Revista El Muro

Mauricio Moreno habla sobre el escándalo de Germán Garmendia y Corferias, la indignación y el mercado editorial

Por: Mauricio Moreno

@Mauromoreno83   

Hola, soy Mauricio y vengo a decirte qué opino sobre tu indignación.

A Andrea Echeverri, una de las personas que más admiro, la conocí en un evento de fans. Y   duré tres días con cara de ponqué tras haber podido intercambiar un par de palabras y un emotivo abrazo con una de las mujeres que más respeto. Tanta es mi admiración que hace un par de días la volví a ver y no fui capaz de saludarla. Cuando entrevisté a Saúl Hernández estaba tan nervioso que me temblaba la voz de la emoción. Y sé que me pondría igual si llegase a charlar con Rubén Albarrán, Fernando del Castillo, Ozzy Osbourne, Jon Bongiovi, Roko Pachukote o muchos tantos que de alguna forma u otra marcaron mi infancia y mi adolescencia, a pesar de poder decir sin nostalgia que también tuve veinte años (y ojo, es a propósito que no nombro literatos… y sí, me gusta Bon Jovi). Poniéndose la mano en el “considere”, al menos yo pude entender que si un adolescente tiene la oportunidad de hablar con la persona que admira,  se arme un despelote tal como el que se armó en Corferias. Si a mí me dicen que puedo ir a conocer a James Hetfield, hago la fila también.

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Imagen: Youtube

Germán Garmendia la supo hacer: tiene fama y fortuna parándose frente a una cámara a echar chistes bobos, como el Hombre Caimán, el Mocho Sánchez o Paloma Valencia, pero él solito. Vi sus videos un par de veces y me reí, porque el muchacho tiene gracia. Y si su canal le parece sonso, Youtubers hay de todo tipo y estilo, no sólo de chistes, así que satanizar a una comunidad entera por lo que pasó el sábado es completamente vacío y muestra tremenda ignorancia sobre lo que hacen los jóvenes con una cámara y movie maker hoy en día: así como hay soberanos  idiotas, hay chicos y chicas muy inteligentes compartiendo cosas chéveres. Hasta mi primita tiene un canal sobre estilo de vida, y es simpático.

Y ya vi madrazos contra la cultura colombiana, que los jóvenes no leen, que tumben a la Ministra de Educación, que esa es la tal paz de Santos, que el tal Peñalosa no existe, que culpa de Petro, que todo tiempo pasado fue mejor, que José Galad para presidente para que nos ponga en cintura… Lo de siempre, la indignación eterna del colombiano que cambia el mundo haciendo like en una foto en Facebook y escribiendo amén para que Jesús salve a la niña con cáncer. Cuando haya un nuevo escándalo o juegue la selección, esto quedará en el olvido. Como siempre.

Entiendo la agriera a la intelectualidad colombiana porque la vivo. Mientras uno suda para sacar productos de  calidad, con un sello propio y hechos con cariño, ante todo, la competencia saca una nota con los 10 mejores escotes del festival del picnic y se gana millones de clicks, likes y compartidos (y cuando la difusión del producto depende de eso, importa) llevándose la cuota de mercado que uno busca con semejante bobada. Entiendo que eso molesta, pero es algo que hay que agarrar con pinzas: no es sencillamente la satanización de lo que hace Garmendia o la competencia. O hasta Vallejo con sus repetitivos madrazos de lugar común…  Si esas cosas existen, es porque tienen público: cada quién elige lo que consume, y el productor sencillamente responde a lo que el consumidor quiere. Y si uno analiza un poquito mejor, lo entiende.

Lo que si resultó doloroso fue hablar con varios amigos que trabajan en editoriales. Por supuesto, el cierre de Corferias el Sábado los afectó, es uno de los días de mayor venta y les cerraron la puerta temprano para recibir mayormente a personas que iban a un evento en particular. Personalmente, no he podido asistir a la feria más que para un conversatorio, pero ese día vi una muy baja afluencia de público. Yo no soy de editoriales grandes, me gusta más leer lo que está saliendo hoy en día, conocer los sueños y esperanzas de nuevos escritores y editores que se la juegan por el arte colombiano con empresas pequeñas que apostaron, casi que a todo o nada, sus ahorros para tener un espacio en la Feria del Libro… los grandes afectados por el cierre.

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Imagen: Youtube

Pero ¿quién piensa en ellos y en sus escritores? ¿Acaso ese público indignado por Garmendia ha asistido a las múltiples presentaciones de libros? ¿Por qué, entonces, varios conocidos me dijeron ayer que sus ventas están bajas o muy por debajo de la expectativa? Es muy fácil quejarse de lo mal que está nuestra cultura, pero es más difícil conocer y apropiarse de esa cultura. Y antes de responderme con un madrazo heredado de la conferencia de Vallejo invito a preguntarse: ¿Cuántos libros compró fuera de las grandes editoriales este año? ¿Cambia el canal o el dial cuando ve que entrevistan a un autor que no conoce? ¿Va al baño si le dieron un espacio en las noticias a un artista nuevo? ¿A cuántas conferencias y lanzamientos de autores relativamente desconocidos asistió en la feria? Usted, que tan mal habla de la cultura colombiana, ¿qué tanto hace por conocerla?

A principios de la semana pasada recibí una de las noticias más bonitas de mi vida: iba a presentar un libro en la Feria. Y más aún, uno en el que participé al lado de escritores que admiro muchísimo. Un honor al que no le hice mayor bombo en la revista, pero con el que me puse insoportable en mis redes sociales personales. Si lo quieren, pueden encontrarlo en el Stand de la editorial 531, en el pabellón 3, y hasta se los regalo (Digan que les regalen una descarga de “Red”, que mando a decir yo). No digo esto (solo) por la cuña, sino para que se entienda que no hablo por hablar: Yo soy uno de esos autores noveles afectados por el asunto Garmendia. Y ni por esas satanizo al muchacho: bien por él si la supo hacer. (nota: Pueden descargar gratis red Acá: http://editorial531.com/publicaciones/Red.pdf)

No estoy defendiendo esa idea romántica de colombiano compra colombiano. No todo lo que se hace es bueno y el peor libro que he leído en mi vida es de un autor de acá. Pero lo cierto es que si no nos preocupamos por conocer esa cultura que criticamos, si no apoyamos a la industria, si no nos preocupamos por culturizarnos y nos limitamos a ir a la feria para tomarnos seflies y posar de intelectuales por los libros que compramos caros en uno de los  múltiples stands de la papelería más sobrevalorada del país, no veo por qué quejarnos de lo de Garmendia.

En ese sentido, todos somos suscriptores de “Hola, soy Germán”: nos dejamos llevar por modas, youtuberas o intelectuales, sin un pensamiento crítico medianamente profundo que medie esa elección. Llámelo Vallejo,  Alexievich, Garmendia o como quiera, a usted también una gran editorial le dijo qué leer, y no por bueno o malo, sino porque así ellos venden más. En últimas, obedecemos cuando nos dicen qué debemos leer si somos de izquierda o derecha, católicos o ateos, intelectuales de cafetín o papanatas del montón.

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Imagen: Youtube

Todos somos tan borregos como los cincuenta mil que fueron a que un muchacho les dijera “Hola, soy Germán”. Y el que no lo sea, que compre un libro al azar en una editorial pequeña  simplemente porque le llamó la atención el título: puede que lo haga vomitar de lo malo que es, pero al menos experimentó algo fuera de la seguridad de lo que le dijeron que debía comprar. Esa es la verdadera forma de soltarse de la sumisión intelectual.

Pero no es culpa de las editoriales malignas que quieren controlar al público. ¿En serio ustedes creen que “Padres e Hijos” duró tanto  por bueno? No, pero ha sido uno de los mejores productos de la TV colombiana porque todos nos indigestábamos con las aventuras de Charlie y Daniela por años. Lo mismo pasa con las editoriales, las disqueras y muchas revistas: A los más grandes lo que les importa es la venta, prefiriendo así productos escandalosos, de salida rápida y ganancia inmediata casi que sin importar el contenido. Y ahí viene #ChupaElPerro, puede ser el nuevo Quijote, puede tener la profundidad que el programa de Jota Mario… a la editorial lo que le importa es venderlo. A todas estas, ¿Cuántos de ustedes, Súper Genios de la Mesa Cuadrada, lo han leído para saber que es una mierda… o simplemente lo presuponen?

Y así, a punta de una demanda fofa y voluble, re creamos una cultura mediocre, la que exige ese tipo de contenidos light, se educa con ellos y los transmite, una cultura que apoya discursos tan trasnochados como el machismo y la discriminación, llevando a situaciones como la que se vivió con Carolina Sanin. Porque, insisto, hay un punto donde una editorial se vuelve una máquina registradora y el arte empieza a valerle gorro… y tristemente, sólo responde a lo que el consumidor exige, la dosis diaria de indignación.

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Imagen: Youtube

¿Quiere contendidos de calidad? Demande esos contenidos no comprando lo que le ordenan, mirando canales de youtube que nutran, apagando las narconovelas, viendo buen cine, dando la oportunidad a autores nuevos y dejando de comprar el sabor del día porque por eso es que las editoriales venden ese tipo de contenido. Cuélguele a Julito, que se lo merece. Usted elige con qué nutre su mente, la editorial, el canal o la disquera sólo se lo ponen en el plato. Carajo, ¡que ya nos metieron Zoolander 2! Eso es lo que hace usted del lado de la demanda.

No quiero escupir veneno con lo que escribo, no es mi estilo. Sólo quiero señalar que todos esos que se indignan con lo que pasó con Garmendia seguramente ni son tan buenos lectores como su indignación señala, ni son tan “libres de la cadena opresora de los medios” como creen. a la larga todos somos fanboys y fangirls, y eso está bien, siempre que dejemos de juzgar al prójimo por lo que lee o lo que le gusta. Después de todo, ver pendejadas de vez en cuando también es divertido. Vaya y mire Zoolander o Batman, pero no se olvide de que también está en cartelera Malos Días.

En últimas, todos somos suscriptores del Germán, de Fernando o de lo que sea que nos guste, ya sea que nos interesen los chistes, la moda o que nos insulten. Es más sencillo ofuscarnos por la vida de los demás que encontrar en nosotros mismos por qué nos ofusca, qué  de nosotros vemos reflejado allí. E incluso eso es más sencillo que romper esos límites autoimpuestos.

Perdón por la pastoral.

Pd. La misma joda que pasa con la xenofilia en la música, pero con los libros.

Pd2. Mi amargura con Vallejo se debe a que el señor viene, le echa la madre a todo el mundo con lugares comunes y se va cargado de la plata de un montón de gente sin autoestima, mientras uno la guerrea en modo leyenda para pagar la comida tratando de hacer algo bueno por la cultura y el país. Sus charlas, a mi juicio, dicen mucho sobre él y muy poco sobre la Colombia por la que me levanto a escribir día a día. Lo siento, pero para mí un intelectual no es el que se para a echar madrazos con sus paj… con sus elaboradas ideas, sino quien construye.

Pd 3. si leyó hasta acá, es muy probable que sea mi mamá. ¡Hola mami!. Ya en serio, perdón por la pastoral. Igual, la gente no lee casi nunca hasta el final.

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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