Revista El Muro

 

Por: Alvaro Vanegas

@alvaroescribe

Francis Lawrence, (que yo sepa, no tiene nada que ver con la protagonista, Jennifer Lawrence), hace exactamente lo que sabe hacer en esta nueva entrega de la saga “Los Juegos del Hambre”. Este director “hizo escuela” en videos musicales de bandas tan importantes como “Ok, Go” y “Greenday”, razón por la que sus películas, —la mayoría—, están cargadas de dramatismo y tienen un ritmo vertiginoso. Él fue responsable de la super taquillera “Soy Leyenda”, no creo que haya que decir mucho más al respecto. En “Los Juegos del Hambre: En llamas” muestra una vez más que este tipo de historias son lo suyo y que “Agua para Elefantes” constituye “esa cosa extraña, pero divertida” que todos hemos hecho alguna vez.

La película es buena, así de simple. No decepciona. La protagonista, que entre la primera parte de esta saga y “Los Juegos del Destino” ha crecido bastante, (como pasa el tiempo y que bien se ve con ese vestido negro en el desfile), hace méritos más que suficientes para echarle tierra a personajes manidos y mal construidos como la tonta hermosa de “Crepúsculo”, de la cual no recuerdo el nombre, o no quiero recordarlo, es igual. Además, esta joven actriz, —y esto puede que sea solo impresión mía— tiene un rostro que cambia muy fácilmente, tanto así que en algunos momentos de la película pensé que era otra persona, y eso resulta fascinante desde cualquier punto de vista. Woody Harrelson, como siempre, lo hace muy bien, Seymor Hoffman, es Seymor Hoffman, y los demás actores no desmerecen.

Es una historia dirigida a un público juvenil, pero que al final nos compete a todos. Cada vez es más evidente lo que pretendía expresar Suzanne Collins al escribir estos libros que se venden como pan caliente en todo el mundo. ¡Revolución!, es lo que parece gritar cada diálogo, cada expresión de los actores, cada plano y cada movimiento de cámara. Sin valerse de obviedades estilo “Avatar” o de personajes unidimensionales y poco creíbles, dignos de una película de Charles Bronson… estilo “Avatar”, esta película tiene un trasfondo verosímil y que sirve como base para entretener sin embrutecer.

enllamas

No es que la película sea “imperdible”, porque no es para tanto, pero si vale la pena pagar la boleta y aguantarse el calor sofocante en la sala. Es ese tipo de películas que hay que ver con las nuevas generaciones y luego, como quien no quiere la cosa, traerlas a colación para saber qué extrajeron los más jóvenes. Obviamente, en esta clase de cine, la forma es más importante que el fondo, pero esos son los tiempos que vivimos, así que a la hora de enseñar, hay que echar mano de todos los recursos posibles, ¿no creen? Por otro lado, es muy entretenida, sin espacio para aburrirse y hasta da la sensación de que se acaba muy pronto.

No he leído los libros, pero cada vez me dan más ganas.

Vayan a verla, no esperen a que la estén vendiendo en  los semáforos, no sean así.

PD: Una queja pública contra Cinemark: Al vendernos las boletas nos pidieron la tarjeta de identidad de la hija de mi esposa, quien ya tiene trece años, que porque “la película es para mayores de doce años”, no obstante, no tuvieron problema con dejar ingresar a una pareja con un niño que no tenía más de tres años, quien, como era de esperarse, ante tanto ruido y algunas imágenes sobrecogedoras, no encontró otra manera de desahogarse que llorar durante gran parte de la película. No sé qué piensan ustedes, pero para mí, eso no es coherente.

Imagen tomada de http://www.pixeantes.com/carteles-de-en-llamas/

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor Página del autor

mm

Revista El Muro

una opinión¿quieres decir algo al respecto?

Deja un comentario