Revista El Muro

En alianza con Caminos de Conciencia, te presentamos esta inspiradora película sobre el perdón y la vida.

Por: Mauricio Moreno (@mauromoreno83) y David González (@CdeConciencia)

Pocas veces una película que se enmarque decididamente en una confesión o una corriente espiritual tiene un mensaje poderoso fuera de ese contexto, tanto que para contarles qué tal nos pareció, Caminos de Conciencia y El Muro decidieron unir fuerzas y valorar una cinta con un mensaje poderoso e importante. Ese es el caso de La Cabaña, una película dirigida por Stuart Hazeldine con guion de John Fusco y protagonizada por Sam Worthington, Octavia Spencer, Graham Greene, Radha Mitchel, Alice Braga y Tim McGraw.

Aunque la recepción de la crítica ha sido bastante negativa (20% la ha considerado buena, la mayoría la considera cursi), la audiencia, que en últimas es el gran juez de este tipo de producciones, le ha dado un 84% de aprobación en Rotten Tomatoes. La recaudación de la cinta ha sido de casi 53 millones de dólares desde su estreno en marzo 3. A nosotros en El Muro y Caminos de Consciencia nos gustó bastante, más que nada, por su mensaje.

La Cabaña es la adaptación cinematográfica de la exitosa novela del mismo nombre (William P. Young, 2007). Se trata del viaje espiritual de un padre de familia que se encuentra devastado tras una tragedia familiar. Al recibir una misteriosa invitación a una cabaña abandonada en medio del bosque, Mack Phillips (Sam Worthington [Terminator Salvation, Macbeth]) tendrá que enfrentarse a sus resentimientos y fantasmas del pasado para poder perdonar y ser libre.

Durante su viaje, Mack verá de frente sus miedos y sus ideas acerca de Dios, de la vida y, sobre todo, del perdón. Tal vez el mensaje más hermoso de la película tiene que ver precisamente con este último aspecto: el perdón. En medio de conversaciones profundas aunque sencillas y de experiencias que rozan el límite entre la realidad y los sueños, Mack caminará hacia su propio corazón y descubrirá la importancia de reconciliarse con Dios y con la vida.

La película, más que buena, es muy bonita. Tiene un mensaje muy poderoso y completo que llega al público sin importar sus creencias religiosas. Las actuaciones son en líneas generales aceptables, el guion es bueno y los diálogos no suenan forzados. Aunque la historia en sí misma es bastante fantástica, el argumento lleva al espectador de manera natural y sencilla a acompañar a Mack en su viaje hacia el perdón y el crecimiento.

Aunque la historia y las enseñanzas se enmarcan en un contexto cristiano, los mensajes que trasmite le llegarán con facilidad a cualquier persona interesada en aprender a perdonar y hacer las paces con la vida. De hecho, la caracterización de Dios en esta película desafía las formas usuales en las que se suele representarlo, lo que de manera juguetona muestra que en el camino de transformación espiritual la forma exterior es secundaria.

Por supuesto, la película tiene fallos. Como dijimos más arriba, más que buena, es bonita e inspiradora. La historia, aunque profunda, es contada de manera un poco simple. Así mismo, algunos de los personajes se sienten un poco desaprovechados a pesar de ser claves en el desarrollo del argumento. Y por último, los efectos… si hay apenas un par de efectos especiales en la película, hay que hacerlos bien.

Pero estas críticas poco importan, la verdad. En un contexto sociopolítico como el colombiano, en un país que necesita tanto perdonar como el nuestro, es una película que vale la pena ver. Y no sólo acá, pues en tiempos tan convulsionados, perdonar y crecer es una necesidad del espíritu. Es un historia con enseñanzas espirituales poderosas tanto en lo macro como en lo micro, tanto en la vida diaria como en la muy necesaria reconciliación de todos nosotros. Un mensaje que puede ayudar a liberarnos y perdonarnos, a crecer como personas, sociedad y humanidad.

                        

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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