Revista El Muro

Te presentamos la nueva y esperada cinta del italiano Roberto Andò, en salas de Colombia el 12 de enero de 2017

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

 El director italiano Roberto Andò vuelve a las pantallas de cine con una película sin tanto baile, tanto brinco ni tanto piupiu, sino con una historia sólida, intrigante y apasionante: La confesión (Le Confessioni). Tal vez resulta menos llamativa que cualquiera de los blockbusters de la temporada de guayabo posnavideño, pero definitivamente es una película que vale la pena ver. Ha estado nominada a seis premios de los que ha ganado dos, incluyendo mejor director en el Karlovy Vary International Film Festival de República Checa. Tiene un aceptable 7 en las críticas de IMDB y no hay información respecto al filme en Rotten Tomatoes.

En una reunión de emergencia del G8 se discutirá una política que saneará la economía del mundo, pero que traerá a la vez mucha pobreza y desgracia. A la reunión, además de los invitados usuales, también asisten una estrella de rock y una escritora de libros para niños (una adaptación de J.K. Rowling y un rockstar genérico interpretados por Connie Nielsen y Moritz Bleibtreu) y un enigmático monje italiano llamado Roberto Salus  (Tony Servillo), un reconocido escritor católico, aficionado a grabar el sonido de los pajaritos y cuya desconoce todo protocolo del mundo de la política y sus lujos.

Encerrados en un hotel de lujo dispuesto para la reunión, todos cenan, se reúnen a tocar guitarrita y tomar vino (porque todo banquero tiene un jipi en el corazón) y la pasan bien mientras el sacerdote  se nota desubicado. Luego, es llamado por Daniel Roché (Daniel Auteuil), presidente del FMI, para que lo escuche en confesión. La día siguiente, Roché amanece muerto. ¿Suicidio? ¿Asesinato? ¿Por qué? ¿Qué secreto guardaba? ¿Qué pensaba de la política que se discutiría en la cumbre? El secreto sobre su muerte podría estar guardado en la confesión hecha a Salus, y la película transcurre en la resolución del misterio de su muerte mientras se enfrentan la moral y la economía.

La película es bellísima. La fotografía, la cantidad de luz y contrastes con la oscuridad para jugar de manera simplista con los conceptos de oscuridad, secreto, maldad y pecado en contraposición con la luz, la verdad, la pureza y el bien le valió un premio del Sindicato Italiano de Periodistas de Cine. La amplitud de los espacios, el lujo, la sobriedad… detalles que son acompañados de excelentes actuaciones, una trama muy bien contada con recursos muy sencillos y simples, metáforas y sencillez para dar un vistazo muy interesante a la política internacional. Es una película muy interesante que logra mantener la atención del público a pesar de la sencillez de su construcción. La cinta es un permanente debate entre la moral, la ley, la política y la economía.

Sin embargo, creo que sobraban personajes, y varios se volvían tan genéricos, tan “banquero malvado número 3”, que acaban por confundirse. Obvio, no se puede hacer una reunión del G8 con 4 personajes, pero aun así sentí un poco desdibujadas las fronteras entre los antagonistas, los “buenos” y los que no sabían de qué lado estar. Pocas historias se contaron de manera suficiente, haciendo que varios personajes fueran más extras con libreto que personajes. Así mismo, y aunque personalmente me haya gustado el hecho de apelar a recursos básicos para construirla historia, principalmente el diálogo, las simbologías y las metáforas, la película tiende a volverse un poco lenta por esa misma razón. Aunque las intrigas, secretos y mentiras sean interesantes, no lo mantienen a uno al borde del asiento.

“La confesión” es una película que vale la pena ver, de esas que obligan a pensar y reflexionar sobre la política, la moral, la economía, la vida y la muerte. Un viaje entre las mentiras y verdades ocultas de la política que nos enfrentan con crímenes contra la humanidad, romances, pasiones, amores, odios y conveniencias que forman el destino del mundo sin que la mayoría podamos hacer nada, o siquiera los sospechemos. Tal vez no tenga batallas intergalácticas, pero pone en evidencia una de las luchas más importantes que vivimos todos a diario: la lucha con la consciencia humana.

Calificación: 4/5

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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