Revista El Muro

 

Por David González.

@ekpirk21

Imagina a una persona haciendo el amor. Supón ahora que mientras lo hace piensa en los recibos que tiene que pagar al día siguiente, en un trabajo importante que no ha terminado o en una discusión que tuvo la semana pasada. ¿Qué tanto crees lo estaría disfrutando? No mucho, ¿verdad?

Algo común a los momentos de dicha total es que nos sumergimos en ellos, les damos toda nuestra atención: el futuro y el pasado desaparecen. Y eso le sucede a cualquier persona mientras hace algo que le gusta mucho. Un gran futbolista, por ejemplo. ¿Crees que mientras corre por el campo de juego y esquiva rivales va pensando en su próximo contrato de publicidad o en una falta que le cometieron dos partidos atrás? Si fuera así, seguramente tendría dificultades para hacer buenas jugadas.

Esos momentos en los que toda nuestra atención está en el presente son profundamente satisfactorios. Algunas personas incluso recurren a actividades peligrosas para lograr ese estado. Alguien que se tira de una montaña empinada en bicicleta tiene que prestarle atención al presente o podría terminar contra un árbol o una piedra. En tanto que desciende a toda velocidad su mente no tiene cabida para nada que no esté ahí y ahora. La atracción de esas experiencias reside, en gran parte, en que al realizarlas no existe otro tiempo que el presente.

Todos tenemos actividades que nos anclan en este momento. Para algunos el tiempo desaparece mientras escuchan o tocan música; para otros, mientras saborean un delicioso pastel; a otros quizás les suceda mientras observan la naturaleza o una obra de arte.

Pues bien, de eso es de lo que trata la meditación: de aprender a sumergirse en el momento presente. Se podría decir, entonces, que la persona que hace el amor y lo disfruta se encuentra en un estado meditativo. Y lo mismo vale para el gran futbolista mientras juega y para el temerario mientras desciende por una montaña en bicicleta.

 

La meditación sirve para crear el hábito de estar presentes, y de esa forma nos ayuda a ser más conscientes de nosotros mismos

“Estar en el presente” suena fácil, pero si te observas un poco, te darás cuenta de que nuestra mente funciona por inercia, y está completamente habituada a vagar entre el pasado y el futuro. Trabaja cuando la necesitamos, pero sigue andando cuando ya no requerimos de ella, y entonces se convierte en un estorbo que nos impide ver con claridad lo que sucede en el momento presente. Es como si después de estar corriendo por largo tiempo nos sentáramos a descansar, pero nuestras piernas continuaran moviéndose.

La meditación sirve para crear el hábito de estar presentes, y de esa forma nos ayuda a ser más conscientes de nosotros mismos. En verdad es una ayuda útil, pues no podemos ser conscientes de nosotros si no estamos presentes. Esto es así porque no nos encontramos en el futuro, que aún no ha llegado a ser, ni en el pasado, que ya no existe: nos encontramos aquí y ahora.

Al final, no se trata de lo que hacemos, sino de nuestro estado de conciencia mientras lo hacemos. Entonces cualquier cosa puede ser una meditación: caminar por un parque, manejar un coche, lavar los platos, hacer el amor… si estamos presentes, todas esas actividades serán formas de meditación. Es por esto que en los monasterios zen los monjes se dedican a las tareas más comunes: cocinar, recoger leña, barrer, responder mails frente a un computador. Su práctica espiritual es aprender a estar presentes en todo lo que hacen.

Hay muchos métodos y técnicas de meditación. Si te interesa meditar, solo tienes que probar alguno. Cuando el método o técnica sea adecuado para ti lo sabrás porque empezarás a encontrar un espacio de silencio y quietud dentro de ti. Algunos maestros cuyas enseñanzas pueden serte útiles son: Osho, Isha y Eckhart Tolle. Osho tiene cientos de libros, cualquiera sirve para empezar; de Isha son muy recomendables ¿Por qué caminar si puedes volar? y Vivir para volar; y Eckhart Tolle escribió El poder del Ahora y Una nueva tierra. En todo caso, puedes buscar sus charlas en YouTube para que te hagas una idea.

 

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

Deja un comentario