elegir la filosofía como tema central del comic, y sobre todo, no elegir a un filósofo popular, sino a uno relativamente desconocido?

Tomás: Porque el guionista tiene el defecto personal de ser filósofo y porque la historia de los filósofos conocidos está contada y vuelta a contar. Ahí no hay mayor reto creativo. Con Zenón de Citio es a otro precio. Está todo por hacer. 

 

El Muro: ¿Qué tal van las ventas?

Tomás: bien. Mejor de lo que esperábamos, pero no tan bien como para permitirnos que los lectores de El​Muro no lo compren.​

 

El Muro: ​​¿​D​ónde se podrá adquirir después de la feria?

Tomás: en principio, a través de la página de Facebook de la editorial  (https://www.facebook.com/editorial.ltda). Pensamos hacerle otro lanzamiento pronto, del que ya les informaremos, y a finales de mayo o a principio de junio tenerlo en librerías. A todos nuestros clientes potenciales queremos pedirles un poquito de paciencia con una editorial nueva como Dendros Ltda, que da sus primeros pasos en los difíciles y costosos procesos de la comercialización y distribución. Por ahora, pueden seguir este link o esperar un poco, que en Junio ya estará disponible en algunas librerías.

 

​​El Muro: ¿Vienen más libros?

Tomás: vienen. El siguiente es la continuación de este. Y el título ya nos ronda la cabeza pero es secreto por ahora.

​Alejandro: ​Quedaron misterios sin resolver en esta entrega, y que se explicarán en un próximo tomo. ¿Fue Zenón secuestrado por extraterrestres que le enseñaron su visión de la filosofía? ¿Fue acaso hércules quien le enseñó a luchar? ¿Sobrevivió al naufragio gracias a la ayuda de Poseidón?

 

El Muro: ¿Cuál es la perspectiva del género de la novela gráfica en Colombia?

Tomás: Yo veo talento y gente que se organiza cada vez más en un nicho de mercado. Me gustaría un poco más de rigor en el público y en los artistas y una forma de detectar y apoyar en este campo al dibujante y al guionista talentosos. Soy optimista en todo caso. 

​Alejandro:​ Hasta hace muy poco nadie creía en este género, pero gracias a muy buenas publicaciones, la gente ha empezado a cogerle cariño. Todo depende de que las personas con talento se muestren, pero falta algo de apoyo por ese lado.

El Muro: ¿Qué opinan de este auge de la novela gráfica y el c​ó​mic que se podía ver en la feria del libro?

Tomás: que es un fenómeno que no se puede negar, pero que habría que capitalizar artística y no solo comercialmente. Necesitamos un público exigente, no necesariamente masivo, y unos autores que respondan a la exigencia y que se exijan a sí mismos. Lo que me preocupa de la Feria es que el pabellón de la caricatura ni siquiera tenga espacios adecuados para que los autores puedan firmar sus libros, como nos pasó a nosotros. Necesitamos dignificar el cómic y a los grandes artistas que lo hacen posible y eso se aplica a Colombia. Por fortuna, ya hay publicaciones como Revista Larva en las que se hace un trabajo muy serio y encuentros como Entre Viñetas en donde se reúne el gremio.   

Alejandro: Las historietas y las novelas gráficas se ven mejor cuando están por fuera del pabellón de caricatura. Entre libros de literatura, como los de editoriales independientes, ganan muchísimo más estatus que entre el mercado persa en el que se convirtió ese espacio.​

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El Muro: ¿Van a seguir en la filosofía?

Tomás: eso solo la historia y nuestro público lo dirán. También queremos hacer algunos con ciencia y otros con arte. 

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El Muro: ¿Cómo los ha recibido la crítica? No sólo el producto final, sino la idea en general

Tomás: hasta ahora muy bien pero estamos pendientes de un par de reseñas de gente que sabe mucho de cómic para ver cómo salimos librados. Uno de los comentarios que más hemos recibido es, justamente, que la idea general es atractiva.

 

El Muro: ¿Qué obstáculos encontraron?

Tomás: el de toda editorial pequeña. Es decir, trabajar con un presupuesto limitado y con ciertos inconvenientes para la distribución y la comercialización. También hubo otra dificultad que ahora nos parece gracioso confesar, pero en su momento parecía fatal. El Ministerio de Cultura rechazó nuestro proyecto cuando lo presentamos a una convocatoria de estímulos a la creación y necesitábamos esos recursos para terminar el cómic a tiempo. Yo, con todo respeto por el Ministerio, no le creí a los jurados, le dije a Alejandro que siguiéramos y al final salimos a tiempo para la feria.    

 

El Muro: ¿Qué apoyo recibieron?

Tomás: anímico y moral mucho. Financiero, ninguno. La editorial la conformamos Ana Rico, Gustavo Silva, Martha Echeverri y yo, Tomás Barrero. Todos los socios pusimos plata y tiempo hasta tener suficiente dinero como para financiar la producción del cómic. Pero, y aquí hablo como representante legal y a nombre de los otros socios, la editorial puede decir con orgullo que no debe un peso, que el presupuesto estuvo ajustado y que el producto final es, desde nuestro punto de vista por supuesto,  tan bueno como lo soñamos. Hicimos un primer trabajo muy digno y estamos felices por eso.

 

El Muro: ¿Qué mensaje darían a cualquier persona que quiera iniciar algún proyecto alternativo pero no se atreve por miedo, pereza o cualquiera de las excusas que uno siempre saca?

Tomás: que hubo una vez en Grecia un comerciante de telas que naufragó y lo perdió todo, que sin tener nada encontró en sí mismo la fuerza de ánimo para fundar una de las escuelas filosóficas más importantes de toda la historia y que su secreto fue dominar todos esos obstáculos internos (pereza, miedo, desidia) que nos inventamos para no hacer lo que nos gusta.

 

 

Ilustraciones extraídas del libro. Reproducidas bajo autorización.

 

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