Revista El Muro

Te presentamos “La La Land, la ciudad de los sueños”, la premiada nueva película de Damien Chazelle protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling

Por: Mauricio Moreno

@mauromoreno83

Competirle en salas de cine a los titanes de diciembre, este año “El Paseo 4”, no es sencillo. Así que si alguien cree que La La Land “tiene con qué” para lanzarse a las salas aún cuando las películas palomeras nacionales exhiben a un par de metros, habrá que hacerle caso. La La Land fue escrita y dirigida por Damien Chazelle y es protagonizada por Ryan Gosling, que interpreta a un pianista de Jazz, y Emma Stone, una actriz que n unca ha ganado un papel.

Y sí, La La Land es una muy buena película aunque no me haya gustado. El estreno oficial será el 25 de diciembre, pero en lo que he podido ver se ha llevado las palmas de la crítica y el público nacional e internacional: está nominada a varios Globos de Oro, Premios del Sindicato de Actores, Satellite, e incluso resultó elegida como mejor película en los premios de la Crítica Cinematográfica, donde ganó 8 de sus 12 nominaciones. Teniendo un presupuesto de 30 millones, ha recaudado apenas 6, dato poco fiable si se tiene en cuenta que se ha sido estrenada en pocos sitios y realmente ha aparecido en pocas pantallas. Crítica y audiencia están de acuerdo, asignándole porcentajes por encima del 90% en Rotten Tomatoes a la obra.

La historia, creo, es más compleja de lo que parece. No es meramente el formato “chico conoce chica, pelean, al final se aman locamente”, sino que creo que va mucho más allá del romance, algo que le permite a Chazelle libertades creativas que van  molestar a gran parte del público que entra a una película sabiendo, o asumiendo que sabe, en qué va a terminar. Esta es una película sobre soñar y tomar riendas del destino, sacrificarse y trabajar para llegar a donde se quiere. Aunque también tenga romance, ese es sólo un marco para desarrollar una idea mucho más profunda que realmente lleva a un “final feliz”, aunque distinto del que se espera. La narrativa fluye de manera magistral y lleva al espectador a donde quiera llevarlo, aunque no quiera ir allá. El trabajo de Damien Chazelle en la escritura y dirección es intachable.

Las actuaciones son de primera categoría y hay que destacar una banda sonora maravillosa con interpretaciones perfectas, que adjunto al final de este párrafo. Así mismo, las actuaciones son de primera, incluso la del novato John Legend, llevándose las palmas (como es de esperarse) el trabajo de Gosling y Stone. Cada canción, así como cada coreografía y cada plano están muy bien pensados para transmitir el crecimiento de un amor, de un sueño, del fracaso, la rabia…  El trabajo de Justin Hurwitz como director de sonido es excelente enmarcado dentro de una producción muy bien pensada para gustar y llegar al público y la crítica.

En resumen, La La Land tiene justificado el título que vi por ahí de “Clásico instantáneo”.  Merece la cantidad de nominaciones que tiene y es el claro producto de un trabajo muy bien hecho y muy bien pensado para gustar: Colores, baile, música, gente bonita, historia rosadita, una canción original muy bonita… muchos elementos que llaman la atención del espectador y lo atrapan, pero que están soportados en una historia sólida y muy bien contada para seducir también a la crítica. Bling Bling y lucecitas de colores, pero con sustento.

Pero no todo me pareció bueno. Claramente la historia no es original,  películas sobre seguir los sueños y lo que se quiere cueste lo que cueste hay ya muchas. Y de esas tenemos películas como las regulares Coyote Ugly y Rock of Ages o la fantástica Whiplash de Chazelle, (solo por hablar de películas relacionadas en alguna manera con la música). Sin ir lejos, pronto estará en salas “Bailarina” que es una de las películas animadas más hermosas que he visto (en salas el 5 de enero). La diferencia y ventaja está en cómo se lleva la historia, pero como ya insinué, ese es un punto que le va a costar adeptos a pesar de ser pieza clave en la película.

Imagen: Dale Robinette

Me costó bastante entender el sinsabor que una película tan bien hecha me dejó. Pero lo entendí cuando me di cuenta que de las 6 ventanas de chat que tengo mientras escribo esto, las 6  me han contado La La Land, pero adaptada a sus vidas. En últimas, es una versión rosa de lo que viven los artistas a diario. Tal vez para muchos sea una delicia mirar de lejos lo complicado que es vivir del arte, pero para mí y muchos de los que me rodean es pan de cada día. Es fácil ver en vitrina el sufrimiento, empeño  y esfuerzo que se le pone a lo que se ama sin tener que vivirlo, aunque la DIAN crea que uno se limpia las lágrimas de rabia y frustración con dólares. El punto es que es fácil celebrarlo desde afuera, otra vivirlo en versión HD apta para la familia.

Pero hay algo más: la idea detrás de la historia es que por fuera del Big Market no se puede triunfar y si eres artista vas a tener que aceptar empleos horribles para mantener tu sueño. Que el independiente jamás va poder abrir su bar de jazz o su puesto de tacos o lo que sea, porque siempre será un romántico empedernido entregado al “amor al arte”, aguantando hambre y atrasado con las deudas por seguir un sueño, que debe “venderse” para conseguir el dinero para poder lograr lo que lo mueve a madrugar y trasnochar cada día. Y esa idea no sólo es falsa, sino nociva: Los outsiders también triunfan a su manera y con esfuerzo y sudor, se puede lograr mucho. Tal vez sin tanto bling bling, pero son también muchas las historias de personajes en la periferia que logran reconocimiento, comodidad y tranquilidad con su trabajo. En Colombia hasta Grammys se han llevado artistas de “la periferia”.

Para resumir, La La Land es una película que tiene todo para llegar al gran público y a la crítica: danza, colores, buenas actuaciones, una historia sólida… una fórmula pensada para triunfar pero con un discurso serio y que en verdad merece los premios que le lleguen, pero realmente si uno trabaja en el mundo artístico encuentra situaciones conocidas y un mensaje poco alentador. Es una muy buena película, muy bien hecha y muy bien contada, pero con un mensaje que al menos para mí resulta desalentador.

Igual véanla, no se van a arrepentir porque realmente es muy bonita, recuerden que no todo son paseos y tutainas en esta época.

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

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