Revista El Muro

Te presentamos la polémica película que casi lleva a una guerra cibernética entre Corea del Norte y Estados Unidos

País: Estados Unidos

Presupuesto: US$ 40.000.000

Dirección: Evan Goldberg, Seth Rogen

Reparto: James Franco, Seth Rogen, Lizzy Caplan, Randall Park, Diana Bang.

Dave Skylark (James Franco), presentador de un Talk Show y Aaron Rapoport (Seth Rogen), su productor, quieren hacer  el reportaje del siglo con el fin de  darle credibilidad a su programa, de ese modo consiguen una entrevista  con el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un,  fanático de su programa. La CIA, al enterarse de que ellos tendrán la reunión con Kim Jog-un, les pide que lo asesinen. Dave y Aaron, ayudados por la jefe de Publicidad del líder coreano, se darán cuenta que su misión no es tan fácil como les habían dicho.

Este tipo de películas, sin ser buenas, tienen su público (me incluyo). Cuenta con una buena cantidad de chistes flojos, escatológicos y sexuales, a los que nos tienen acostumbrados los actores principales, además de varias referencias al Señor de los Anillos. Con un James Franco sobreactuado aún más de lo habitual y un Seth Rogen, bueno, en el mismo papel que ha hecho película tras película, nos narran su nueva historia. No sé si su objetivo era el de desmitificar la imagen que se tiene del supremo líder de Corea del Norte o ridiculizarlo. En un punto de la historia el asesinato pasa a un segundo plano, uno de los personajes dice que al morir el líder, este será remplazado por otro, así que toman la decisión que para destruir a Kim Jong-un, es demostrar que es un ser humano que va al baño, llora y siente… porque una de las cosas que siempre se ha dicho es que los líderes del país asiático, es que no van al baño, no sudan, no lloran, que son dioses.

Imagen desde Tree House Theater

La película tiene cuatro puntos que a criterio personal son rescatables. Primero, la hermosa Diana Bang, que ya justifica el soportar la película. Segundo, el cameo de Eminen, Rob Lowe y Joseph Gordon-Levitt burlándose de sí mismos. Tercero, la referencia que hacen a la entrevista Frost-Nixon, donde viene también una crítica, aunque un poco superficial, a la política de los Estados Unidos. Y por último la escena final, que es de acción en toda regla, está bien realizada, a pesar de que haya sido musicalizada con la Firework de Katy Perry. El filme me recordó a “Tintín en el país de los Soviets”, de Herge,  ya que aquí se utiliza el mismo cliché sobre que la abundancia en un país comunista es solo publicidad, particularmente en la escena en la cual llegan los protagonistas a Corea del Norte y les muestran un supermercado lleno de vivires y un niño gordo para que más tarde el personaje de Franco descubra que todo es un montaje fabricado para demostrar que el régimen no es como lo pintan.

La expectativa que se ha generado por la película no es por sí misma, sino por el escándalo a su alrededor. Desde el ataque que sufrió Sony por hackers, que fue atribuido a Corea del Norte, con el fin de evitar su proyección, bajo la amenaza de una ataque militar, que se suma a las incontables amenazas que hace para llamar la atención mundial. El tema ha puesto hasta al mismo Obama a hablar de libertad de expresión y que Kim lo llame mono. Todo ha sido muy conveniente para Franco y Rogen, les ha beneficiado en vez de perjudicarlos, con su primer fin de semana en internet la película  recaudó US15.000.000. Así, lo que puede ser tomado como una estrategia publicitaría hace que una mala película se convierta en un éxito de taquilla. Real o no,  el mundo está viendo The Interview.

Calificación:unaestrellaunaestrella ceroestrellasceroestrellasceroestrellas

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